ENSAYO SOBRE EL ANIMAL MORALISTA

SÓLO EN LA FANTASÍA EXISTE UN MUNDO MEJOR…
SÓLO EN LA FANTASÍA, TENEMOS UN MUNDO JUSTO, UN MUNDO EN EL QUE LA RAZÓN, EL AMOR, LA BELLEZA NOS MUESTRA QUE TODO ES POSIBLE; SOLO EN LA FANTASÍA, EXISTE UN MUNDO SIN DICTADURAS, SIN TORTURAS, SIN OPRESIONES TANTO PERSONALES COMO SOCIALES. SOLO EN LA FANTASÍA, NO EXISTE EL HAMBRE, NI LAS GUERRAS, NI EL MALTRATO, NI EL MIEDO.
SÓLO EN LA FANTASÍA EXISTE UN MUNDO MEJOR…

No pretendo que este sea un texto de corrido, si no de reflexión, es el conjunto de anotaciones tomadas a lo largo de meses tal vez un año o tal vez dos, que más da; y en él que he ido mostrando mi preocupación por un sistema social que nos está dando ciertas irregularidades, desafíos, mentiras, y debilidades que hacen que nos sintamos abstraídos en un mundo confuso, sin un diario lógico, ni siquiera ideológico. Que estemos centrados en una observación consumista y proclive al miedo y al desconocimiento. En notas que reflejan, ahora que las releo, una insatisfacción no solo personal, si no generalizada. No me refiero a lo político, pero es evidente que influye. Mirando a un sistema que tan solo ofrece dudas y desconciertos a cambio de un silencio que no dice nada, y cuando el silencio no dice nada… señal de que no existe una ruta a seguir por la tribu, la comunidad, la sociedad; y cuando la tribu anda insatisfecha, el individuo, el ser humano, el ciudadano, va dando palos en el aíre al no sentir que realidad es la correcta. Si es que tiene donde elegir.
Las realidades surgen cuando existe un camino, individual o colectivo, con verdades que no lo son o que si lo son, con cuestiones que nos distraen de la belleza y la sencillez de las pequeñas cosas, del día a día, por cuestiones y problemas inventados para conseguir una sociedad más productiva y menos reflexiva. Sí, habrá quien diga que si no quiero esto o aquello que no mire… o la filosofía de corazón que no ve, corazón que no siente. Pero creo, y es mi criterio, que se debe mirar para comprender, que la vida se nos va en limitaciones que desbastan la mirada a los menos favorecidos convirtiéndonos con ello en seres con fronteras morales muy fuertes, inconclusa por naturaleza, pero defendible por el poder mercantil de una sociedad plenamente consumista. Nosotros los “privilegiados” pertenecemos a una sociedad estable de mentiras, nos sentimos en esa nube irreal que nos hacen falsamente coherentes… repletas de moralidades, tabúes y normas que nos limitan, nos corta a ser una sociedad más creativa, positiva y con metas sostenibles en una razón de ser y de lógicas. ¿Que hacer? A ser posible mirémonos, y miremos a nuestro alrededor, he intentemos mejorarlo… entre todos, está demostrado que aunque seamos seres individualistas, la unión hace que la tribu funcione.
Solo puedo ofrecer lo que soy, lo que tengo como ser humano, mi visión, mi criterio. Solo soy un grano de arena en una humanidad de granitos de arena, pero sé, y es lo maravilloso, que ningún granito de arena es igual a otro.
A lo largo de estos próximos lunes iré exponiendo temas sobre la lógica o ilógica nuestra tribu, la sociedad. La humanidad que nos ha tocado replantear desde casi cero y que en ello andamos sin que nos dejen participar, llamándonos la atención a otro lado y no al frente ni a nuestro propio yo.
Si miramos su historia, veremos como se ha ido desmoronando en el propio desconocimiento de si misma a partir del llamado conocimiento único, de su fracaso como ser humano. A través de una mirada a lo cotidiano, a lo que nos rodea y no vemos o nos pasa desapercibido y, no por ello deja de ser la observación de nuestro propio habitad. Cuando nos sabemos, nos comprendemos. Tarea nada fácil si partimos de un papel en blanco.

*Cuando me siento ante ti, siento el vértigo del paisaje. Las horas pasan volando como gaviotas que se lanzan al agua por un pescado. Las sonrisas de un niño me llama la atención. El ruido de un coche que arranca abajo en la calle. La música que marca los minutos. Las horas que se asoman y se van.
Cuando me siento ante ti, me quedo en blanco. No puedo pensar. Me abstraigo con cualquier movimiento sonoro o visual.
Cuando me siento, dejo de sentir. De vivir. De caminar.
Escribirte se convierte en un golpe seco que me provoca que los dedos dejen de teclear.
Los paisajes vuelven a aparecer. Tú sonrisa asoma y me da la energía para recomenzar.
Tú, papel, que me asombras con tú sabiduría, con tú silencio blanco y tú mundo interior.

2011© Juan Manuel Álvarez Romero

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