Nomadas

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Llega la luz, pero se va cada dos por tres. La carretera nacional pasa por medio del pueblo; los camiones me despiertan cada mañana avisándome que ya es hora de levantarme. Quiero estar en todo y al final no estoy en nada. La cocina se me hace un mundo, porque me abstrae el fuego de la chimenea y, me quedo como un zombi mirando como se consumen los troncos de encina, mientras tomo el primer café. Entre esto y las pinturas, mi cabeza anda en otros lugares lejanos, que en su día formaron y alimentaron lo que hoy soy.
En el cuadro que estoy pintando vuelo junto a un águila, veo barcos que se alejan en la historia y me traen objetos maravillosos de otros tiempos; perlas, cedas, olores a especias, vestidos orientales y perfumes exóticos.
Cuando paso por la cocina, justo al lado del estudio, me paro ante el fuego, se consume lentamente; me siento ante él, y comienzo a olvidar el viaje del cuadro y, “entro en este texto”, —en mi pequeño portátil—, con la música de Wim Mertens, y me pregunto sobre qué escribir esta semana, el recorrido que andaba en trance, paró por un tiempo, sé que debo continuar, buscar otro lugar, pero sin huir de lo que soy, porque allá donde vaya seré siempre el mismo solitario. Me refugio en mi trabajo, me quedo absorto en mis pensamientos, busco formas de crear y de ser, al menos y en principio, sacar todo lo que queda dentro después de muchos caminos. Nuca se terminan, y si no te paras, al final todo queda en algún lugar de la cabeza o del corazón. Ahora sé que toca sacarlos de ahí, donde estén, aún no descubrí de donde salen, ni tampoco porqué se ocultan y no quieren salir en muchas ocasiones. Pero al final siempre salen, de una forma u otra.
Ahora me levanto y vuelvo al viaje junto al águila, este me espera en una cornisa de acantilado; quiere enseñarme el bosque de álamos, el río que lo recorre, el valle, y llevarme junto al mar. Pero antes debo presentarme al chaman, este me espera para darme alas, para enseñarme como batirme entre las corrientes de aíre, y como aterrizar después.
Entre los lomos de los libros, aparece un haz de luz que me sorprende en principio; luego me doy cuenta que es el monitor del ordenador el que lo produce, —“mientras leo un libro en el sofá; bajo la ventana y, mientras llueve”—, justo detrás de los estantes de libros.
Bajo las escaleras que suben al segundo piso, mientras las bajo, dejo atrás la habitación que más luz percibe la casa, por su orientación, única, no solo absorbe luz, también calor, es mi favorita… desde su ventana puedo ver toda una vega Granadina y el pueblo de Lorca a lo lejos, y más allá las inmensas montañas de sierra nevada ya blancas por las primeras nieves.
Vuelvo al lienzo aún en proceso de surgir de fluir, me dejo llevar, me dejo seducir por su propia historia, pero a la vez introduciéndole la mía propia.
Mis pensamientos entran de pronto entre bloques de hormigón, ventanas cerradas, calles sin luces, calles desierta, sin sombras. Aparecen de pronto destellos de voces que me asombran de sus propios recuerdos. Incluidos los mío, que surgen de aquellos que un día me hicieron soñar.
Vuelvo a las ascuas del fuego, me vuelvo a sentar, respiro y pienso que el día se fue, fuera ya no queda luz del día, debo encender las luces si quiero saber por donde caminar sin tropezar. Pero me relajo, vuelvo a buscar aquél libro que comencé esta mañana y quisiera saber más sobre él. Dejo el vuelo del águila, dejo el calor del hogar, me acerco ahora a otro pensamiento y sigo con la música de Mertens. Aún no sé como terminará el día, ni si este texto será concluso, intento pensar qué tengo delante…
Aunque el día es de lluvia y gris, la noche aparece después de un día lleno de colores, de magia y esperanzas. El sol queda en mi retina, y aún la sensación quema en mi piel; el mar quedó atrás, quieto, sin oleajes, como una laguna, pero intensamente azul.
En las horas que preceden a la llegada del alba todos estamos preparados para observar como la actividad humana surge de todas las partes del interior. Ya no queda nadie cerca de la costa. Los barcos partieron hace horas. Ahora solo queda esperar la siguiente llegada, con los tesoros más esplendidos de otros lugares lejanos. Pero para mí, el tesoro más esplendido está aquí, en mi corazón.
Como Nómada he parado; un descanso para estas piernas cansadas de caminar por senderos extraños, lejanos, misteriosos. Me quedo, me toca este descanso, me toca respirar de lo que un día me llenó, para poder llenar este que terminó hoy y, ofrecerlo de nuevo.
Nunca dejaré de asombrarme, aunque sé que tampoco de aprender. Descubrir que de amor no se muere, aunque parezca que sí. Descubrir que existen lugares y lugares, saber que en realidad no se puede estar en todas partes, pero sentir que sí lo estás. Saberse, descubrirse, estar, ser… aunque parezca que no, existen diferencias…
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011

