
Por: Manuel Pérez Báñez
El arte es el puente que une la realidad con la imaginación
PAUL KLEE
Si algo nos caracteriza y diferencia como especie humana del resto de las especies es nuestra genuina capacidad para imaginar o para dar forma y visibilidad a aquello que solo existe en el intangible y esquivo mundo de los sueños y la fantasía. Para ello tenemos dos poderosos medios
que son la literatura y el arte mediante los cuales inventamos relatos, historias, personajes, espacios, paisajes y también … ciudades.
Ya desde la propia antigüedad los cronistas describieron lugares islas o ciudades míticas donde la ficción, el mito y los retazos de realidad se confundían y donde aún se especula sobre su verdadera existencia o localización geográfica. Sin ir más lejos, la legendaria y tan discutida
Atlántida.
Lo cierto es que las ciudades imaginarias en la literatura de ficción han contado y cuentan con una larga y prolífica tradición. Basten estas pocas pinceladas.
Italo Calvino ideó en su libro Las ciudades invisibles, publicado en 1972, ciudades fantásticas que son contadas por el viajero Marco Polo al rey de los tártaros Kublai Kan. Está, cómo no, el Macondo creado por Gabriel García Márquez en Cien años de soledad. Stephen King situó gran
parte de sus obras en Castle Rock. El mejicano Juan Rulfo en su novela Pedro Páramo situó en Comala un perdido pueblo -ya existente- del estado mexicano de Colima un lugar onírico en el espacio-tiempo donde vivos y muertos podían reencontrase y dialogar. Más próximo a nuestra
Geografía están los pueblos y ciudades tales como Benalmíjar que en su novela Ágata ojo de gato el imaginario del escritor jerezano Caballero Bonald situó en un espacio entre mítico y salvaje con muchas reminiscencias geográficas al actual Parque de Doñana en Huelva.
El escritor H.P. Lovecraft ubicó la mayor parte de sus relatos en la ciudad de Arkham, en Nueva Inglaterra, Massachusetts, Estados Unidos. No podemos olvidarnos de uno de los emplazamientos imaginarios más míticos y populares: Wonderland, de Alicia en el país de las
maravillas.
En Utopía, de Tomas Moro, aparece otra ciudad que no ha existido más que en la realidad de la imaginación. Amaurota, cuyo nombre significa “sin muros”, es la capital de la isla. Rafael Hitlodeo, protagonista del libro, cuenta cómo navegó hasta una isla llamada Utopía.
Umberto Eco creó Pndapetzim en la novela Baudolino, un lugar en el que todos los habitantes eran monstruos humanoides del bestiario medieval.
Casi todos los citados escritores incluyeron en sus libros o novelas mapas y planos detallados de estas ciudades y lugares míticos e imaginarios.
Desde la propia expresión artística, las ciudades imaginarias también han sido un gran referente creativo para muchos artistas en distintas épocas y momentos: desde las visiones idealizadas o racionalistas hasta las más surrealistas, futuribles o distópicas, desde la deslumbrante imaginación de, pongamos, El Bosco en su Tríptico de las Delicias pasando por las ciudades imaginadas o soñadas por Paul Klee, desde las escenografías o cosmovisiones de tintes prehispánicos de Xü Solar, Wilfredo Lam o Roberto Matta hasta las más sofisticadas o conceptuales de actualidad que buscan diálogos entre arte y urbanismo.
Y tal es el caso que nos ocupa con la muestra de “Mané” o sea, Juan Manuel Álvarez Romero, artista y amigo sevillano desde hace largos años. Acompañan a este post algunas imágenes y detalles de las obras expuestas. Dicha muestra lleva precisamente por nombre “Ciudades
imaginadas” compuesta de cuadros de gran y mediano formato, acuarelas y dibujos que indagan en el imaginario de la cultura tartésica a través de su peculiar estilo o cosmogonía gráfica donde podemos encontrar tanto influencias literarias como cartográficas o pictográficas, ya que Mané –
según sus propias palabras – con los años ha ido confeccionando -como tan magistralmente hicieran artistas de la talla de Miró o Antonio Saura- un íntimo “diccionario” plástico compuesto de colores, signos y formas gráficas elementales que nos remiten inequívocamente a los orígenes de
muchas de nuestras lenguas mediterráneas, a los albores mismo de la escritura, del propio arte o del lenguaje.
Es, por tanto, una muestra que invita al espectador ávido de curiosidad a sumergirse en disciplinas como la historia, la geografía, la cartografía o la literatura, en definitiva a viajar o confabular “tierra adentro” en el espacio expositivo serrano que acoge la muestra con geografías e historias mitológicas, reales o imaginarias -como ya hicieran los grandes cronistas de la Antigüedad como Plinio el Viejo, Estragón o Herodoto- por las distintas civilizaciones y culturas viajeras del mediterráneo como la fenicia o la griega. Puertos, dársenas, ciudadelas, torres, mercados, fortificaciones, barcos, guerreros, armas, escudos… un sinfín de referentes
iconográficos que el creador sevillano ha sabido sintetizar artísticamente a través de una elaborada y sugerente trayectoria pictórica que nos reta a recorrer sin prisas con la mirada y desenmarañar su minuciosa y elaborada cartografía personal a través de lienzos y dibujos e identificar reconociendo en ella muchos elementos que forman parte patrimonial de nuestro pasado común a través de guiños a restos y yacimientos arqueológicos, castros, ciudades, puertos, motivos decorativos de piezas cerámicas o reminiscencias de antiguos alfabetos o culturas tanto occidentales como precolombinas.
En definitiva, un invitación la que nos hace Mané a viajar con la imaginación y la memoria de la mano del arte por la geografía mítica de los grandes pueblos viajeros de la Antigüedad, un viaje
que será sin duda y parafraseando al poeta griego Kavafis “largo y rico en experiencias”·
La exposición “Ciudades Imaginadas” del artista Juan Manuel Álvarez Romero, Mané puede visitarse en el Museo Miguel García Camacho de Cumbres Mayores (Huelva) desde el 6 de
diciembre hasta el 6 de abril de 2025.
Manuel Pérez Báñez. 2024
