A ERNESTO SÁBATO Y UNA VIDA POR LA INTRANSIGENCIA

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“Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse”. Ernesto Sábato
                                                                                          
Hoy miré la prensa diaria para ver que ocurría en el mundo,  después de casi quince días sin saber nada de él, solo el mundo de mi escritorio, mis duendes corriendo sobre la mesa, en las sombras… 
Se ha muerto Ernesto Sábato y vino una sensación extraña a dibujar la mañana, como de una soledad más profunda en el mundo, como un dialogo imposible de dejar de abandonar  al recuerdo de mis diálogos y eternas discusiones con sus textos, un repaso sobre mi trabajo, y este documento que iba asomando su cabeza durante la semana en medio de la relectura de algunos puntos en los que aun nos encontramos alimentándonos vivamente de una generación de creadores que han recogido sus maletas y marchado a esa otra tierra aun indescifrable que es el territorio de la muerte física.   Y sin embargo en una especie de juego de la causalidad ha venido este momento a moldear las impresiones que queda sobre la mesa al hablar del juego creativo, del compromiso así suene anquilosado, de los caminos por hacer de la utopía una razón inherente a nuestra existencia una prueba de resistencia frente a un universo de soledad y simulacro de vida, -no-la-vida- que surge de nuestro mundo contemporáneo.
Estas ideas, pensamientos surgen como del primer momento como sortilegios, después del impacto, inciden en la vida propia como creador, como escritor, en eso que te recuerda que  todo lo que se hace es poco, si te despistas un poco descubres que te quedas en lo mismo, que si bien un estado de contemplación se antepone a una urgencia de manifestarse, en si lo esencial es todo, y que la creación está precedida por efectivamente momentos sublimes de soledad y contemplación y reflexión, pero que la urgencia de voces que incidan sobre la realidad, de palabra transformadora, reparadora de humanidad,  es una prueba de vida en medio de este silencio aterrador que nos invita a dar pruebas no de existencia colectiva, sino de individualidad con el slogan de libertad como bandera, cuando el sino del mismo sentimiento de estar perdido del esclavo antiguo nos cae a diario sobre los hombros.
-Sí, se que alguien me dice  que hay que sobrevivir, que sea más egoísta y que mire por mi, que no piense tanto en el mundo-  sé, pero no puedo mirar a otro lado, además no se puede ser menos egoísta que mirando hacia otro lado, es la prueba de mayor negación de si mismo olvidarse del mundo del que se hace parte, y es al mismo tiempo la muerte a la apuesta por otra forma de vivir, de crear, a esa impuesta a base de golpe y porrazo que solo se alimenta de  miedo… de la mentira.
“El hombre no solo está hecho de muerte sino también de ansias de vida; tampoco únicamente de soledad sino también de comunicación y amor” Ernesto Sábato
Al final los duendes caminan sobre todas las aristas de las mesas, la creatividad es dada al ser humano y llega a los rincones más insospechados, aliándose con aquellos que les den vía ancha; si lo pensamos un poco más los universos de nuestra imaginación han sido gestores de propuestas de vida, visiones del mundo, posibilidades insospechadas de  entender lo humano, las fabulaciones nos han llevado al descubrimiento de la belleza y a develar lo cruel de nuestras realidades sublimando en todo caso cada cosa que toca, pero ella misma en las manos del poder, ha sido  objeto por excelencia de creación del miedo, desolación, pobreza, angustia.
 El sentimiento humano es algo maravilloso, único, gentil, honesto, sublime cuando se encuentra, cuando no existe el duende de la mentira, del miedo… cuando los intereses sociales y personales tienen un dialogo continuo, casi indescifrable el lugar de la frontera, cuando se agotan los intereses y surge la motivación, la magia del encuentro, cuando muchas cosas son dadas por la vida para vivirse, sin esa necesidad de la plusvalía de los actos y las emociones!!
“El contacto con cualquier obra humana evoca en nosotros la vida del otro, deja huellas a su paso que nos inclinan a reconocerlo y a encontrarlo. Si vivimos como autómatas seremos ciegos a las huellas que los hombres nos van dejando…” Ernesto Sábato
 Encontrar ese estado, un lugar donde no existe la creatividad negativa es la tarea de toda una vida, de un camino entre sol y sombras que muchos seguimos en el empeño, sin buscar condiciones, pero que cada vez se vende más caro. La solidaridad hay que sacarla del bolsillo en cada esquina de la calle, en cada prueba que pida la vida que aun los otros existen y se les dibuja en el rostro una sonrisa al ser reconocidos, aludidos, la solidaridad y la apuesta creativa es una reconstrucción diaria de nuestra esencia  colectiva… una apuesta a inventarse uno mismo con los pedazos de una sociedad en la que la personas deambulan por la vida cada vez más solas y en la que es necesario recordar la vida (no-la muerte) en cada paso.
¿Que nos ocurre? ¿Por qué dejamos que nos separen individualmente, cuando sabemos que como colectivos somos más y más poderosos que la gran mentira, la gran máquina de la mentira?
Vuelvo a mi escritorio, a mis duendes, con un pie fuera en el mundo, se sigue porque es fundamental en la reflexión y en el crear la prueba de resistencia, y un poco un homenaje Ernesto Sábato, y en su más amplio significado, a ese quehacer que no desconoce al otro, que lo alimenta y lo acompaña, aquí entre tinta y palabras, entre papel y pinceles, entre nosotros con la confianza en continuar el andar,  desde estas letras que  recuerdan el abrazo eterno.
“Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos…”  Ernesto Sábato
                  
