Gozo







Gozo 
Rostro
Piel
Roce
Herida
Transformación
Solo cruzo el tiempo, 
sólo tiempo
sólo quietud, 
sólo camino
ambigüedad de la quietud,
del silencio… solo,
te busco y te persigo en mi tiempo,

sólo hoy, sólo ahora…

Málaga©Juan Manuel Álvarez Romero

 

Otras ausencias







Te quedas y que te vas… 
en el ya no estas y sigues… 
tú ya te fuiste… 

las ausencias que dejas en las paredes de esta habitación… 
la música que persiste en el audio con tu voz. 
La ventana que alumbra
Aun de noche
Aun de día
Aun nada
Las cortinas que te cubren
La desnudez de tus sombras
El equilibrio de la cordura
El desequilibrio de mi voz…
Los poemas inconclusos
sobre la mesa
las tazas que marcan tus labios
el aíre que no circula
los silencios rotos por palabras inexistentes
nuevamente la ausencia
nuevamente el calor aplastante
el desierto sin arena
el mar sólido
los libros que se apilan bajo la mesa
las estanterías vacías de recuerdos
el frío infernal
el infierno del frío
nuevamente tu ausencia
nuevamente sin alma
nuevamente
ante el rompe olas
los árboles que no dan sombras
las calles cortadas
el equilibrio de la nada…
Aun sentado, te observo sin estar
Desde el vuelo ya lejano
de otras ausencias

Juan Manuel Álvarez Romero© Málaga2013-06-13

La colmena humana














La sociología y la antropología modernas coinciden en señalar que la sustancia de la cultura, o la civilización, es la tradición social, y que esta tradición social se puede modificar de manera indefinida con los aprendizajes nuevos que los hombres realizan para vivir juntos de manera mejor y más feliz // Así el estudio científico de las instituciones despierta la fe en la posibilidad de rehacer tanto la naturaleza humana como la vida social humana. (Charles Ellwood)
Vivimos encerrados en una jaula-trampa opuesta a la libertad, manejados por estamentos organizados a partir de nosotros mismos; con muy pocas posibilidades de ser creativos y optimistas a la hora modificar este camino que a lo largo de la historia fue generando normas y sistemas sociales que han ido moldeando el entorno social en que él, el ser humano, nosotros, debemos sobrevivir y desarrollarnos como individuos, como persona, pero que a la vez nos vemos convertidos en maquinas, y fuente de sostén del sistema comunitario al que pertenecemos.
A lo largo de la historia y poco a poco fuimos pasando de situaciones opresoras, guerras, hambrunas, epidemias y sobre todo transformando una cultura que al mismo tiempo iba imponiendo las formas del cómo vivir; todo esto ha ido generando la necesidad de sentirnos protegidos, por murallas, torres, castillos y por ciudades, que a su vez forman la maquina de generar la auto dependencia; de convertirnos en dependientes de los demás, y viceversa, la autodependencia de tipo mercantil, económica y consumistas que en definitiva es lo que mantiene activa y viva la maquina- jaula que una vez dentro no nos deja salir.  A la vez estas necesidades se hacen mayores cuando entras a formar núcleos familiares, y que a su vez esta genera nuevas necesidades que la comunidad ofrece a cambio del intercambio comercial, mercantil.
Así  fuimos cerrando puertas, pero evidentemente con la ayuda de un sistema siempre pendiente de cómo irse abriendo paso por cualquier rendija abierta en la comunidad, el sistema que desde su puesto ha ido beneficiándose de la buena maleabilidad de un colectivo que sufre, que es susceptible, frágil, débil en situaciones difíciles y, autodestructivo; desde esa posición ha ido forjando un método tanto económico como social cada vez más complejo y poderoso en nuestra contra. Esta vulnerabilidad ha hecho que se creen nuevas formas para que la comunidad se autocontrole, entre más dificultades tenga más dependerá del resto del colectivo y éste a su vez de un colectivo mayor y así hasta llegar a la sociedad global, y de quienes mueven la economía, de quienes se benefician de las desgracias.
El sistema no tiene la libertad que poseemos como ser individual, cada uno de nosotros es incorruptible, elevado y magnífico, unidos como uno solo somos un muro difícil de superar para los que mueven los hilos. La historias está llenas de personas que han intentado organizar a grupos y colectivos para enfrentarse al poderoso, pero siempre acaba con infiltrados que rompe al grupo, y al hacerlo rompen la fuerza que tanto teme el sistema. Pero esto sería la historia manipulada, el miedo inculcado a base de fuego y mentiras…  En grupo socialmente hablando, somos vulnerables, especialmente si no existe una fuerza de unión fuerte y sólida. Somos dependientes; esta es una de las herramientas más poderosas que ejerce el sistema  contra nosotros, a través del miedo, como por ejemplo el trabajo. Herramienta más que utilizada y reutilizada contra cualquier amenaza de unión, o forma de oponerse a la maquina. Todos somos conscientes de ello, pero no podemos modificar por su fuerza cultural y de forma de vida a la que nos vemos envuelto sin dilación, por nuestras propias necesidades sociales y dispensadoras. La ciudad, el país, la comunidad en la cual debemos movernos a diario para poder sobrevivir es sin duda, nuestra propia cárcel; la moral es otra prisión, la  ética, la educación, la política, los tabúes que desde que nacemos nos van marcando, pero que a la vez vamos marcándonos a través de nuestras propias experiencias, de la cultura en que nos tocó vivir, y la que nos transmitieron.
Hoy la razón de ser en nuestra sociedad es exclusivamente tener trabajo, sin él, la verdad que te conviertes en un antisistema, en un no valido, y eso se le llama terrorismo de masas. Es la forma más eficaz de someter a la sociedad dentro de una arquitectura social que solo ofrece esa posibilidad, o trabajas o no existes, y si no existes como parte de lo que te ofrecemos no podrás sobrevivir entre nosotros, y por desgracia es así, nosotros mismos marcamos estas diferencias entre los que nos rodean, entre aquellos que no están dentro y los que si lo están. Nos sentimos mejores cuando todos están dentro… cuando algún conocido de queda fuera se tiende ayudar, y se le apoya, pero si esto se alarga es excluido paulatinamente hasta que deja de estar entre nuestra reuniones por la sencilla razón de que pasa a ser un tipo raro, alguien que no encuentra trabajo es por algo, alguna razón habrá, y así entra más lejos mejor, así no nos nubla nuestra bella existencia.
De esta forma el sistema aniquila a millones de personas al año, y esto es un hecho, es tan real como la vida misma. Aprovecha que somos así de excluyentes, de nuestros miedos a que nos ocurra lo mismo.
Hoy vi a la señora del quinto salir deprisa, como una sombra de un rayo, imaginé que debía llegar tarde al trabajo. Pocos minutos antes su marido ya salió para abrir su negocio y ella  ya había vuelto de llevar a los críos al colegio, pero antes, así como una hora, ya había salido y vuelto de comprar el pan y inundó las escaleras del aroma a café recién hecho. Esta historia se repetía todos los días, salvo los fines de semana que faltaba la salida de los niños al colegio, pero que no quitaba que ella y su marido salieran corriendo para abrir su negocio, ya fuese sábado o domingo o cualquier día festivo en que todo el mundo descanse”.
                                                           ****
                                                         
“El marido de la señora del quinto se quedó sin trabajo hace más de dos meses, hay que ver que cara tiene ese tipo, ella trabajando y el ahí, sentadito delante de la tele todo el maldito día, sin afeitarse, sin peinarse… desde luego, y mira ella sale entra y siempre parece feliz… debería mandar al tipo a la mierda, ella vale mucho y él un pendejo que no quiere trabajar”.
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La señora del quinto no sale ni para tirar la basura, el marido lo tiene que hacer todo, lleva los niños al colegio, le hace la comida, limpia la casa y además se lleva a los niños los fines de semana por ahí, y ella ahí, en su casa como una señora, no se vaya a romper las uñas… no se como la aguanta, debería mandarla a la mierda… no sé que se habrá creído… pobre hombre
                                                                                ****
Vaya, la funcionaria que me vino a tocar en la ventanilla, así trabaja cualquiera,… deberían mandarla a la calle y meter a otra más competente…
                                                                                ****
Bueno podría poner muchos más ejemplos como estos, pero prefiero no seguir…Esto por desgracia es en todas partes y de todas las formas imaginables, excluimos y gustamos de hacerlo, es lo terrible de todo esto, entramos en el juego.
Este sistema, tanto global como en pequeños grupos, comunidades, ciudades… etc… está caduco, y es hora de cambiarlo desde nosotros mismos; Sabemos como se mueve la maquina, sabemos como piensa, pero no hacemos nada., al contrario,  Podemos hacer algo y, ese algo es oponerse siempre a cualquier movimiento del sistema, siendo la única posibilidad de no ser manejados sin respuesta.
El deseo de libertad del individuo lo hace fuerte, es más, es único. Pero ….!!!
© Juan Manuel Álvarez Romero 

