EL CAMINO DE LOS SIGNOS: PODER Y MIEDO

En este capitulo, se pretende desarrollar lo ya expuesto en los artículos anteriores y, comenzar por el tejido de los signos construidos alrededor del miedo, y los códigos que se tejen desde el universo productor de signos y sus respectivas cargas significativas que hemos llamado “sistema” este y sus respectivos discursos de moldura, sus posibilidades de poder.
También decir que este proyecto se ha convertido en un trabajo de equipo, con Vanessa Torres Mayorga, Antropóloga y escritora, y Juan Manuel Álvarez Romero, creativo multidisciplinar, como proyecto de publicación con el contenido final del desarrollo del mismo en un volumen, cuando demos por terminada la exposición en estos diversos artículos que Debate Press está publicando cada lunes. En la sección “Diario de la tribu”

Es claro que hombres y mujeres nos hacemos más maleables, más vulnerables cuando se nos impone el miedo, y sin embargo
¿Es este unilateral, o la carga significativa que posee tan solo afecta en una dirección?
¿Es decir es tan solo el que genera el terror un ente programador que no se ve afectado por la tortura que genera?
Cuando el prestidigitador “el sistema” hace lo improbable, atrapa nuestra atención, provoca una cadena de sensaciones, razonamientos, conclusiones, versiones de la realidad, en ese momento un truco está a punto de tener efecto.
Como ejemplo, a diario existe un efecto de ilusión frente a los simulacros a través de los que vivimos una experiencia de la realidad, y sobre ella juzgamos el mundo aparente afuera, codificando nuestro mundo interno, para responder justamente a eso, la respuesta admirativa ante los ojos del ilusionista, que continua su show mientras únicamente nuestros ojos y nuestro corazón lo siguen de manera espasmódica.

Como un ejemplo no muy lejano, cuando el ex presidente norteamericano George W Bush argumentaba la invasión a Irak por estar en riesgo la seguridad mundial, ya que estaba infectada de armas de destrucción masiva, tele comando una invasión, desde una aparente historia relacionada con el ataque aéreo sufrido en el 2001, apareció una historia que de la nada reunió hechos, pueblos, sucesos, que aun hoy son discordantes, y que al final era solo una forma de justificar una masacre humana y cultural, el ritual de ejercicio de la fuerza y el control, y pospuesto el interés en el sentido productivo que se le puede dar a una región que aún hoy 10 años después persiste. Allí lo formal cobra vida, nos dice que en el orden discursivo el prestidigitador hace gala de su arte, desde allí es desde donde actúa con más fuerza su poder.

En la foto que fue publicada semanas anteriores que muestra como un sanador hindú pisa a un niño pequeño, mientras que a pie de foto se lee “un radical religioso pisotea y mata a un niño de otra religión” aparece otro claro ejemplo del juego, el engaño no es solo esto, es el arma que provoca justamente en las mentes de quienes condenan el hecho la presencia de la misma actitud, el desaforado miedo al otro, al diferente, al que esta fuera del universo de código de la verdad que me han creado. Es algo obvio que somos conscientes, pero solo actúa realmente la consciencia al ir mas allá del truco, al meterse en sus entrañas.

Todo lo que se ve sin entender, todos los hechos sin análisis, todo un mundo que no es territorio y que producto del vacio no deja mas remedio que encoger los hombros y decirnos “que mierda de mundo” y acabar olvidando que la esencia del mensaje era esa la aparente mentira, o aparente verdad con la respuesta de la impotencia, y todo esto sucede tan solo segundos antes de abstraerse nuevamente en la relación mágica producción-consumo; y que sin embargo se vuelve al estado de aparente normalidad con una idea de mundo en el que desastre e impotencia es seguridad y bienestar son inamovibles, hechos naturales que no permiten desempañar la cortina de humo de la que hacemos parte indiscutible. El miedo.

