Sublunar.-

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Sublunar.-

Sublunar; significa debajo de la luna, viene de una antigua creencia en la que se divide el cosmos superior, regido por leyes inmutables, y la tierra, mugrienta, inferior, caótica y voluble.

Hoy me siento en los recuerdos y pensamientos; en qué parte del cerebro los alojamos, como son físicamente. Los veo como coleccionables que acumulamos en nuestra biblioteca interna; los planificamos y pensamos, los transformamos y damos formas de ideas, organizamos ahí dentro, creamos, para que de algún modo nadie pueda modificarlos y así generar nuestros propios pensamientos.

M e gusta pensar que son como los manuscritos medievales, creados y construidos minuciosamente, con múltiples colores, con gruesos papeles y cubiertas de piel.
En esa biblioteca de pensamientos y recuerdos, que organizamos en nuestras estanterías internas y que abrimos al público orgulloso de ellos, que mimamos con todo nuestro esmero y alimentamos siempre que podemos con otros nuevos, coloreándolos y dibujando de mil formas diferentes, creando.

También los he imaginado como los dibujos y grabados de Escher, en escaleras infinitas, estancias imaginarias, secuencias repetidas de figuras que recorren pasillos y palacios en medio de ciudades góticas.

Los imagino en forma de naturaleza, en formas de viajes exóticos, de quánticas infinitas, de besos, abrazos…

Los imagino también en blanco y negro, formando planos mágicos y maravillosos sin necesidad de color, tan solo el puro recuerdo o pensamiento, tal cual sale, llega, se abre.

Existen “los otros” pensamientos externos que distorsionan estos manuscritos, entran intrusos “como los virus de ordenador” que no cuidan de estos sueños, imponiendo y anulando la entrada para que otros no puedan ni siquiera vislumbrarlos. Pero para eso creamos nuestros propios pensamientos, para marcar esa diferencia… nuestros propios paisajes, nuestras geografías, nuestra naturaleza interna…

Como Escher, creamos nuestros propios efectos visuales, espacios, palacios, castillos, y fortalezas hechas de nuestro tiempo y vida.

Me gusta imaginarlos también en forma de dibujos infantiles, otras como ideas, como un Velazquez también, pero por regla general nunca desfigurado, al menos para mí…

Aristóteles se interesó por el motor que se mueve así mismo, “el alma”, pero creo que es mejor llamarle “pensamiento”, en ellos estamos a diario, los modelamos, le damos formas y componemos su entorno para que todo este caos que reina a nuestro alrededor, llamado tierra, mundo, humanidad, que se empeñan en desfigurar, desvincularnos de la realidad, tapando de mil formas diferentes aquello que nos da color, borrando nuestras raíces, convirtiéndonos en lobos, dragones, depredadores de nosotros mismos.

Nos pasamos la vida protegiendo esta biblioteca de la mejor forma posible, la entrada a nuestros sueños y pensamientos llenos de colores y matices, miniaturas de nuestras vidas, nuestro ser interno, y de esta locura existencial que nos imponen y que debemos defender imperiosamente si no queremos que la quemen como las maravillosas bibliotecas del pasado en nombre del poder…
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011