DEEP INTO THE FOREST








DEEP  INTO THE FOREST
Cuando las sombras me ocultan entre árboles, me siento árbol
El bosque me protege de los intrusos que miran despavoridos desde fuera de él
Los pájaros parecen que me saludan al pasar…
El murmullo del arroyo me da la bienvenida junto con una brisa sana y suave de aromas perpetuos
Los lobos me abrazan y me lamen el rostro
El viejo chaman me invita a comer con él y, me ofrece setas con zumo de yuca.
De pronto me veo volando junto al águila real, sobrevolando los bosques más altos de las cercanas montañas, sobre  gargantas rocosas y milenarias, hermosas como todo lo que veo desde el aíre…-  las milenarias rocas junto a árboles tan altos como el mismísimo cielo.
Siento como el águila real y yo confluimos en uno solo ante el viento y nos lanzamos en picado hacia el bosque que momentos antes dejé bajo las nubes…
Ahora viajo en el coche y comparto sueños con semáforos de colores, al lado de autobuses llenos de soñadores como yo…-
En el bosque sigo, mientras cambia el semáforo de color
JUAN MANUEL ALVAREZ ROMERO ©8-11-09

Voces de mujer






Ayer, entre pinturas inconclusas, papeles y notas que nunca se terminan, bajé a ver la exposición de “Voces de Mujer” llevaba toda la semana esperándola, y llegaba tarde, siempre corriendo a todas partes; ─pensaba por el camino─… así que comencé a correr, cosa que hago siempre, y siempre intento llevar mi cámara…
Voces de mujer no es solo un titulo, ni una imagen; es un grito, es una lucha, que no una utopia… pensaba mientras caminaba por la calle la unión; y bajaba hasta “Carreteria”, donde se encuentra el instituto de la mujer… en ese momento me sonó el móvil, y mientras hablaba, caminaba a todo correr, entre turista perdidos y coches, y todo lo que se cruza cuando llegas tarde a los sitios.
Pero no, no llegué tarde, aunque la puerta se cerraba en mis narices justo cuando puse el pie en el umbral… justo a tiempo…
Al entrar me encontré con la presentación, precedida por la directora del centro, la representante de la diputación y, la representante de amnistía internacional de Málaga que no tuvo ningún desperdicio.
Mientras en mi cabeza, se escuchaban voces transmitidas desde las fotografías que colgaban en las paredes,  con poemas de Chavela Cervantes, Inmaculada Gomez Haro, Isabel, Rosa, María Angustia Moreno, Chus María Jesus, María Ramos, Isabel, Fuensanta Martín Quero, Mercedes Martin etc… en un rio de palabras y versos que me llegaron a emocionar.
Comencé a hacer fotos mientras las palabras circulaban por el aire, y me transportaban a Egipto, a la plaza de Tahrir; pero no solo a este lugar, que en principio, fue el motivo por el que llegué hasta el evento, fue la voz de la mujer del mundo, la voz de la desesperación, de la soledad, de la desesperanza, de la humillación, la que despertaba cada vez más mi atención, mientras las voces de las poetas volaban por el patio, y a su vez, el silencio que las rodeaba en una mística que nos envolvía a todos los que allí estábamos, escuchando, absortos y mudos… y, las que por momentos me hacían sentir que todas las voces son pocas, que faltan más, que merecen y deben ser escuchadas…  las fotos y las palabras que quedaban grabadas en mi memoria y en mi alma como una huella que ya no desaparece jamás.
Sentir no basta, me decía de camino a casa, pensar que otros hacen por mí, tampoco. Pensar que todo está en otra parte y que por lo tanto a mi no me llega; tampoco.
Sentir que mientras escribo esto alguna mujer en el mundo está siendo violada, asesinada o maltratada, tampoco.
El mundo se puede cambiar, y todo esto se podría evitar teniendo conciencia, llevando la palabra y la experiencia allí, donde hace y haga falta… para al fin poder cambiar, y avanzar en una humanidad que se nos desvanece entre los dedos, entre la ideas de nuestro futuro, en una humanidad que cada vez es más consumista y más desprendida de si misma… en una humanidad que podría caminar al unísono y no lo hace… que está ocurriendo;  me preguntaba mientras subía al cuarto piso sin ascensor donde habito… por qué no somos una humanidad más creativa y constructiva a favor de ella, nuestra, nuestra propia humanidad… sin fronteras y sin muros entre pueblos y humanos… donde ninguna mujer más sea maltratada…
Al llegar al cuarto piso al fin, me puse a mirar las fotos… una por una, y mi cámara se portó bien, sacó lo que fue a sacar… la voz de la mujer, la voz de la esperanza, la voz de la paz…
Voces
Las voces del silencio// suenan
Las voces del ruido, las voces del viento//
La música del alma// el silencio absoluto// el grito.
Las palabras que no se olvidan
Los sueños// suenan
Donde queda; se percibe// ahuyenta, atrae // 
Gritos, voces, palabras 
Las voces del silencio// las voces del viento//suenan… //… suenan
Juan Manuel Álvarez Romero© Málaga -2013

GOTA.-

GOTA.-
Hoy fui gota, y al caer
me convertí en mil,
mil formas,
mil colores,
mil vidas…
hoy quise ser rio
para llegar al mar
hoy salté de muchas formas
pero ninguna como la de ayer
o antes de ayer
desde en una corriente natural.
hoy fui nuevamente agua
y nuevamente forma liquida
regando la tierra que me dio vida
regando los árboles que profundizan sus raíces en lo mas profundo de Gaia
Hoy me revelo contra todo lo que me impida avanzar en mi propia corriente
lo que haga que mi fluir se estanque
que falte el oxigeno
que ignore el recorrido vital de mi existencia
hoy bajo desde lo más alto…
desde los hielos eternos de las más altas montañas
hacia los valles más profundo y fértiles
hoy me convierto nuevamente en barro
nuevamente en desierto
nuevamente en piedra
Y nuevamente en nube
para después ser nuevamente agua que fluye
No quiero ir por tuberías que marquen mi recorrido
No quiero salir de un grifo para después ser bebido y meado
No quiero ser escupido
No quiero bajar por aguas fétidas y podridas
No quiero pertenecer al agua diseñada y tratada
Ser gota libre, de mil formas y mil colores
Para crear nuevamente mil vidas… 
Juan Manuel Álvarez Romero©2013-05-31

Solo a veces

http://www.youtube.com/watch?v=_QvUniNN6X8&feature=share



A veces no sé donde quedan los anhelos;
otras no sé donde la libertad… 
a veces la realidad se confunde con los sueños, 
a veces… sólo a veces…
pero es sólo a veces; sólo a veces
y cuando ocurre, a veces, parece que ya no existes
que ya no eres, que ya no respiras…
en esos a veces, te das cuenta que sin el amor nada tiene sentido
y retomas el vuelo, el vuelo que a veces, nos hace libres para siempre
y ya no hay más “a veces” que nos hagan dejar de creer…
desde ese vuelo mágico, nunca dejas de soñar


Juan Manuel Álvarez Romero©2013

Algún día…


















Algún día…

He caminado por la orilla de un río y, observado las luciérnagas, en la otra orilla, en un bosque tan alto como el cielo… y bajo un cielo que se despedía del día…

… mientras el sol caía, miré como se coordinaban lentamente, las luciérnagas, en un lenguaje que desconocía, y que intuyo ahora, y que a la vez, me sigue fascinando…

Comienzan a emitir su luz, de una en una, de dos en dos, de tres en tres… y así
hasta llegar a emitir una sola luz, en un parpadeo milenario, de miles y miles de ellas… nunca vi tantas… ninguna se perdía o variaba el ritmo de sus luces… me pareció alucinante …

Me senté cerca de un viejo pescador, que también las miraba junto a la orilla… y le pregunté por ellas, y él con mirada confusa, pero a la vez sabia… me contestó, que las observaba desde pequeño, siempre venia a pescar al mismo lugar… y solo, se quedaba observándolas, tarde tras tarde, hasta que el cielo se oscurecía, y el bosque quedaba totalmente alumbrado, en un espectáculo sinfónico maravilloso de luces y de color… incluso imaginaba su música… con un lenguaje particular… místico, incluso quántico …

Me dijo que él le hizo la misma pregunta a su padre, y su padre a su abuelo y, así una generación tras otra de pescadores, en aquél río … y todos decían lo mismo, que su luz, sus luces, eran tan antigua como la tierra… que eran el reflejo del mundo y de la humanidad, aunque siempre, hay algunas que brillen más que otras, aún así, todas emiten su luz, y no dejan de alumbrar …

y cuando esto ocurre, entre los hombres y el mundo , la vida resplandece…

como lo hacen ellas…

Luego me tarareó una letra…

Algún día, la luz se detendrá en forma de luna,
y la luna quedará colgada del cielo, como una lámpara maravillosa…

Y cuando la luna quede colgada, en forma de lámpara maravillosa,
las estrellas y el universo se confabularan para nuestro encuentro…

El mar será de cristal, para que podamos caminar sobre él…
la tierra, será tan fértil, que todo será de un verde eterno…
el cielo será nuestra casa…
las luciérnagas nos alumbrarán los caminos

Y cuando esto ocurra, abriremos nuestras alas, y volaremos;
volaremos sobre las montañas, entre valles, sobre ríos, y ciudades del pasado

Y ya no habrá que volver… a ningún lugar,
porque el lugar, seremos nosotros.
Juan Manuel Álvarez Romero©2013-05-09