El miedo emerge de la fluctuación de códigos y símbolos que son verdades para quienes los ejercen y pesadilla para quienes los resisten, emerge de la fluctuación de imágenes que concentran modelos de felicidad, de tranquilidad y de seguridad, todo este significado de felicidad que contrasta diariamente con los ojos anonadados del mundo entero que frente a las pantallas asume hacer presencia constante tanto de las mayores catástrofes, como de los paraísos artificiales, que derivan del control de los universos salvajes que aun quedan por domesticar, de los salvajismos humanos que hace falta terminar de erradicar, de los estándares productivos que hacen sonreír al cierre del día de la bolsa, o las sonrisas de aluminio que proyecta el panteón de los dioses comerciales de turno….
Todo igualmente terrorífico por contraposición a la vida y cotidianidad de nosotros sujetos promedio que no entendemos aun porque debe existir la tal bolsa, que intenta sacar adelante la cabeza en su constante tortura de sobrevivencia y que desea desesperadamente esa aventura salvaje y/o a la mujer de su prójimo (que a la sazón seria el actor o cantante de turno) o simplemente se encuentra en esa tensión constante de verse desprotegido en un mundo inundado de entes aun no controlados, de ataques que podría recibir, de robos, asesinatos y muertes que inundan su universo privado cada día desde el aparato-espejo-simulador que le demarca su razonamiento diario.
La relación de los mismos códigos del miedo con “el sistema” se articulan a una verdad que fabrica entes para sostenerla, porque es justamente la verdad del torturador aun la más dura, es un gusano que le come la conciencia, que modela sus sentidos, emociones, su humanidad, que poco a poco lo va diseñando marioneta de los intereses que no son los suyos. Este, el sujeto ejemplar, que como nadie puede ser encargado de cuidar y proteger el imperio del orden, la tranquilidad de producir y consumir en armonía, no se ha visto jamás como el mayor de los esclavos, el preso vigilante de la prisión que lleva mas años dentro de ella que muchos de los proscritos con las más altas condenas, aquel a quien no está permitido ningún brote que venga de si mismo, fuera del código seguro de la libertad que defiende. El problema no es solo el, es la cadena a su alrededor cuando poco a poco otros antojados de su felicidad, se asimilan a su código, lo consideran justificable, lo usan como traje cotidiano dándole justificación a su vida a ese prestigio triste, al final el más caro de llevar…

Se dibuja ante nosotros nuestra época, encerrada en el marco prodigioso de signos y los que de ellos emerge como un universo de posibilidades que para muchos son simples ilusiones de los juegos de simulacro y para otros la daga que atraviesa sus vidas, sin que sea comprendido que mas allá de entender el simulacro, a esa la película que hace reír o llorar no se le puntualizan sus consecuencias, esas que justifican el videoclip de la seguridad por la que se paga cada día y se justifican las nuevas colonizaciones, desde donde se tele-comandan de manera siniestra las resistencias y ese no detenerse en lo urgente, que al final seria ese ir mas allá, eso que abarca las necesidades reales de las gentes y sus pueblos, que se diluye todos los días entre la ceguera general.
Juan Manuel Álvarez Romero; Escritor y creativo multidisciplinar
Vanessa Torres Mayorga; Antropóloga y escritora