  Gracias Ernesto por estar y que allí donde estés reinen las utopías
                                                    
                                            1-Mayo.2011
                      Juan Manuel Álvarez Romero© 2011 – Escritor y creativo multidisciplinar
                       Vanessa Torres Mayorga© 2011 – Antropóloga y escritora

Publicado por Juan Manuel Álvarez Romero

Juan Manuel Álvarez Romero (Sevilla 1965). Mané, puede pasar de una poética simbolista al caos más absoluto sin perder su esencia, su huella más profunda. Roberto Matta. A cerca de Juan Manuel Alvarez Romero, Mané .- Sevilla 1965 La originalidad de Mané ha sido, y es, en ocasiones, comparable a las expresiones inventivas de Marcel Duchamp y a la ingeniosidad presente en la obra de Roberto Matta, al ser capaz de adoptar una iconografía y el uso de unos materiales que rompen de una manera directa y por el manejo novedoso de materiales experimentales. A mediados de la década del 80, Mané reacciona contra el aspecto rígido y el exceso académico y rechaza la idea de trabajar con formas programadas. En compañía del colectivo Más-Gráfica comienza a explorar las nuevas posibilidades de la escultura, utilizando materiales blandos, debido a su flexibilidad y flacidez encuentra un concepto efímero y con ello nuevas posibilidades plásticas. En 1986 conoce a Roberto Matta, y también trabaja con el director de teatro y intelectual de conceptos escénicos Maikel Mezquel y lleva a cabo sus primeras esculturas móviles, un año después realiza esculturas de gran formato. La escultora le confiere a Mané, una capacidad de autotransformación que no está relacionada con la manera tradicional de manipular los materiales para obtener un objeto escultórico. La forma final y definitiva se convierte en una búsqueda de la antiforma, entendido como proceso que no contiene en sí mismo un cierre definitivo, previamente determinado por el escultor, sino que la naturaleza plástica y transformable de los propios materiales, irá alterando, mediante sus características estructurales, combinadas con el efecto del azar, el grado de modificación autónoma que habrá de sufrir el propio objeto escultórico. Es decir, el artista propiciará procesos de descomposición y recomposición de los materiales, inducidos por la naturaleza y la estructura -deformable y transformable- presente en los materiales mismos. Este interés en salvaguardar una dimensión, donde el cambio y la modificación de la forma se vuelvan en cierto sentido autónomas, la llevará a utilizar en su trabajo, materiales sumamente manejables manualmente, como la fibra de vidrio, la escayola engomada etc, y una gran variedad de elementos efímeros con los que logra expresar un nuevo sentido de la masa escultórica, a través de una valoración novedosa de la línea, la forma la textura y el color, que harán de su trabajo una expresión original y totalmente inédita. En la década de los noventa deja a un lado la escultura y se centra en la obra gráfica y pictórica, intercalando en ocasiones con la escultura, pero en este caso buscando la impronta del material para localizar figuras, rostros trabajándolos directamente sobre el material, escayola en su mayor parte, aunque también con materiales reciclados. Desde 2000 trabaja en el campo de la creación plástica como parte de un