Algún día

 Algún día la luz se detendrá en forma de luna,
y la luna quedará colgada del cielo, como una lámpara maravillosa…
cuando la luna quede colgada en forma de lámpara maravillosa,
las estrellas se confabularan para nuestro encuentro…
el mar será de cristal, para que podamos caminar sobre él…
la tierra será tan fértil, que todo será de un verde eterno…
el cielo será nuestra casa…
las luciérnagas nos alumbrarán los caminos
Y cuando esto ocurra, abriremos nuestras alas y volaremos
sobre las montañas más hermosas, jamás soñadas
Y ya no habrá que volver… a ningún lugar,
porque el lugar, seremos nosotros dos.
Juan Manuel Álvarez Romero©2013-05-09

Atrapado

Atrapado
Atrapado, persigo bosques milenarios
Atrapado en sueños
Atrapado en la existencia
Atrapado
No consigo olvidar
sin sucumbir en la memoria,
con voz, y sin  silencios
Atrapado
Sin fronteras, sin limites…
Sin muros y,
con la palabra
Atrapado
En abismos sin fondos
En conclusiones efímeras
En días infinitos
Atrapado
Entre laberintos de hormigón
En lo que quedó,
y lo que pudo ser…
Atrapado
En el encuentro
En la pérdida
En el amor
Atrapado
En el querer huir
En el quedarse
En el estar
Atrapado
En el yo
En el nosotros
Y en el vosotros
Atrapado, Atrapado, atrapado
Juan Manuel Álvarez Romero©2013-05-08

La mirada

La mirada, esa mirada que buscamos constantemente en los ojos de los otros, en los ojos de un niño,de un amigo, de una amante… en los ojos de una abuela;  en los delirios ajenos, en las voces que hablan y hablan,  en los silencios nuestros y de los otros.
La mirada que buscamos en las palabras, en el papel en blanco… en el horizonte sin definir, en las montañas por conquistar.
La mirada que deseamos en nuestra almohada, bajo nuestras sabanas, junto a nuestros sueños.
La mirada que desdeñamos un día y que hoy echamos de menos.
La mirada al corazón, y al corazón que amamos y, añoramos para nuestra vida.
La mirada perdida, la ausente, la cómplice.
La mirada de nuestra vida, de nuestro mundo.
La mirada que vemos en el hambre, en la guerra, en el caos que rige  el mundo.
La mirada, esa mirada a un tsunami, a un tornado, a un camino.
La mirada a los bosques milenarios que desaparecen y no por catástrofe natural, al aíre, a la tierra que se nos desmorona entre los dedos como el agua que comienza a desaparecer.
La mirada, esa mira ancestral que ya no recordamos como parte de nuestra alma.
La mirada, esa mirada de niño que perdimos por el camino y que hoy buscamos como parte vital de nuestra existencia humana.
La mirada al infinito por descubrir, conquistar y, en muchos casos, por recuperar//.
La mirada que se cruza en nuestros caminos, y nos avisa de que no hay un mañana, para otra mirada más.
Juan Manuel Álvarez Romero©2013-

Al destino…

 

 ¿Y tú? donde estarás, sé que andabas pintando paisajes en el mundo de los sueños; el mundo que tu y yo imaginamos una vez y que luego hiciste solo tuyo… sé que estas allí, en ese lugar sin nombre, gozándolo tu solo. No le pusimos dirección, ni ciudad, ni país. Pero sabíamos que podría estar en cualquier parte de este mundo o de cualquier otro, en algún lugar del espacio tiempo, indefinido mundo, al que yo no logré alcanzar contigo. Me volví a recoger mis bártulos y cuando regresé ya no estabas… te montantes en el tren sin mi… y el que yo cogí nunca te alcanzó. Malditos bártulos, ¿porqué debemos cargar con ellos? Y tú pensaste que yo no volvería. Te sentirías tan mal como yo al descubrir que no estaba… supongo. Hiciste bien, espero; mi vida ya no fue igual nunca más… y supongo que la tuya tampoco.
Yo sigo en mi mundo, ese mundo que cree para aliviar tu ausencia, esa ausencia que solo lleno imaginándote en nuestro mundo, te imagino en él, sentado ante el mar, el mar que soñamos… y que está ahí, ante mi, pero con tu ausencia. . 
Juan Manuel Álvarez Romero©2013

Horas








Horas
Es hora de horas, de silencio de silencios,  bullicio de sentidos vacíos.
Es hora de horas, de palabras llenas de almas, de vidas ajenas a la mía, de soledades unidas a otra vida por vivir.
Es hora de horas, de árboles frondosos de frutos prohibidos, de besos perdidos, de abrazos sin abrazos.
Es hora de horas, de cielos cubiertos de nubes, de lluvia de lágrimas, risas y anhelos.
Es hora de horas, de montañas por conquistar, de valles sin horizontes, de horizontes lejanos pero perennes.
Es hora de horas, de minutos, silencios rotos por el recuerdo de tu mirada, del sonido de tu voz,  y el aíre que llegamos a respiramos juntos.
Es hora de horas,  partida al infinito, de huida a ningún lugar, de pensamientos unidos tan solo por recuerdos.
Es hora de horas, de huellas de futuro, de hullas de pasado, de huellas del presente…
Es hora de horas, de segundos relámpagos, de luces del alba, de música celestial bajo la luna.
Juan Manuel Álvarez Romero©2012

Como pájaro de papel.-

                                                Juan Manuel Álvarez Romero© 2012
                               
Como pájaro de papel.-
Nómada
Hoy como siempre, me levanto tarde,  el peluquero sigue recortando,  la nevera sigue igual,  el autobús se escapa,  el mundo se queda del mismo modo,  la humanidad se transforma en algo que deja sin respiración… las sonrisas de venden, el hambre se compra, la libertad se queda apartada para otro momento… las calles se llenan de turistas que miran y miran y nadie se queda. 

Hoy como siempre el paseo se queda en un sueño, y los sueños siguen su camino. Porque son los únicos que no se deben cambiar,  son los que nos salvan,  nos hacen sentir que seguimos en el camino… vivos… hoy más que ningún día del año, se siente el impulso de seguir caminando, de no mirar hacia atrás, hoy como siempre nada es igual
Como en esos sueños, que no recuerdas bien al día siguiente, los que te hacen sentir con ganas de seguir durmiendo para poder proseguir, para retomar el hilo del mismo.
Me desperté con esa sensación de  no poder terminar un dulce sueño en el que no existían  las palabras, solo música, sonidos de agua, tierra y mar… donde todo se transformaba en bellas palabras, de esperanzas y sueños, sonidos hermosos y maravillosos que cubrían el cielo con aíres de libertad, de esperanzas, de igualdad.
Al poner los pies en el suelo, estos se hundieron en un lecho de barro frio; en ese momento el cuerpo reaccionó y, despertó todos mis sentidos, me olvidé de la necesidad de buscar un café, olvidé de pronto donde estaba. Mi mente se perdió en un estado de confusión y de perplejidad al no saber muy bien que era aquello.
Aún sentado en la cama, miré a mí alrededor, buscando una explicación, buscando la realidad que la noche antes abandoné. Ahora solo podía percibir el frio lecho de barro, mi cuerpo se paralizó, como también mis sentidos, mis horas preestablecidas, mi rutina no estaba en lo normal.
Intenté ponerme de pie, pero un tronco inmenso me golpeo en la frente, esto hizo que me volviera a sentar de nuevo en lo que antes era mi cama y ahora  una piedra fría.
El barro se convirtió de pronto en agua, y los peces me daban en  los pies  pequeños bocaditos.  Los pájaros se adentraron en la habitación y las ramas de inmensos árboles  lo invadieron todo, los sonidos de un maravilloso bosque se adentró en mis sentidos; en mi entorno todo era paz y tranquilidad. Poco después conseguí reaccionar, cuando el agua ya llegaba a mis rodillas, y los muebles comenzaron a flotar por la habitación…
Las paredes dejaron de existir,  y  a su vez se transformaron en troncos;  entre ellos resplandecía un radiante sol… Fue cuando percibí sombras que aparecían y desaparecían…  lo mismo era de día que de noche, lo mismo corría el aíre, como se apaciguaba en un estado de calor húmedo y sofocante…
Caminé por aquél río de sueños hasta llegar a un claro del bosque ancho y extenso, donde la luz lo invadía todo… donde no era posible divisar con claridad todo lo que me rodeaba. Pero sin duda los bosques ya no estaban, el rio se convirtió en asfalto, un semáforo rojo me advertía que estaba en un atasco y en medio de la ciudad…  de pronto las sirenas de las ambulancias me sacaron de esta ilusión matinal, y antes de llegar a ningún lugar, pude comprobar que la ciudad ya no era la misma…   que sin duda no estaba en mi habitación…  como un pájaro de papel,  me quedo sin alma ante tanto hormigón.
Juan Manuel Álvarez Romero© 2012

Las horas

 
 