Publicado por Juan Manuel Álvarez Romero

Juan Manuel Álvarez Romero (Sevilla 1965). Mané, puede pasar de una poética simbolista al caos más absoluto sin perder su esencia, su huella más profunda. Roberto Matta. A cerca de Juan Manuel Alvarez Romero, Mané .- Sevilla 1965 La originalidad de Mané ha sido, y es, en ocasiones, comparable a las expresiones inventivas de Marcel Duchamp y a la ingeniosidad presente en la obra de Roberto Matta, al ser capaz de adoptar una iconografía y el uso de unos materiales que rompen de una manera directa y por el manejo novedoso de materiales experimentales. A mediados de la década del 80, Mané reacciona contra el aspecto rígido y el exceso académico y rechaza la idea de trabajar con formas programadas. En compañía del colectivo Más-Gráfica comienza a explorar las nuevas posibilidades de la escultura, utilizando materiales blandos, debido a su flexibilidad y flacidez encuentra un concepto efímero y con ello nuevas posibilidades plásticas. En 1986 conoce a Roberto Matta, y también trabaja con el director de teatro y intelectual de conceptos escénicos Maikel Mezquel y lleva a cabo sus primeras esculturas móviles, un año después realiza esculturas de gran formato. La escultora le confiere a Mané, una capacidad de autotransformación que no está relacionada con la manera tradicional de manipular los materiales para obtener un objeto escultórico. La forma final y definitiva se convierte en una búsqueda de la antiforma, entendido como proceso que no contiene en sí mismo un cierre definitivo, previamente determinado por el escultor, sino que la naturaleza plástica y transformable de los propios materiales, irá alterando, mediante sus características estructurales, combinadas con el efecto del azar, el grado de modificación autónoma que habrá de sufrir el propio objeto escultórico. Es decir, el artista propiciará procesos de descomposición y recomposición de los materiales, inducidos por la naturaleza y la estructura -deformable y transformable- presente en los materiales mismos. Este interés en salvaguardar una dimensión, donde el cambio y la modificación de la forma se vuelvan en cierto sentido autónomas, la llevará a utilizar en su trabajo, materiales sumamente manejables manualmente, como la fibra de vidrio, la escayola engomada etc, y una gran variedad de elementos efímeros con los que logra expresar un nuevo sentido de la masa escultórica, a través de una valoración novedosa de la línea, la forma la textura y el color, que harán de su trabajo una expresión original y totalmente inédita. En la década de los noventa deja a un lado la escultura y se centra en la obra gráfica y pictórica, intercalando en ocasiones con la escultura, pero en este caso buscando la impronta del material para localizar figuras, rostros trabajándolos directamente sobre el material, escayola en su mayor parte, aunque también con materiales reciclados. Desde 2000 trabaja en el campo de la creación plástica como parte de un proceso crítico y reflexivo sobre el ser humano, desarrollando proyectos expositivos y visuales que ponen valor a la historia de las migraciones y el movimiento del ser humano por el mar y la tierra desde sus orígenes hasta nuestros días. bonart Mané (Juan Manuel Álvarez Romero), pintor, escultor, escritor y divulgador de la cultura tartésica, presenta On the air en la Galería Arte en Bruto, Corte Real, 3 de Girona, del 18 de marzo al 28 de abril de 2017. Como el mismo artista explica: “La ficción amable de las” otras figuras “se suceden en estos tiempos convulsos, en el que la catástrofe humana se ha vuelto más siniestra al hacerse aparentemente soportable, un contexto bien presente en las pinturas de “Mané” donde se adentran en una selva de visiones. La huella del tiempo y del dolor denunciable. Sentir el estremecimiento del mundo. El vértigo de la tierra húmeda. La intensidad del movimiento sacudido por el oleaje. La observación de la tierra firme desde un barco a la deriva. La belleza del azul como un gran refugio en su reproducción infinita. Figuras que construyen un hilo de comunicación y que se sostienen en el aire de un universo inestable dominado por los cuatro elementos “sublunar”, y que abandonan su estado para establecer un diálogo armónico y en ocasiones conflictivo donde conviven con multitud de cosas. Se trata de imaginar un nuevo tipo de figuras en movimiento sostenidas en el aire. Figuras desnudas a las que no les resulta sencillo escapar del color, la forma y la textura, señalando ritmos donde resultan imposibles y rompiéndose cuando parece necesario. Para “Mané”, el reto consiste en trasformar la realidad y conceptualizarla desde un ojo crítico. Ir desde el símbolo más sencillo y puro al complejo, convirtiéndolo en imagen los espacios infinitos creando una apertura libre a la imaginación. La vuelta a la realidad queda en un plano de percepción diferente. Es este prorcès de tráfico donde el color juega una parte fundamental de la transformación que está presente en todas las obras. Una visión ancestral del ser humano desde el negro del trazo “carbón extraído del fuego”. El rojo, “extraído de la sangre del sacrificio”, o el pigmento como “esencia de la roca”. Desde un punto de vista más místico podría interpretarse como la mirada innata del ser “en el aire” convertido y mutado en nuestra era. Cómo encontrar la magia tal y como la sentimos, incrédulos de lo que ocurre ante nuestros ojos y devolver a la visión inocente de un niño? Podríamos elevar los símbolos en el aire, removerlos con un pincel una y otra vez hasta llegar a lo que es: una huella o impronta de nosotros mismos. O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” Autor de artículos, dos novelas, El hijo de las costureras, Eco de una memoria y un poemario, Errante.

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