Publicado por Juan Manuel Álvarez Romero

Juan Manuel Álvarez Romero (Sevilla 1965). Mané, puede pasar de una poética simbolista al caos más absoluto sin perder su esencia, su huella más profunda. Roberto Matta. A cerca de Juan Manuel Alvarez Romero, Mané .- Sevilla 1965 La originalidad de Mané ha sido, y es, en ocasiones, comparable a las expresiones inventivas de Marcel Duchamp y a la ingeniosidad presente en la obra de Roberto Matta, al ser capaz de adoptar una iconografía y el uso de unos materiales que rompen de una manera directa y por el manejo novedoso de materiales experimentales. A mediados de la década del 80, Mané reacciona contra el aspecto rígido y el exceso académico y rechaza la idea de trabajar con formas programadas. En compañía del colectivo Más-Gráfica comienza a explorar las nuevas posibilidades de la escultura, utilizando materiales blandos, debido a su flexibilidad y flacidez encuentra un concepto efímero y con ello nuevas posibilidades plásticas. En 1986 conoce a Roberto Matta, y también trabaja con el director de teatro y intelectual de conceptos escénicos Maikel Mezquel y lleva a cabo sus primeras esculturas móviles, un año después realiza esculturas de gran formato. La escultora le confiere a Mané, una capacidad de autotransformación que no está relacionada con la manera tradicional de manipular los materiales para obtener un objeto escultórico. La forma final y definitiva se convierte en una búsqueda de la antiforma, entendido como proceso que no contiene en sí mismo un cierre definitivo, previamente determinado por el escultor, sino que la naturaleza plástica y transformable de los propios materiales, irá alterando, mediante sus características estructurales, combinadas con el efecto del azar, el grado de modificación autónoma que habrá de sufrir el propio objeto escultórico. Es decir, el artista propiciará procesos de descomposición y recomposición de los materiales, inducidos por la naturaleza y la estructura -deformable y transformable- presente en los materiales mismos. Este interés en salvaguardar una dimensión, donde el cambio y la modificación de la forma se vuelvan en cierto sentido autónomas, la llevará a utilizar en su trabajo, materiales sumamente manejables manualmente, como la fibra de vidrio, la escayola engomada etc, y una gran variedad de elementos efímeros con los que logra expresar un nuevo sentido de la masa escultórica, a través de una valoración novedosa de la línea, la forma la textura y el color, que harán de su trabajo una expresión original y totalmente inédita. En la década de los noventa deja a un lado la escultura y se centra en la obra gráfica y pictórica, intercalando en ocasiones con la escultura, pero en este caso buscando la impronta del material para localizar figuras, rostros trabajándolos directamente sobre el material, escayola en su mayor parte, aunque también con materiales reciclados. Desde 2000 trabaja en el campo de la creación plástica como parte de un proceso crítico y reflexivo sobre el ser humano, desarrollando proyectos expositivos y visuales que ponen valor a la historia de las migraciones y el movimiento del ser humano por el mar y la tierra desde sus orígenes hasta nuestros días. bonart Mané (Juan Manuel Álvarez Romero), pintor, escultor, escritor y divulgador de la cultura tartésica, presenta On the air en la Galería Arte en Bruto, Corte Real, 3 de Girona, del 18 de marzo al 28 de abril de 2017. Como el mismo artista explica: “La ficción amable de las” otras figuras “se suceden en estos tiempos convulsos, en el que la catástrofe humana se ha vuelto más siniestra al hacerse aparentemente soportable, un contexto bien presente en las pinturas de “Mané” donde se adentran en una selva de visiones. La huella del tiempo y del dolor denunciable. Sentir el estremecimiento del mundo. El vértigo de la tierra húmeda. La intensidad del movimiento sacudido por el oleaje. La observación de la tierra firme desde un barco a la deriva. La belleza del azul como un gran refugio en su reproducción infinita. Figuras que construyen un hilo de comunicación y que se sostienen en el aire de un universo inestable dominado por los cuatro elementos “sublunar”, y que abandonan su estado para establecer un diálogo armónico y en ocasiones conflictivo donde conviven con multitud de cosas. Se trata de imaginar un nuevo tipo de figuras en movimiento sostenidas en el aire. Figuras desnudas a las que no les resulta sencillo escapar del color, la forma y la textura, señalando ritmos donde resultan imposibles y rompiéndose cuando parece necesario. Para “Mané”, el reto consiste en trasformar la realidad y conceptualizarla desde un ojo crítico. Ir desde el símbolo más sencillo y puro al complejo, convirtiéndolo en imagen los espacios infinitos creando una apertura libre a la imaginación. La vuelta a la realidad queda en un plano de percepción diferente. Es este prorcès de tráfico donde el color juega una parte fundamental de la transformación que está presente en todas las obras. Una visión ancestral del ser humano desde el negro del trazo “carbón extraído del fuego”. El rojo, “extraído de la sangre del sacrificio”, o el pigmento como “esencia de la roca”. Desde un punto de vista más místico podría interpretarse como la mirada innata del ser “en el aire” convertido y mutado en nuestra era. Cómo encontrar la magia tal y como la sentimos, incrédulos de lo que ocurre ante nuestros ojos y devolver a la visión inocente de un niño? Podríamos elevar los símbolos en el aire, removerlos con un pincel una y otra vez hasta llegar a lo que es: una huella o impronta de nosotros mismos. O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” Autor de artículos, dos novelas, El hijo de las costureras, Eco de una memoria y un poemario, Errante.

2 comentarios sobre “Nomadas

  1. es una estirpe: la de los nómadas incansables, que cada día conquistan un poco de camino para que otros lo transiten con sus pies amables, sin esfuerzo…es una estirpe y un destino…y para mí una suerte que otros también viajen por donde yo vivo…desde hoy eres mi nómada favorito,te seguiré cada día por dónde hayas ido…

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