 
Las horas
No pude ver el pequeño árbol que brotaba junto al río,
No pude ver las palabras que me dijiste un día y que hoy recuerdo en susurros ya lejanos, pero permanentes en mí.
No pude ver la verdad que tus mensajes me transmitían en luces de neon
No pude ver cuando te alejaste de mí
No supe entender tus miradas
No supe llorarte
                           ***
Nunca nos conocimos del todo
Nunca estuvimos juntos
Nunca llegamos hacer el amor
Nunca nos besamos
Nunca tuvimos hijos
Nunca existimos del todo
Aun así te amo
                          ***
Te amo, aun no habiendo estado nunca junto a ti
Te amo, aun sabiendo que nunca me viste
Te amo, aun sabiendo que nunca te vi
Te amo, estando junto a ti
Te amo, lejos de ti
Te idolatro
Te siento
Te palpo
Te quiero
                         ***
Hoy el árbol ha crecido
Hoy el árbol da sombra sobre este hogar
Hoy sé que estarás junto a mí
Hoy estarás junto a mí…
Juan Manuel Álvarez Romero 2012-04-26

Alas hasta el alba






Alas hasta el alba, horas que se llenan de palabras y sonidos… música que alimenta, silencios que transcurren sin sombras, sombras que son sonidos, luces, estrellas, día que se aproxima … vida que espera «ser» atrapada …
Alas para la mañana, que avanza sin tregua hasta el sol que cubre mi rostro desnudo de luces.
Alas para la tarde, que persigue a la noche como delirio.
Alas para la noche, que llega como gran sombra sobrecogedora, que me arropa bajo el manto blanco de la luna.
                                                           ***
Alas eternas que me lleven al infinito cielo  cubierto de sueños en forma de nubes que me acogen y, que de mil formas me arrastran a los sueños que se debaten entre la noche y el día.
Alas perpetúas entre el ave fénix y la mítica tierra que sueña  ser fecundada por la vida.
                                                           ***
Alas  para la tierra que llama al cielo, el cielo que mira a la tierra, ambos se aman,  crean y crecen infinitamente hacia horizontes definidos en cumbres inexpugnables. Entre abismos de grandeza, entre sueños imperecederos que van creciendo hacia lo desconocido. 


2012-07-30®Juan Manuel Álvarez Romero

sentir

Hoy no quiero hacer el amor contigo
Hoy tan solo quiero abrazarte
Tan solo sentir tu piel
Tan solo observarte
Hoy no quiero que hagamos el amor
Tan solo respirarnos
Sentir nuestras piernas unidas, entrelazadas
Olernos
Vernos
Tocarnos
Escuchar nuestros silencios
Escuchar como duermes
Escuchar tu silencio
Sentir nuestro amor, tal es
Juan Manuel Álvarez Romero
―©2012-11-06

25-3-2011 JOSÉ LUIS RUBIO

25-3-2011
Buenas tardes. Sentarse ante unos folios en blanco y ponerse a escribir es una ventura. Una aventura apasionante. Una aventura realista, imaginativa, hermosa, dramática, de ayer, de hoy, de mañana. Una aventura que desarrollamos en forma de poema, de cuento, de relato corto, de novela, de historia, de biografía, de teatro, de radio, de televisión, de cine, de tebeo o de periodismo. Una aventura, como digo, siempre apasionante.
Nuestro escritor de hoy, Juan Manuel Álvarez Romero, como otros muchos escritores, inició su aventura, escribiendo poemas, pero esta segunda sesión del café literario, nos presentará, nos desmenuzará, su primera novela que tiene una gran carga dramática.
Juan Manuel antes de coger la pluma mezclaba colores en el lienzo y realizó exposiciones en solitario y con otros pintores en Sevilla, su ciudad natal, y en otras ciudades europeas. El color y el dibujo empleado siempre remarcados por negros y rojos dan a sus creaciones un ritmo. También trabajó, Juan Manuel, antes de aventurarse a plasmar letras sobre un papel, el mármol, la piedra y materiales de reciclaje. También ha colaborado en la ambientación de películas y óperas. 
En definitiva Juan Manuel antes de aventurarse en la novela ha recorrido otros muchos caminos del arte y de todos ellos ha ido extrayendo unas esencias que ha añadido a su personalidad y a su formación autodidacta permitiéndole ese bagaje plasmar, en las 170 paginas, de su novela una historia llena de vida y fuerza.
De Sevilla, ciudad hermosa, que tiene un color especial como dice la copla, pero yo añadiría que también tiene un olor especial, sobre todo ahora en primavera, cuando los naranjos están en flor, y donde inspirarse no es difícil, nos viene Juan Manuel que quiere aquí, en Conil, junto al mar seguir inspirándose.
Ahora Juan Manuel nos hablará de su ópera prima, El hijo de las costureras.
2011© JOSÉ LUIS RUBIO

Nómada Relato “Ilumina tú parte”

 
 
 
 
 
 
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Nómada
Relato “Ilumina tú parte”
Pese a tantas y tantas desgracias como hemos heredado es preciso reconocer que se nos ha legado una libertad espiritual suma. A nosotros corresponde utilizarla sabiamente, reducir la imaginación a la esclavitud en virtud de aquello que con grosero criterio se denomina felicidad, es despojar a cuanto uno encuentra en los más hondo de si mismo del derecho a la justicia, a permitirse llegar a saber de sí y de cuanto rodea eso que puede llegar a ser….
André Bretón “Primer Manifiesto Surrealista”
En las calles, resurgen las cenizas de las que un día forme parte, tarde o temprano uno vuelve a reconstruirse, a crecer y seguir viviendo… la monotonía a veces hace que el horizonte se aleje y se difumine en sueños perpetuos que no parecen llegar nunca… aunque están ahí… tan cerca y tan lejos a la vez…
En nuestros recuerdos están aquellos que nos dejaron su impronta, su sabiduría, amor y vida… En nuestra mente liquida resurgen las palabras sólidas de las personas que amamos y amaremos siempre…En nuestros ideales, principios, conciencia, aparecen también las huella de lo inesperado… insólito, o perdido para siempre, y recuperado en nuestros corazones…
Lo que ocurre cuando dejas el camino, no es otra cosa que el vació y la incertidumbre de no encontrar las huellas de vuelta a la encrucijada…
Emigrar, salir en estampida, o hacerme un proyecto donde la meta sea la huida, ¿pero hacia donde?… siempre hacia lo desconocido.
El suelo de la calle refleja los viejos neones de la vieja alameda; muchos rotos, incoloros por el desgaste del tiempo, existen huellas del tiempo en algunas fachadas de los edificios, o al menos de tiempos en los que la vida era distinta a los de hoy… ―quizás, no estoy seguro― pero a lo lejos veo siluetas conocidas, quizás huidizas a la realidad o quizás lejanas en el tiempo, me parecieron fantasmas del ayer junto con sombras que no dejan ver bien la luz del día que se aproxima… mi huida es sin duda hacia la luz, hacia la luz que desprenda una línea divisoria que ayude en verdad a la huida definitiva de este mundo surrealista… de falsos prejuicios, destrucción de principios, de dignidades humanas, de vidas corridas por ideales ajenos hasta entonces por ellos mismos.
En la calle donde habito, surgen huellas del pasado que ya no recordaba, en la calle donde habito resurgen huellas que me hicieron olvidar quien soy…
Se comienza a caminar solo, y termina con cientos de almas humanas… otras continuas solo, con esos proyectos que nos hacen seguir sin abandonar lo que nos hizo comenzar, a veces se difuminan en confusas ideas que nos desvían… y me pregunto por qué caminamos en zigzag y no en línea recta, como sería lo lógico… ¿o quizás sea yo el que no encuentra esa línea divisoria entre el cielo y la tierra?
Es complejo ponerle nombre a las luces y sombras que resurgen del pasado con nuevas lentes, nuevas palabras ya olvidadas, como realidad, ficción… sentido, vida, libertad… aunque la palabra libertad nunca llegó a ser, solo es una utopía colectiva y que solo la conseguimos individualmente y en muy pocas ocasiones… es posible siempre que no se mezclen los extremismos… nada es bueno desde los extremos, la historia no lo ha demostrado mil veces…
¿Se puede vivir entre la realidad y la ficción sin pecar de realista, o viceversa? Me lo pregunto cada mañana mientras busco al ave fénix entre las nubes, entre las sombras que me impiden levantarme de la cama y salir fuera y ver la realidad, no mía, pero como si lo fuera, cuando arrastro mi cuerpo fuera, transito por calles, paso por coches aparcados durante semanas en el mismo lugar, las cosas se repiten diariamente… las mismas caras que se cruzan en mi camino, los mismos camareros que me saludan al pasar, y para cambiar la rutina algunas veces me paro a tomar algún café… después camino al mercado… no sé si decir que son las mismas frutas de la semana pasada, las mismas verduras con algunas manchas que anuncian que han estado guardada en cámaras… las mismas ancianas que compran solo para el día; y así tener el mismo motivo para salir a la calle, día tras día, aunque solo sea por unas horas, al encuentro de alimentos, de palabras amables, de sonrisas de complicidad entre ellas. Intercambio saludos para así sentirme vivo por unos instantes, intercambiar palabras con los tenderos, palabras que salen espontáneamente, por no ser tan serio… y que ellos agradecen como lo agradezco yo, palabras, a veces con sentimientos y otras por instinto de cordialidad… ¡buenos días!… ¿cómo va todo?… ¿quien ganó ayer el partido?
De regreso a casa la parada en el estanco, un paquete de cigarrillos algunos días, otros un mechero por no andar pidiendo fuego… otras una parada en otro bar para leer la prensa mientras me tomo mi segundo y último café del día… pero antes de entrar está la señora que me pide todos los días un vaso de agua mientras me cuenta que espera que abra el dentista a las cinco y media, ─¡señora son las nueve de la mañana!─… y así a diario, y no solo a mí, sino a todo aquel que entre… ─la señora de la barra se lamenta por la cantidad de vasos que la anciana se lleva después a casa─.
Después intercambiar algunas palabras con algún conocido sobre la política, esto me recuerda a Aristóteles, otras sobre el tiempo, sobre mis hijos o los de otro… ─interesante─… otra señora al salir me pide un poema… los que saben que escribo me preguntan a diario por mi nuevo libro… pero los esquivo, cambio de acera. No hay nada más torturador que te lo pregunten a diario… ¿no saben que escribir es algo que surge, fluye… uno no busca escribir un libro todos los días… porque sencillamente no salen por arte de magia, salen cuando uno menos se lo espera… de mil trozos, de mil ideas guardadas en carpetas, de una mirada… uno escribe y escribe… cosas que la mayoría de la veces no sirven para nada… me cabreo y cambio de pensamientos… busco pensamientos continuamente, en páginas de libros, en fachadas, en los rostros que se cruzan conmigo.
Los libros últimamente los leo desde la mitad, y voy de delante atrás, o viceversa… otras me zampo documentales tan largos que me olvido del tiempo… otras me voy a la biblioteca a mirar lomos de libros y alguna vez que otra saco alguno y me lo bebo. Creo que mi vida es un caos, ¡un puro caos!… no encuentro ese equilibrio perfecto que se encuentra cuando encuentras la historia a contar… cuando no tienes noción de lo que ocurre a tu alrededor. No escuchas nada, no ves nada, no sientes nada… si suena el teléfono, sencillamente no lo coges, si llaman a la puerta sencillamente no existes. En esos momentos te olvidas si saliste a la calle a buscar comida, a leer la prensa, a saludar al tendero o al camarero del bar de la esquina.
En fin, no era esto lo que estaba contando… me desespera que me pregunten, que me persigan, digo o pienso… me gusta el silencio, la soledad… la tranquilidad. Quiero irme de este país, este barrio, de este mundo si fuese posible… huir donde nadie te pregunte, nadie sepa quién eres, nadie mire como compras, caminas, miras… donde nadie necesite de mi presencia…pero eso solo es cuando estoy así… Después viene el deseo de no estar solo, la necesidad imperiosa de salir a buscar y sentir la vida a mí alrededor… buscar los saludos cordiales de cada día, de cada mañana, de leer la prensa, de escuchar música, de ver los mismos coches en el mismo lugar… de perseguir sueños, de recordar y de sentir. De estar en el lugar que siempre soñaste y de algún modo, una vida sencilla… donde estés con la persona amada… donde puedas compartir tus deseos y pensamientos… donde lo que pienses si que importe. Donde lo que ames sea lo más importante, donde lo que vives te regenere… al menos cada mañana miro al cielo buscando al ave fénix para ver si trae las nuevas de un día diferente y por fin realmente-ficticio, he iluminado.
Ilumino mí parte, quizás para que otros no tropiecen en la misma rutina que yo cuando no veo al ave fénix.


