LA MIRADA DEL OTRO

LA MIRADA DEL OTRO
Semana del 20
Escuchando a John Coltrane

MI LUGAR NO ESTÁ AQUÍ EN EL CIELO, SÉ QUE NO PUEDO QUEDARME EN EL CIELO… PERO SI QUE PUEDO VOLAR, SOÑAR, CAMINAR… VOLAR NO ES SOLO PARA PÁJAROS.

En la cordura está la locura, no cabe duda, uno está cuerdo hasta que la mirada del otro le dice que no lo está, o la cuestita, en ese momento comienza un conflicto interno complejo para el uno y para el otro, reclamante de cordura.

La lógica y la verdad van unidas, las respuestas son otra cosa… siempre se deben cuestionar, nunca vienen hechas…

En la memoria quedan esos silencios que nunca fueron sonidos, palabras; en ella quedan solo los recuerdos de aquello que pudo ser y no fue, que en realidad quedó en el alma y, en el corazón como algo real, pero que solo fue eso, un sueño maravilloso, hermoso.

Asumimos los hechos, pero muchas veces sin ver sus causas, los juzgamos en nuestra realidad, sin mirar sus efectos en los demás. ¿Como enfocar esos hechos sin dañar, sin molestar, sin herir? En el camino encontramos esas respuestas, pero casi siempre demasiado tarde, cuando el daño y la herida están hechos. Los sueños deben volver a retomar un nuevo vuelo.

Bajo este criterio que podría aplicárselo a todo en general, sentimental, amistad, laboral, existencial, etc. La mirada interna es continua, debe ser continua para mantener la lógica.

La sociedad es reflejo de nosotros mismo y, además con efecto rebote. Nos partimos el alma diariamente por ser felices y hacer feliz a los demás; pero en ocasiones sin un límite coherente, y sin resultados, volvemos a casa tan solos como salimos de ella, “la felicidad dura una leve eternidad” y con las sombras de la incoherencia a nuestras espaldas.

Mil veces nos exponemos a perder nuestro corazón, muchos lo han perdido ya, otros intentan no perderlo del todo y los que aun lo tienen intacto suelen andar rechazados, solitarios y extraños. No sé, la fuerza del alma llama al otro alma, ese alma que llamamos consciencia, en la que entra la razón, la lógica y como no, las dudas (preguntas y respuestas) dudas a perder lo poco que puede quedar de las dos partes, el alma y consciencia “llamémosle también razón y, lógica”.

La inconsciencia de nuestras acciones daña al alma de los demás, “a la del resto de la comunidad”, incluso la nuestra, en un desgaste lento, casi imperceptible, pero muy eficaz, mortal a largo plazo y, que nos debate en determinaciones drásticas en las que debemos mostrarnos sin alma para defendernos de ello.

La moral, otra parte que nos desbloquea cuando la percibimos inmoral, cuando vemos que no existe, cuando cierta moral apaga la voz del corazón, cuando las razones se interponen entre nuestro corazón y la lógica.

En la mirada del otro veo todas estas preguntas, creer o no creer, esa es la cuestión. La razón de ser, la fortaleza en sentirse, la moral de estar y, la necesidad de ser y de seguir creyendo en todo y, en los todos, sin esas creencias no podríamos vivir. En mi opinión es lo más importante, creer por encima de todo, creer es vivir. Pero en la mirada del otro persiste esa agónica duda. La insoportable levedad de la duda. En nuestro corazón está el ser más humano, en nuestros sueños está el corazón de serlo.

2011© Juan Manuel Álvarez Romero

No conozco la razón, pero sí, me oriento entre ella y la lógica. Sé de la verdad, pero no entiendo su mensaje cuando me llega de mil formas diferentes.

Las palabras se equivocan tantas veces como la razón y la lógica.

Otras me siento perdido entre la locura y la búsqueda de lo que veo.

No entiendo las veces en las que te encuentras ante noticias que dejan perplejo, las bombas noticieras que me descolocan en una sin razón llena de paradojas como ¿es verdad lo que me dicen? ¿Es coherente? ¿Hay sentido?

Camino desolado ante las calles repletas de sombras expuestas a otras miradas perdidas.

El ritmo del movimiento deja mucho que desear, ya que no es otro que las luces de la mañana, después se desploma en forma de globo desinflado. Las horas, nunca cierran, siempre están abiertas.

La mirada del otro, dice que mañana será otro día, que hoy se terminó para un mortal como yo, ahora le toca a otro; yo he cumplido con el día.