Publicado por Juan Manuel Álvarez Romero

Juan Manuel Álvarez Romero (Sevilla 1965). Mané, puede pasar de una poética simbolista al caos más absoluto sin perder su esencia, su huella más profunda. Roberto Matta. A cerca de Juan Manuel Alvarez Romero, Mané .- Sevilla 1965 La originalidad de Mané ha sido, y es, en ocasiones, comparable a las expresiones inventivas de Marcel Duchamp y a la ingeniosidad presente en la obra de Roberto Matta, al ser capaz de adoptar una iconografía y el uso de unos materiales que rompen de una manera directa y por el manejo novedoso de materiales experimentales. A mediados de la década del 80, Mané reacciona contra el aspecto rígido y el exceso académico y rechaza la idea de trabajar con formas programadas. En compañía del colectivo Más-Gráfica comienza a explorar las nuevas posibilidades de la escultura, utilizando materiales blandos, debido a su flexibilidad y flacidez encuentra un concepto efímero y con ello nuevas posibilidades plásticas. En 1986 conoce a Roberto Matta, y también trabaja con el director de teatro y intelectual de conceptos escénicos Maikel Mezquel y lleva a cabo sus primeras esculturas móviles, un año después realiza esculturas de gran formato. La escultora le confiere a Mané, una capacidad de autotransformación que no está relacionada con la manera tradicional de manipular los materiales para obtener un objeto escultórico. La forma final y definitiva se convierte en una búsqueda de la antiforma, entendido como proceso que no contiene en sí mismo un cierre definitivo, previamente determinado por el escultor, sino que la naturaleza plástica y transformable de los propios materiales, irá alterando, mediante sus características estructurales, combinadas con el efecto del azar, el grado de modificación autónoma que habrá de sufrir el propio objeto escultórico. Es decir, el artista propiciará procesos de descomposición y recomposición de los materiales, inducidos por la naturaleza y la estructura -deformable y transformable- presente en los materiales mismos. Este interés en salvaguardar una dimensión, donde el cambio y la modificación de la forma se vuelvan en cierto sentido autónomas, la llevará a utilizar en su trabajo, materiales sumamente manejables manualmente, como la fibra de vidrio, la escayola engomada etc, y una gran variedad de elementos efímeros con los que logra expresar un nuevo sentido de la masa escultórica, a través de una valoración novedosa de la línea, la forma la textura y el color, que harán de su trabajo una expresión original y totalmente inédita. En la década de los noventa deja a un lado la escultura y se centra en la obra gráfica y pictórica, intercalando en ocasiones con la escultura, pero en este caso buscando la impronta del material para localizar figuras, rostros trabajándolos directamente sobre el material, escayola en su mayor parte, aunque también con materiales reciclados. Desde 2000 trabaja en el campo de la creación plástica como parte de un proceso crítico y reflexivo sobre el ser humano, desarrollando proyectos expositivos y visuales que ponen valor a la historia de las migraciones y el movimiento del ser humano por el mar y la tierra desde sus orígenes hasta nuestros días. bonart Mané (Juan Manuel Álvarez Romero), pintor, escultor, escritor y divulgador de la cultura tartésica, presenta On the air en la Galería Arte en Bruto, Corte Real, 3 de Girona, del 18 de marzo al 28 de abril de 2017. Como el mismo artista explica: “La ficción amable de las” otras figuras “se suceden en estos tiempos convulsos, en el que la catástrofe humana se ha vuelto más siniestra al hacerse aparentemente soportable, un contexto bien presente en las pinturas de “Mané” donde se adentran en una selva de visiones. La huella del tiempo y del dolor denunciable. Sentir el estremecimiento del mundo. El vértigo de la tierra húmeda. La intensidad del movimiento sacudido por el oleaje. La observación de la tierra firme desde un barco a la deriva. La belleza del azul como un gran refugio en su reproducción infinita. Figuras que construyen un hilo de comunicación y que se sostienen en el aire de un universo inestable dominado por los cuatro elementos “sublunar”, y que abandonan su estado para establecer un diálogo armónico y en ocasiones conflictivo donde conviven con multitud de cosas. Se trata de imaginar un nuevo tipo de figuras en movimiento sostenidas en el aire. Figuras desnudas a las que no les resulta sencillo escapar del color, la forma y la textura, señalando ritmos donde resultan imposibles y rompiéndose cuando parece necesario. Para “Mané”, el reto consiste en trasformar la realidad y conceptualizarla desde un ojo crítico. Ir desde el símbolo más sencillo y puro al complejo, convirtiéndolo en imagen los espacios infinitos creando una apertura libre a la imaginación. La vuelta a la realidad queda en un plano de percepción diferente. Es este prorcès de tráfico donde el color juega una parte fundamental de la transformación que está presente en todas las obras. Una visión ancestral del ser humano desde el negro del trazo “carbón extraído del fuego”. El rojo, “extraído de la sangre del sacrificio”, o el pigmento como “esencia de la roca”. Desde un punto de vista más místico podría interpretarse como la mirada innata del ser “en el aire” convertido y mutado en nuestra era. Cómo encontrar la magia tal y como la sentimos, incrédulos de lo que ocurre ante nuestros ojos y devolver a la visión inocente de un niño? Podríamos elevar los símbolos en el aire, removerlos con un pincel una y otra vez hasta llegar a lo que es: una huella o impronta de nosotros mismos. O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” Autor de artículos, dos novelas, El hijo de las costureras, Eco de una memoria y un poemario, Errante.

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