Juan Manuel Álvarez Romero.- ®2012-10-21para letras, revista literaria
http://www.alvaeno.com/LetrasTRLnoviembre2012.pdf




Lloro tus besos, busco tus manos
Recuerdo tus besos, siento
Huyo de mí, te busco en mí
Piso barro, hojas de otoño
Me mojo, son lágrimas

***

Sueño despierto, bajo a la tierra
Subo a las nubes, llueve sobre mojado
Despierto del ayer, encuentro tus cabellos
Caigo en el olvido, pero vivo el hoy

***
Las estrellas aparecen después de la nada
La luna ilumina mis duendes
La ventana mira al mar
Los días pasan, quedan las horas antes del alba

***
La barca espera en la orilla
El oleaje la aleja
Se pierde
Se busca
Desaparece
Reaparece el horizonte

***
Los símbolos me persiguen
Las luces iluminan la huida
Decido quedarme ante el mar
Vuelvo al mar
Me convierto en mar

Juan Manuel Álvarez Romero®2012

calle cortada

… Las calles se tornan de cristal, aun sin llover, pero tras el camión de la limpieza dejan el pavimento húmedo;  las luces centellean como si tuviesen vida propia… los pies aun torpes al contacto con el agua, resbalan sobre los colores, torres difuminadas, edificios zigzagueantes que muestras su historia confusa en un lienzo imaginario, pero a la vez tan real. Mis pies continúan adelante aun sin la experiencia de la nueva superficie, se niegan a aceptarla, se niegan a destruir la historia que se difumina a cada paso… la historia de miles de sueños, romances, mitos y realidades que desembocan en una alcantarilla…
Aunque la calle esté cortada, y el camino marcado por símbolos discordantes… continuo… continuo sobre los reflejos de la historia… para buscar, para buscarme, para no tropezar con los reflejos… como oasis imaginarios…  aun no ha llovido y el suelo anda húmedo de reflejos de historia, de símbolos arquitectónicos que avisan de su presencia real… bajo la calma de las estrellas

Juan Manuel Álvarez Romero ®2012

Nomadas

ficcion.debatepress.com%2F%3Fp%3DverNoticia%26idNoticia%3D12932%26idCategoria%3D1&h=8AQHch-HYAQHjmR37kW24U6RsfjCVQ-axcDfctuY_UzbPHw
Llega la luz, pero se va cada dos por tres. La carretera nacional pasa por medio del pueblo; los camiones me despiertan cada mañana avisándome que ya es hora de levantarme. Quiero estar en todo y al final no estoy en nada. La cocina se me hace un mundo, porque me abstrae el fuego de la chimenea y, me quedo como un zombi mirando como se consumen los troncos de encina, mientras tomo el primer café. Entre esto y las pinturas, mi cabeza anda en otros lugares lejanos, que en su día formaron y alimentaron lo que hoy soy.
En el cuadro que estoy pintando vuelo junto a un águila, veo barcos que se alejan en la historia y me traen objetos maravillosos de otros tiempos; perlas, cedas, olores a especias, vestidos orientales y perfumes exóticos.
Cuando paso por la cocina, justo al lado del estudio, me paro ante el fuego, se consume lentamente; me siento ante él, y comienzo a olvidar el viaje del cuadro y, “entro en este texto”, —en mi pequeño portátil—, con la música de Wim Mertens, y me pregunto sobre qué escribir esta semana, el recorrido que andaba en trance, paró por un tiempo, sé que debo continuar, buscar otro lugar, pero sin huir de lo que soy, porque allá donde vaya seré siempre el mismo solitario. Me refugio en mi trabajo, me quedo absorto en mis pensamientos, busco formas de crear y de ser, al menos y en principio, sacar todo lo que queda dentro después de muchos caminos. Nuca se terminan, y si no te paras, al final todo queda en algún lugar de la cabeza o del corazón. Ahora sé que toca sacarlos de ahí, donde estén, aún no descubrí de donde salen, ni tampoco porqué se ocultan y no quieren salir en muchas ocasiones. Pero al final siempre salen, de una forma u otra.
Ahora me levanto y vuelvo al viaje junto al águila, este me espera en una cornisa de acantilado; quiere enseñarme el bosque de álamos, el río que lo recorre, el valle, y llevarme junto al mar. Pero antes debo presentarme al chaman, este me espera para darme alas, para enseñarme como batirme entre las corrientes de aíre, y como aterrizar después.
Entre los lomos de los libros, aparece un haz de luz que me sorprende en principio; luego me doy cuenta que es el monitor del ordenador el que lo produce, —“mientras leo un libro en el sofá; bajo la ventana y, mientras llueve”—, justo detrás de los estantes de libros.
Bajo las escaleras que suben al segundo piso, mientras las bajo, dejo atrás la habitación que más luz percibe la casa, por su orientación, única, no solo absorbe luz, también calor, es mi favorita… desde su ventana puedo ver toda una vega Granadina y el pueblo de Lorca a lo lejos, y más allá las inmensas montañas de sierra nevada ya blancas por las primeras nieves.
Vuelvo al lienzo aún en proceso de surgir de fluir, me dejo llevar, me dejo seducir por su propia historia, pero a la vez introduciéndole la mía propia.
Mis pensamientos entran de pronto entre bloques de hormigón, ventanas cerradas, calles sin luces, calles desierta, sin sombras. Aparecen de pronto destellos de voces que me asombran de sus propios recuerdos. Incluidos los mío, que surgen de aquellos que un día me hicieron soñar.
Vuelvo a las ascuas del fuego, me vuelvo a sentar, respiro y pienso que el día se fue, fuera ya no queda luz del día, debo encender las luces si quiero saber por donde caminar sin tropezar. Pero me relajo, vuelvo a buscar aquél libro que comencé esta mañana y quisiera saber más sobre él. Dejo el vuelo del águila, dejo el calor del hogar, me acerco ahora a otro pensamiento y sigo con la música de Mertens. Aún no sé como terminará el día, ni si este texto será concluso, intento pensar qué tengo delante…
Aunque el día es de lluvia y gris, la noche aparece después de un día lleno de colores, de magia y esperanzas. El sol queda en mi retina, y aún la sensación quema en mi piel; el mar quedó atrás, quieto, sin oleajes, como una laguna, pero intensamente azul.
En las horas que preceden a la llegada del alba todos estamos preparados para observar como la actividad humana surge de todas las partes del interior. Ya no queda nadie cerca de la costa. Los barcos partieron hace horas. Ahora solo queda esperar la siguiente llegada, con los tesoros más esplendidos de otros lugares lejanos. Pero para mí, el tesoro más esplendido está aquí, en mi corazón.
Como Nómada he parado; un descanso para estas piernas cansadas de caminar por senderos extraños, lejanos, misteriosos. Me quedo, me toca este descanso, me toca respirar de lo que un día me llenó, para poder llenar este que terminó hoy y, ofrecerlo de nuevo.
Nunca dejaré de asombrarme, aunque sé que tampoco de aprender. Descubrir que de amor no se muere, aunque parezca que sí. Descubrir que existen lugares y lugares, saber que en realidad no se puede estar en todas partes, pero sentir que sí lo estás. Saberse, descubrirse, estar, ser… aunque parezca que no, existen diferencias…
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011

Los rostros.-










http://youtu.be/dFQLdDS3Klw




La mirada del otro

Los rostros.-

Los rostros caminan sin cuerpo, sin el cuerpo el rostro torna a ser él, a ser lo que verdaderamente representa; la humanidad. 