La mirada del otro solo vende, intuye mi interior, me deja desnudo ante sus ojos, y saca de mi lo que necesita, después soy despojado como un rollo de papel higiénico ya en uso, dejé de ser útil; al menos por hoy.

Cuando aterrizo dentro de mi habitáculo, las luces de la angustia asoman bajo el sofá, las angustias de ayer, antes de ayer y así tadas las de la semana “Un día de estos debo hacer limpieza.

Una caja sobre la mesa me dice lo que ocurre fuera, fuera de todo mi mundo y a la vez dentro del que vivo, el global. Intento mirar hacia otro lado pero para eso debo desconectar también el sonido, ese sonido de palabras me llenan la cabeza de sin razones lógicas.

Los días se marchan, al igual que las personas llegadas la hora; te quedas solo en la barra del bar y ya eres mal visto. Si caminas solo también. Si intuyes eres extraño.

No sé, a veces… por donde caminar sin ser visto, sin ser comentado. ¿Como se puede?

¿Por que esa mirada del otro?

La mirada del otro marca el paso de todos, pero la mía no puede evitar mirar a los ojos del otro.

La quántica hace presencia y, me avisa de que ya debo ir a dormir, mañana me toca volver al mismo lugar.

***

EXISTEN MOMENTOS EN LOS QUE DE ALGÚN MODO MIRAMOS POR NUESTRO INTERIOR RECORRIENDO LUGARES YA OLVIDADOS, PERO GRABADOS EN LA MEMORIA Y NUESTRO ALMA… EN ESOS MOMENTOS NOS VEMOS Y, VEMOS REALMENTE EN LO QUE NOS CONVERTIMOS EN EL CAMINO, PARA BIEN O PARA MAL, SOMOS LO QUE SOMOS Y CONTINUAMOS EN ÉL TRANSFORMÁNDONOS EN CADA PASO.

Las obligaciones diarias nos envuelven en electos continuos de las horas, de momentos robados y dedicados en exclusivas a un mundo que nos vuelve monótonos.

Caminamos sin un rumbo posible a causa de la presión de las horas, de los minutos que se acumulan en desusos, en olvidados de una vida sin tiempo.

El tiempo dejó de tener la importancia que originariamente tenía, vivir. Pero claro, cada uno de nosotros tiene un concepto diferente de ese uso maravilloso de ser, de estar, de pertenecer a un ciclo natural ya en desuso. Cada uno de nosotros inventa su propio ritmo, adecuado a sus necesidades diarias compuestas de horas, minutos borrados, vacíos.

Nos llenamos de posibilidades de generar vida, de sentir el palpitar de esas horas que regalamos y que nunca nos pertenecieron.

Las palabras que nunca dije se acumulan en mis silencios y, estos se apelmazan en un sin fuerzas que a su vez genera una acumulación de energías explosivas al punto del peligro de explotar, de aniquilar cualquier sonido a razón, lógico… esperanza; y voy descubriendo que las palabras sin sonidos tienen toda la fuerza. Y las que las tienen suenan a vacío, sin ninguna energía. Ya nada suena a lleno.

Hoy vuelvo a sentir la mirada del otro en mi diario de silencios, en las sombras que me despiertan en plena madrugada avisándome que debo ciertas horas a alguien, que los minutos descansados no me sirvieron, al menos como yo pensaba.

Mañana está muy cerca y, en la calle ya suenan otros que como yo se encaminan a regalar sus horas. Otros en cambio, intentar regalarlas, pero que aunque quisieran, no les dejan… porque no todo el mundo tiene ese derecho y, su abatimiento es aun peor, porque están regalando sus horas de vida a una posibilidad, a una lógica, a una razón, a un derecho que no les llega; poder regalar sus horas a otros.

En este recorrido aun nocturno, observo a los que regresan en el reflejo de mi ventana, cansados, oprimidos, sin fuerzas. Pero con cierta sonrisa en los ojos de haber podido regalar sus horas.

Esta sonrisa en los ojos, siempre me procupó.

EXISTEN MOMENTOS EN LOS QUE DE ALGÚN MODO MIRAMOS POR NUESTRO INTERIOR RECORRIENDO LUGARES YA OLVIDADOS, GRABADOS EN LA MEMORIA DE NUESTRO ALMA… EN ESOS MOMENTOS NOS VEMOS Y, VEMOS REALMENTE EN LO QUE NOS CONVERTIMOS EN EL CAMINO, PARA BIEN O PARA MAL, SOMOS LO QUE SOMOS Y CONTINUAMOS EN ÉL, TRANSFORMÁNDONOS EN CADA PASO.
No conozco la razón, pero sí, me oriento entre ella y la lógica. Sé de la verdad, pero no entiendo su mensaje cuando me llega de mil formas diferentes.