proceso crítico y reflexivo sobre el ser humano, desarrollando proyectos expositivos y visuales que ponen valor a la historia de las migraciones y el movimiento del ser humano por el mar y la tierra desde sus orígenes hasta nuestros días. bonart Mané (Juan Manuel Álvarez Romero), pintor, escultor, escritor y divulgador de la cultura tartésica, presenta On the air en la Galería Arte en Bruto, Corte Real, 3 de Girona, del 18 de marzo al 28 de abril de 2017. Como el mismo artista explica: “La ficción amable de las” otras figuras “se suceden en estos tiempos convulsos, en el que la catástrofe humana se ha vuelto más siniestra al hacerse aparentemente soportable, un contexto bien presente en las pinturas de “Mané” donde se adentran en una selva de visiones. La huella del tiempo y del dolor denunciable. Sentir el estremecimiento del mundo. El vértigo de la tierra húmeda. La intensidad del movimiento sacudido por el oleaje. La observación de la tierra firme desde un barco a la deriva. La belleza del azul como un gran refugio en su reproducción infinita. Figuras que construyen un hilo de comunicación y que se sostienen en el aire de un universo inestable dominado por los cuatro elementos “sublunar”, y que abandonan su estado para establecer un diálogo armónico y en ocasiones conflictivo donde conviven con multitud de cosas. Se trata de imaginar un nuevo tipo de figuras en movimiento sostenidas en el aire. Figuras desnudas a las que no les resulta sencillo escapar del color, la forma y la textura, señalando ritmos donde resultan imposibles y rompiéndose cuando parece necesario. Para “Mané”, el reto consiste en trasformar la realidad y conceptualizarla desde un ojo crítico. Ir desde el símbolo más sencillo y puro al complejo, convirtiéndolo en imagen los espacios infinitos creando una apertura libre a la imaginación. La vuelta a la realidad queda en un plano de percepción diferente. Es este prorcès de tráfico donde el color juega una parte fundamental de la transformación que está presente en todas las obras. Una visión ancestral del ser humano desde el negro del trazo “carbón extraído del fuego”. El rojo, “extraído de la sangre del sacrificio”, o el pigmento como “esencia de la roca”. Desde un punto de vista más místico podría interpretarse como la mirada innata del ser “en el aire” convertido y mutado en nuestra era. Cómo encontrar la magia tal y como la sentimos, incrédulos de lo que ocurre ante nuestros ojos y devolver a la visión inocente de un niño? Podríamos elevar los símbolos en el aire, removerlos con un pincel una y otra vez hasta llegar a lo que es: una huella o impronta de nosotros mismos. O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” O bien encontrar la huella del hombre en las figuras en movimiento, en expansión hacia una humanidad libre de códigos en forma de nuevos símbolos impuestos a veces y en otras ocasiones creados por el propio ser humano, por quien sabe, si el afán de reencontrar los primeros síntomas de su propio lenguaje. La primera imagen creada por el hombre en cuanto sólo poseía carbón y sangre para poder comunicarse para dejar constancia de su existencia y de su pensamiento en la tierra. ” Autor de artículos, dos novelas, El hijo de las costureras, Eco de una memoria y un poemario, Errante.

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