Fuera de los mitos de la mascara, los rostros son símbolos originales que conforman códigos semióticos, un lenguaje, una ciencia… sin sus orificios los rostros serian como un lienzo en blanco, sin sus ojos, nariz, boca, orejas, no podríamos identificarlos como independientes…

Un rostro nos cuenta la verdad o la mentira, la duda o la pregunta… nos muestra la incógnita. Sus ejes simétricos o asimétricos, su belleza o su fealdad, nos muestra sus huellas de identidad con sus rasgos particulares. Su procedencia, su origen, su lugar, su rebeldía.

Los nuevos códigos se muestran tras rostros vacíos, sin gestos, rostros de otros, rostros de lejanías que viajan en metro o en autobuses… luces que simbolizan el tiempo… “variantes libres” sombras expuestas en humanos.

Fórmulas semióticas en ejes diferenciales que no lingüísticos… palabras vivas, poemas con ojos, poemas visuales, sentidos líquidos de pensamientos. Huellas de sentido onírico, místicos a veces, otros repletos de metáforas. Maquinas de rostridad, constructoras de sueños y esperanzas.

Un rostro cualquiera nos lleva a otros mundos, otras vidas; nos enamora, nos tonifica, nos seducen, nos alegran o entristecen.

Un rostro puede ser producto de consumo, de belleza, de camino, de juegos sexuales, de deseos… curiosidad, despecho, ironía, éxtasis. Forma parte de la Desterritorialización, de la antropología social, de la historia, de los miedos, de las soledades, de misterios y dudas, del egoísmo del yo, tu, mío.

El rostro es la imagen de la belleza, del amor, de la paz, del deseo mas profundo… no solo habla, comunica, piensa… no es una mascara con decoraciones que mistifican sus mensajes. Es humano, es ser, es el.

El rostro es parte de la literatura, de la arquitectura, del arte, forma parte de la humanidad, forma parte de la historia.

(“No es animal, pero tampoco humano… Gilles Deluze”)

El rostro que reconozco como parte de mi identidad, me envuelve en una vida, en un misterio, en una duda, en mis soledades más íntimas, en mis deseos más profundos. El rostro que cambia mi vida es el más bello, es el más sentido y vivido, el más sexual, el mas amado… no hay otro, no hay otra forma de verlo, de sentirlo, de desearlo… el rostro que me seduce para siempre es el más hermoso… me saca de mis silencios, de mis sombras… me saca de lo que no quiero… de la oscuridad… me lleva lejos, cambiamos de continentes, de planetas… el rostro que amo es el rostro de la humanidad, de la libertad, del aíre, del mar…

El rostro eres tú, yo, él, ella, ellas, ellos, nosotros la humanidad… con sus voces, sus palabras, y con una voz propia, ¡basta!

El rostro que me sé, solo busca la verdad, el rostro que deseo, solo sabe de belleza, el rostro que persigo, es mágico, maravilloso…es el alma, es su esencia vital, es el rostro que sigo esperando para compartir mi soledad.

El rostro que sigo esperando me libera, me transforma, me aleja de las sombras… el rostros que espero eres tú.

Juan Manuel Álvarez Romero.- escritor y pintor – 19- 8-2012http://www.alvaeno.com/letrasTRL.htm

A pesar de todo

Siento como la escarcha recubre mi cuerpo,
Siento lentamente, sin prisas, mientras duermo, mientras camino.
Siento en pleno agosto un frío infernal, de esos que llegan hasta los huesos.
Siento como el aíre recubre mis sienes palpitantes
Siento como los días se evaporan
Siento como los años pasan sin dejar huellas
Siento como todo retorna a un vacío que desconocía
Siento como todo torna a los silencios más terribles.
                                        ***
A pesar de todo, la vida fluye
A pesar de todo, el amor perdura
A pesar de todo, el alma vuela
A pesar de todo, los silencios tornan en palabras
A pesar de todo, la vida continua, el camino se abre…
Juan Manuel Álvarez Romero ®2012

Aullar…

                  
(Es momento de aullar…
Saramago)
Recorremos lugares que nos llevan a otros nuevos, sin pedirlos, sin desearlos… pero que sin duda nos abren nuevas puertas.
Siento la extrañeza de no estar solo, siento la extrañeza de no ver, siento la extrañeza de delirar, siento la extrañeza de mi propia sombra… siento la extrañeza de extrañar… siento la extrañeza de la palabra y su agramaticalidad, del lenguaje y de su gramática…
Nunca tuve anclas, ni un pie en la tierra, sobre vuelo siempre las nubes sin ser visto, realizo viajes sin salir de casa, camino despierto sin despertar… deambulo sin deambular, entro y salgo sin sus contras, encuentro aquello que nunca busqué…
Y ahora cuando a veces despierto, me encuentro con una locura infernal, un estrés imparable que lo envuelve todo; los medios y su leguaje, el juego mediático que involucran en serios limites y limitaciones sociales que si no se paran desde un pensamiento libre y creativo, nos absorberán inexorablemente…
Busco en las palabras soluciones, porque los pensamientos están casi siempre en conflicto con el corazón… me pesa el alma al ver tantas injusticias, al ver la desolación, el exterminio de los derechos, me pesa ver lo que ya no se ve, y lo nuevo por ver…
En los proyectos del ayer crezco en nuevos ideales sin límites, sin huellas, sin la expansión de las nuevas palabras por descifrar… busco respuestas a todo aquello que me provoque risas extrañas, risas externas, risas sin sentidos.
Me busco en las palabras que me sobrepasan en cuestiones de sentidos, de mi participación en la manada… mis ideas de libertad que estaban claras antes y, que ahora parecen desminuir si no ando con cuidado… entrar en el pozo es fácil… lo difícil es salir
Miro hacia fuera porque mirar desde dentro es sopesar las tristezas que no nos deja en paz si les echamos demasiada cuenta… las soledades andan por todas partes.
Busco en las palabras que me acompañen en mis recorridos nocturnos por la ciudad, busco en ella la noche, porque el día ya es sabido de movimientos mercantiles de todo tipo, en las que las palabras se miden por otros códigos que casi no reconozco, o que quizás son nuevos para mi, “ todo cambia”  y ahora debo aprender si no quiero terminar autista en un mundo de comunicación … me encuentro con personas que casi no saben hablar, se les olvidó la comunicación oral; comienza su nuevo recorrido por los silencios… las voces se pierden en la memoria, las ideas son escritas directamente en las redes, los símbolos y códigos son otros y de otros… los míos permanecen en equilibrio constante pero firmes con horizontes fijos sin final, allí nunca se llega, pero es lo que hace que camine y que siga, cuando creo llegar descubro que está más allá, en otro más distante…
Los nuevos códigos se muestran tras rostros vacíos, sin gestos, rostros de otros, rostros de lejanías que viajan en metro o en autobuses… luces que viajan en rostros, rostros que son símbolos… “variantes libres” sombras expuestas en humanos.
Como entender el lenguaje sin sus rostros, sin sus huellas de identidad… viajes entre la gramaticalidad del lenguaje y la agramaticalidad de la palabra…
Lo mismo aplico a la mirada de los otros en los que no existe un código legítimo con una gramática clara, con un significado claro en sus palabras agramaticales…
No podemos dejar de ver como la lingüística varia de estados mentales por sus complejas miserias en bocas de locos fascistas… mensajes que transcienden a mentes peligrosas sin un código de honor… de la moral de una sociología antropológica en busca de respuestas. Mientras los arquitectos sociales construyen tras escenografías falsas y, con actores manipulados por hilos, realizando una doble función.
Me pongo la mascarilla antialergias cuando leo la prensa…
… somos sueños, esperanzas vivas… caminar sin sueños es ir sin corazas… los sueños nos salvan, nos dan alas… nos liberan y eso nada lo puede evitar… por eso ser sueño es ser libre… la realidad debe viajar en la punta de los dedos de los pies, donde con el zapato la asfixiemos… Otras utilizamos palabras que solo les están permitidas a los niños, poetas y locos y que nos liberan de los estados de emborrachamiento social, de medios y de locuras de voces que nos alejan de nuestra creatividad natural, liberándonos de las sombras…
Conocemos en las artes todo aquello que nos mostraron gritos de desesperación tras una decadencia demencial en lo social, abstraídas de leyes y normas a cumplir, mitos expuestos a demencias abstractas y, no deberíamos olvidarlas para evitar sombras…
En las palabras encontramos el opuesto a los miedos, a las limitaciones a ellos y sus fronteras extraídas de la historia, de sus raíces prehistóricas en lenguajes semióticos repletos de huellas sin sombras…
Nos buscamos en la cuántica diaria para huir de las sombras que ocultan del sol, despejo las nubes de un soplido, y ahuyento las llamas, a veces con éxito y otras sin el, pero con la liberación del alma… obtenido el éxito o no, la historia está ahí.
En las artes y en todas sus expresiones encontramos el referente social abierto a mensajes que nos muestran un camino o un recorrido de silencios de otros, pero que en la expresión, y en sus códigos vemos muestras del ayer y del hoy, nunca del futuro… —“nunca hay que dudar que se produzcan fenómenos de comunicación a nivel visual… Gilles Deleuze”— en tiempos de crisis tanto sociales como creativos, los nuevos códigos resurgen de cualquier lugar, son fenómenos semióticos que se engrosan en nuevas formas de expresión… las arquitecturas sociales nos muestran nuevas formas y posibilidades de liberación… de recrear desde lo ya conocidos, para abrir otros nuevos… aunque el objetivo sea a la inversa.
La semiótica,  como ciencia autónoma nos muestra nuevos códigos de lenguajes, aunque no lo sean, en la arquitectura encontramos un camino de comunicación, tanto social como estético, que nos muestran caminos de funcionalidad comunicativa, nuevas formas, de estética abiertas a nuevas formas y nuevos conceptos…
Los nuevos espacios sociales se cierran o se abren, dependiendo de cada funcionalidad, de cada elemento cognitivo dentro de la colectividad social… pero en su conjunto desaparecen con pretextos inhumanos en nombre de la humanidad.
Juan Manuel Álvarez Romero. Escritor y pintor® – 2012-08-17