En ir y venir de de los días, nos involucramos en un cordón ilógico lleno de sorpresas abstractas que si las miramos bien no es otra cosa que la monotonía diaria del ir y venir… la armonía de nuestras propias sombras son las que evitan la locura de perdernos en un bosque de hormigón, de escaleras sin fin, de horizontes ficticios, de escenografías sociales que nos muestran un mundo onírico sin aíre, sin respuestas, sin texturas, sin vida a la que agarrarse.

En un reflejo, veo que el cansancio viene en la mirada, en el cuerpo, en el alma. No hay una meta consagrada definida, no hay una solución al miedo de esto o nada.

Ese miedo nos envuelve en gotas espesas de soledades que penetran en la nuestra, concluyendo en una sombra densa que convierte nuestras vidas en puro espanto. El pan humea en algunas bolsas, pero en otras brilla por su ausencia.

Soñar con un mundo mejor no es malo, las utopías se crearon para soñar, ¿o tal vez somos producto de una de ellas? no sé. Caminamos dentro de una burbuja, o tal vez no percibimos cual es el sueño, o el sueño que nos tocó vivir. Quizás somos unos errantes; sin fronteras, sin vidas propias… pero eso no me preocupa, me preocupa más el saberme parte de algo que no es perceptible, la continua sospecha de estar dentro del miedo.

Las palabras que llegan, vienen vacías de sentido, inconclusas de significado, pues las palabras dejaron de tener sentido en el mismo momento en que se olvidaron de este. La verdad.

La verdad se ha convertido en una meta diaria, su búsqueda nos agota en infinitas puertas cerradas, que nunca se abren, aun golpeándolas con fuerza, aun empujando en grupo, aun sabiendo que la verdad es parte de una vida entera de búsqueda. Esto no nos quita el derecho de buscarla en un sistema que se desvanece a nuestros pies, ese deseo vital de sobrevivirla nos absorbe en gran parte del camino vital de nuestra existencia.

En cada vida humana, existe una necesidad innata de respuestas, sin tener clara cual es la pregunta. Muchos caminan con las respuestas a todo, pero totalmente desorientados, buscando las preguntas de sus respuestas, otros buscamos con preguntas que no tiene respuestas y, la mayoría buscan las dos cosas, pregunta y respuesta.

Me maravillo al ver que existen caminantes sin ninguna de las dos, sin preguntas, ni respuestas, porque realmente nacieron para vivir, vivir sin preocupaciones, sin motivos para ello, tan solo ser felices en un mundo que les ofrece de todo, sin esfuerzo. Sí, existen, doy fe de ello.

Para los que si nos tocó preguntar o responder, andamos ese camino de ir abriendo y cerrando puertas. En mi mirada busco respuesta, pero en la mirada del otro veo con tristeza que no tiene la pregunta, o viceversa.

Algo en mi interior me dice que somos nosotros quien debemos darle forma a todo; que debemos caminar sin tantas preguntas, sin tantas respuestas, pero otra parte de mi no deja de hacerse preguntas al igual de darse respuesta por el camino.

En la mirada del otro, en ocasiones percibo una franja en el horizonte que promete respuestas, y cuando esto ocurre, instintivamente me encamino hacia esa brecha de razón, lógica y esperanzas.