Inexorablemente.- La conciencia.-











Nómadas
Como quisiera que no existieran las fronteras que hoy rigen el mundo, en silencio, sin darnos la oportunidad de poder elegir libremente. Como quisiera que la libertad fuera como esta música, que por unos instantes me hacen volar como esa hoja que cae en otoño, segura de haber cumplido con su objetivo como ser. Como quisiera saber la forma de borrar tantos horrores quebrantados en nombre de la paz, de la libertad… como quisiera saberme en un mundo honesto, unido y libre…sin mentiras, sin manipuladores. Como quisiera que la palabra libertad tuviese su verdadero significado.
Inexorablemente.-
La conciencia.-
El cerebro tiene diez mil millones, quizá cien mil millones de neuronas, y eso es todo. Ni una sola neurona sabe quien eres ni le preocupa. Son demasiadas estúpidas para esto. Por tanto, tiene que tratarse de una democracia, las neuronas trabajan en equipo y compiten entre ellas sin que nadie se ocupe de ello, porque nadie puede ocuparse de ello. Si todavía existe una teoría de la conciencia con un jefe supremo, es una mala teoría.
Filósofo, Daniel Dennett 
La noche aparece de una forma diferente cada día. No, no es absurdo, ni molesto tampoco… ―es doloroso― sé que cuesta entender, pero las cosas quedan en un estado diferente, ya nada es igual; porque todo cambia, todo gira rápido, y no da tiempo de ir asimilando  lo que ocurre a nuestro alrededor. Tenemos que ser rápidos, como nuestros ancestros los cazadores recolectores, y si no eres rápido y competitivo te quedas atrás, de una forma inexorable… al menos lo hacen sentir así.
Busco pensamientos que calmen ese miedo —invisible— que circula a mi alrededor, ―Deformación social―, totalmente inestable, que se derrumba porque el ciudadano está ocupado en mantener sus pilares en pie, sosteniendo lo poco que le queda con una mano mientras que con la otra intenta salvar sus derechos; cuando estos pilares se derrumban, viene el caos de salir nadando… porque si no lo haces te ahogas, inexorablemente. Esto pertenece a un plan preestablecido por los diseñadores y arquitectos sociales; arquitectos con menos escrúpulos que los mismísimos políticos, que ni siquiera saben que quedarán en la historia como asesinos, y si lo saben, creen que están haciendo un bien…
Las libertades que un día, parecían estar, ya no lo están, los derechos que mantenía una sociedad sana, van desapareciendo… los proyectos de futuro que mantenían a una sociedad mentalmente sana, también tienden a desaparecer… como todo, resurgen nuevas fronteras, políticas, sociales, de pensamientos, y de incertidumbre…
Sobrevivir a las realidades… porque ya se han convertido en parte del día a día, quieras o no, estés en los medios, o no, tan solo con ir a comprar el pan, ya vuelves a casa con una nueva visión del mundo diferente al día anterior… uno se empeña en hacer del día un tiempo mágico y especial, lleno de cosas nuevas para no sucumbir en el, inexorablemente.
Caminando por la ciudad,  calles, plazas,  como si fuese un extranjero, en busca de lo que pueda recordar como parte de mí, como parte de una huella de identidad…
Me identifico con el agua, porque fluye; fuentes, perfumes… miradas… todo fluye a mi alrededor como si nada ocurriese… ―o quizás solo sean mis pensamientos deseados―, o el deseo de los otros, ver que nada ocurre… sabiendo, que ya no hay agua en las fuentes, que los jazmines se secaron y que por lo tanto el aroma ya no existe más que en mi, como quizás no ver la tristeza en las miradas, porque esas miradas de los otros no quieren que sean vistas. De todas formas esta ficción me salva en estos recorridos…  en parte, llenos de momentos que sobreviven en estos sueños, porque de todo sueño se despierta y termina sabiendo de la verdad, de la realidad… no se puede huir.
Los silencios que me persiguieron durante un tiempo, quizás para ser observador, quizás para entender, quizás para canalizar, quizás para entenderme de una forma diferente, ya que todo cambia.
Todo puede ser maravilloso si lo construimos nosotros y no el poder. Para hacer un mundo más humano.  
Aun cambiando todo a mi alrededor, está mi conciencia; intacta, junto a mis pensamientos intactos pero en evolución constante.
Esta,  mi conciencia, dice que no, continuamente me dice que no, que no hay que dejar que nadie tenga derechos sobre los demás, de arrebatar conciencias, pensamientos, derechos, culturas en nombre del capitalismo, en nombre del buen samaritano, de una crisis inventada, provocada, solo para generar miedos, confusiones, culpables, impunidades, caos… enriquecer más a los más ricos y empobrecer más a los más pobres, generando al tiempo nuevos ricos y nuevos pobres; incluyendo sociedades y, continentes…  esto no tienen qué ser inexorable.
Han surgido nuevos caminos a seguir, impuestos, y a esto mi conciencia dice que no. Han surgido intentos de aplastar en nombre de un cambio necesario, sabiendo que estos cambios traerían el caos. Todo cambia sí, pero no de esta forma… cambiar el mundo para mejor,  que tengamos alimentos para todos en el planeta, para repartir las riquezas por igual, los derechos mejor repartidos por el mundo… utilizar realmente las cartas de los derechos humanos, para que no queden en papel mojado, ― en esta carta, si la leemos y la llevamos acabo, está todo, todo para crear un mundo mejor― la igualdad entre seres humanos en todos sus contectos… pero se adelantaron desde el fondo monetario internacional, precisamente para que esto no ocurra, para que las riquezas queden en manos de los ricos y nuevos ricos, para que siempre exista la separación, para que las fronteras no se abran, ―tanto físicas como de pensamientos―,  para que la conciencia del colectivo humano se desconcierte y genere caos y confusión… miedos, incertidumbres… terror; para que esta conciencia no despierte del todo, intentando apagar las voces que ya comenzaban  a ser escuchadas por el mundo como un mensaje de cambio en la humanidad desde una perspectiva humana, y no capitalista y manipuladora…
 Podemos cambiar el mundo entre todos, sin necesidad de un sistema fascista, opresor y sin escrúpulos… La historia se repite, a veces en forma de espiral, otras en forma de círculo… algún día podremos caminar en línea recta
Juan Manuel Álvarez Romero- escritor ® 4-8-2012