Juan Manuel Álvarez Romero© 2011 – Escritor y creativo multidisciplinar

Publicado por Juan Manuel Álvarez Romero

Juan Manuel Álvarez Romero (Sevilla 1965). Mané, puede pasar de una poética simbolista al caos más absoluto sin perder su esencia, su huella más profunda. Roberto Matta. A cerca de Juan Manuel Alvarez Romero, Mané .- Sevilla 1965 La originalidad de Mané ha sido, y es, en ocasiones, comparable a las expresiones inventivas de Marcel Duchamp y a la ingeniosidad presente en la obra de Roberto Matta, al ser capaz de adoptar una iconografía y el uso de unos materiales que rompen de una manera directa y por el manejo novedoso de materiales experimentales. A mediados de la década del 80, Mané reacciona contra el aspecto rígido y el exceso académico y rechaza la idea de trabajar con formas programadas. En compañía del colectivo Más-Gráfica comienza a explorar las nuevas posibilidades de la escultura, utilizando materiales blandos, debido a su flexibilidad y flacidez encuentra un concepto efímero y con ello nuevas posibilidades plásticas. En 1986 conoce a Roberto Matta, y también trabaja con el director de teatro y intelectual de conceptos escénicos Maikel Mezquel y lleva a cabo sus primeras esculturas móviles, un año después realiza esculturas de gran formato. La escultora le confiere a Mané, una capacidad de autotransformación que no está relacionada con la manera tradicional de manipular los materiales para obtener un objeto escultórico. La forma final y definitiva se convierte en una búsqueda de la antiforma, entendido como proceso que no contiene en sí mismo un cierre definitivo, previamente determinado por el escultor, sino que la naturaleza plástica y transformable de los propios materiales, irá alterando, mediante sus características estructurales, combinadas con el efecto del azar, el grado de modificación autónoma que habrá de sufrir el propio objeto escultórico. Es decir, el artista propiciará procesos de descomposición y recomposición de los materiales, inducidos por la naturaleza y la estructura -deformable y transformable- presente en los materiales mismos. Este interés en salvaguardar una dimensión, donde el cambio y la modificación de la forma se vuelvan en cierto sentido autónomas, la llevará a utilizar en su trabajo, materiales sumamente manejables manualmente, como la fibra de vidrio, la escayola engomada etc, y una gran variedad de elementos efímeros con los que logra expresar un nuevo sentido de la masa escultórica, a través de una valoración novedosa de la línea, la forma la textura y el color, que harán de su trabajo una expresión original y totalmente inédita. En la década de los noventa deja a un lado la escultura y se centra en la obra gráfica y pictórica, intercalando en ocasiones con la escultura, pero en este caso buscando la impronta del material para localizar figuras, rostros trabajándolos directamente sobre el material, escayola en su mayor parte, aunque también con materiales reciclados. Desde 2000 trabaja en el campo de la creación plástica como parte de un proceso crítico y reflexivo sobre el ser humano, desarrollando proyectos expositivos y visuales que ponen valor a la historia de las migraciones y el movimiento del ser humano por el mar y la tierra desde sus orígenes hasta nuestros días. bonart Mané (Juan Manuel Álvarez Romero), pintor, escultor, escritor y divulgador de la cultura tartésica, presenta On the air en la Galería Arte en Bruto, Corte Real, 3 de Girona, del 18 de marzo al 28 de abril de 2017. Como el mismo artista explica: “La ficción amable de las” otras figuras “se suceden en estos tiempos convulsos, en el que la catástrofe humana se ha vuelto más siniestra al hacerse aparentemente soportable, un contexto bien presente en las pinturas de “Mané” donde se adentran en una selva de visiones. La huella del tiempo y del dolor denunciable. Sentir el estremecimiento del mundo. El vértigo de la tierra húmeda. La intensidad del movimiento sacudido por el oleaje. La observación de la tierra firme desde un barco a la deriva. La belleza del azul como un gran refugio en su reproducción infinita. Figuras que construyen un hilo de comunicación y que se sostienen en el aire de un universo inestable dominado por los cuatro elementos “sublunar”, y que abandonan su estado para establecer un diálogo armónico y en ocasiones conflictivo donde conviven con multitud de cosas. Se trata de imaginar un nuevo tipo de figuras en movimiento sostenidas en el aire. Figuras desnudas a las que no les resulta sencillo escapar del color, la forma y la textura, señalando ritmos donde resultan imposibles y rompiéndose cuando parece necesario. Para “Mané”, el reto consiste en trasformar la realidad y conceptualizarla desde un ojo crítico. Ir desde el símbolo más sencillo y puro al complejo, convirtiéndolo en imagen los espacios infinitos creando una apertura libre a la imaginación. La vuelta a la realidad queda en un plano de percepción diferente. Es este prorcès de tráfico donde el color juega una parte fundamental de la transformación que está presente en todas las obras. Una visión ancestral del ser humano desde el negro del trazo “carbón extraído del fuego”. El rojo, “extraído de la sangre del sacrificio”, o el pigmento como “esencia de la roca”. Desde un punto de vista más místico podría interpretarse como la mirada innata del ser “en el aire” convertido y mutado en nuestra era. Cómo encontrar la magia tal y como la sentimos, incrédulos de lo que ocurre ante nuestros ojos y devolver a la visión inocente de un niño? Podríamos elevar los símbolos en el aire, removerlos con un pincel una y otra vez hasta llegar a lo que es: una huella o impronta de nosotros mismos. O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” Autor de artículos, dos novelas, El hijo de las costureras, Eco de una memoria y un poemario, Errante.

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