Ser

Foto de Arturo Carrasco Ruiz

escritorjuanmanuellvarezromero.blogspot.com/
LetrasTRL/ nº 48/2012/ julio/
Improntas.‐
Ser, al fin y al cabo no es todo lo que importa… es lo que dejas como ser, lo que te queda de lo percibido, en este
intercambio nos hacemos y, hacemos que todo se convierta en un sólido cristal de colores.
Sentado, o de pie, —“no recuerdo bien”—, ante aquella inmensa montaña, blanca, impresionantemente alta. Mientras,
permanezco en el valle, rodeado de olivos, de granados y de un sol maravilloso.
Un camino de Ɵerra pasa cerca, el sonido de los grillos es permanente,  las horas desaparecen como por arte de magia.
Las palabras se hacen senƟr en mi interior, buscando las claves de esta belleza que sube desde el valle al cielo.
Queda cerca el cielo; más incluso que de la Ɵerra, los pies se elevan, la sensación de aíre entra en mí, esto a su vez hace
que respire al fin el aíre de la montaña… sumido en esta contemplación, me asombro, alzo una voz que solo yo escucho,
no hay nadie. Ahí abajo, en el valle, solo veo siluetas difusas de árboles, alguna casa, algún coche que pasa —sin pararse—
, quizás por casualidad. Nada queda en este lugar, solo silencios.
Ahora, aquí, ante esta ventana de luz opaca… que emite una luz permanente que atrae, atrapa, absorbe, hipnoƟza… en
ella permanezco como flotando en el espacio Ɵempo… las ideas siguen avanzando, pero no quedan escritas… —no sé que
me pasa—, desde aquí, la vida se ve de forma diferente a como la veo ahí abajo.
Esta luz cegadora sigue atrapando, —no solo a mí—, nadie permanece fuera, todos quedan dentro de casas iluminadas
tras esta luz… los libros desaparecen, las imágenes milenarias de las paredes se convierten en pixes… —las cuevas son
museos, los museos son virtuales—. Desde aquí veo mi silueta dibujada a contra luz, mirándome en la luz cegadora,
opaca; la niebla aparece fuera, en este nuevo día, no hay sol, la luz surge, pero desde pantallas, cuadradas, rectangulares,
ovales…
Al bajar y tocar la Ɵerra, me siento, y observo que las paredes me hablan, me cuentan aquello que no vi. Una luz de sol
que llega desde la ventana, me alumbra el escritorio y, trae el destello de los días.
Las letras están gastadas, — pienso—  ¡debo buscar otro teclado!. Las letras son imaginarias, o pertenecen a la memoria
intuiƟva de escribir, de recordar, salen en un sin fin de expresiones, con o sin senƟdos. Cuando vuelvo a la lectura de lo
escrito, me veo en las paredes silenciosas, mudas, pero llenas de recuerdos y sensaciones que quieren estar presente en
lo que sale a través de los dedos. Atrás dejé cientos de lienzos inconclusos, de páginas pendientes, sin terminar, de
vivencias que dejé pasar por el mero hecho de estar ante el papel en blanco, o de un lienzo al que nunca le veo el final…
—Los vacíos de voces que dejé atrás, llegan en forma de silencios—.
Aún así surgen las ideas, de forma abstracta o figuraƟvas, concisas.  Es como cuando te dejas llevar por un mero placer, al
que dejo fluir en palabras escritas; estas me guían en un recorrido sin fin. Otras busco una palabra, y comienzo a imaginar
su vida, su historia,   —me dejo llevar por ella—; ella me lleva por senderos,    me abre puertas a la imaginación. Las
palabras me suben al cielo, a las nubes, al igual que las letras imaginarias de mi teclado, borradas ya de tanto pasar mis
dedos sobre ellas, en ocasiones para escribir y en otras por el mero hecho de senƟrlas… mientras, pienso.
Del papel surgen   sensaciones espontáneas, de viajes, de rincones comunes o simplemente recuerdos, de llegadas y
parƟdas… de encuentros y desencuentros, de él salen las primeras ideas, de palabras que después se convierten en
historias, cuentos, poemas…
Con el papel es diferente,   surgen figuras, dibujos, colores, vida… es un contacto vital con la materia, con la esencia
misma… su olor, su blancura infinita…  del boli, el olor a Ɵnta… del lápiz, el olor a cedro… estos se mezclan con el lugar
donde estés y, de eso salen otras historias, otros apuntes diferentes… es como viajar en el Ɵempo. —Como cuando jugaba
con los lapiceros en las tardes después de clase—. Es un momento inƟmo, reconfortante, iluminado por el niño que
quedó dentro; pero también tesƟgo de lo que haces, en el momento mismo de transcribir las palabras que te salen ante
una puesta de sol, una idea, una reflexión… es el tesƟgo de tú Ɵempo, de las horas, de los días, de una existencia, de una
vida…
En ocasiones deseo fundirme en su piel, converƟrme en esa materia blanca y hacer que mis dedos se fundan a él a través
de un sin fin de palabras… sin final, atrapado en las letras, las palabras… en las sensaciones, en lo que he vivido, y hacer
que así, quede en un sólido cristal de colores.

Relato

LetrasTRL/ nº 48/2012/ julio/
Improntas.‐
Ser, al fin y al cabo no es todo lo que importa… es lo que dejas como ser, lo que te queda de lo percibido, en este
intercambio nos hacemos y, hacemos que todo se convierta en un sólido cristal de colores.
Sentado, o de pie, —“no recuerdo bien”—, ante aquella inmensa montaña, blanca, impresionantemente alta y mientras,
permanezco en el valle rodeado de olivos, de granados y de un sol maravilloso.
Un camino de Ɵerra pasa cerca, el sonido de los grillos es permanente,  las horas desaparecen como por arte de magia.
Las palabras se hacen senƟr en mi interior, buscando las claves de esta belleza que sube desde el valle al cielo.
Queda cerca el cielo; más incluso que de la Ɵerra, los pies se elevan, la sensación de aíre entra en mí, esto a su vez hace
que respire al fin el aíre de la montaña… sumido en esta contemplación, me asombro, alzo una voz que solo yo escucho,
no hay nadie. Ahí abajo, en el valle, solo veo siluetas difusas de árboles, alguna casa, algún coche que pasa —sin pararse—
, quizás por casualidad. Nada queda en este lugar, solo silencios.
Ahora, aquí, ante esta ventana de luz opaca… que emite una luz permanente que atrae, atrapa, absorbe, hipnoƟza… en
ella permanezco como flotando en el espacio Ɵempo… las ideas siguen avanzando, pero no quedan escritas… —no sé que
me pasa—, desde aquí, la vida se ve de forma diferente a como la veo ahí abajo.
Esta luz cegadora sigue atrapando, —no solo a mí—, nadie permanece fuera, todos quedan dentro de casas iluminadas
tras esta luz… los libros desaparecen, las imágenes milenarias de las paredes se convierten en pixes… —las cuevas son
museos, los museos son virtuales—. Desde aquí veo mi silueta dibujada a contra luz, mirándome en la luz cegadora,
opaca; la niebla aparece fuera, en este nuevo día, no hay sol, la luz surge, pero desde pantallas, cuadradas, rectangulares,
ovales…
Al bajar y tocar la Ɵerra, me siento, y observo que las paredes me hablan, me cuentan aquello que no vi. Una luz de sol
que llega desde la ventana, me alumbra el escritorio y, trae el destello de los días.
Las letras están gastadas, — pienso—  ¡debo buscar otro teclado!. Las letras son imaginarias, o pertenecen a la memoria
intuiƟva de escribir, de recordar, salen en un sin fin de expresiones, con o sin senƟdos. Cuando vuelvo a la lectura de lo
escrito, me veo en las paredes silenciosas, mudas, pero llenas de recuerdos y sensaciones que quieren estar presente en
lo que sale a través de los dedos. Atrás dejé cientos de lienzos inconclusos, de páginas pendientes, sin terminar, de
vivencias que dejé pasar por el mero hecho de estar ante el papel en blanco, o de un lienzo al que nunca le veo el final…
—Los vacíos de voces que dejé atrás, llegan en forma de silencios—.
Aún así surgen las ideas, de forma abstracta o figuraƟvas, concisas.  Es como cuando te dejas llevar por un mero placer, al
que dejo fluir en palabras escritas; estas me guían en un recorrido sin fin. Otras busco una palabra, y comienzo a imaginar
su vida, su historia,   —me dejo llevar por ella—; ella me lleva por senderos,    me abre puertas a la imaginación. Las
palabras me suben al cielo, a las nubes, al igual que las letras imaginarias de mi teclado, borradas ya de tanto pasar mis
dedos sobre ellas, en ocasiones para escribir y en otras por el mero hecho de senƟrlas… mientras, pienso.
Del papel surgen   sensaciones espontáneas, de viajes, de rincones comunes o simplemente recuerdos, de llegadas y
parƟdas… de encuentros y desencuentros, de él salen las primeras ideas, de palabras que después se convierten en
historias, cuentos, poemas…
Con el papel es diferente,   surgen figuras, dibujos, colores, vida… es un contacto vital con la materia, con la esencia
misma… su olor, su blancura infinita…  del boli, el olor a Ɵnta… del lápiz, el olor a cedro… estos se mezclan con el lugar
donde estés y, de eso salen otras historias, otros apuntes diferentes… es como viajar en el Ɵempo. —Como cuando jugaba
con los lapiceros en las tardes después de clase—. Es un momento inƟmo, reconfortante, iluminado por el niño que
quedó dentro; pero también tesƟgo de lo que haces, en el momento mismo de transcribir las palabras que te salen ante
una puesta de sol, una idea, una reflexión… es el tesƟgo de tú Ɵempo, de las horas, de los días, de una existencia, de una
vida…
En ocasiones deseo fundirme en su piel, converƟrme en esa materia blanca y hacer que mis dedos se fundan a él a través
de un sin fin de palabras… sin final, atrapado en las letras, las palabras… en las sensaciones, en lo que he vivido, y hacer
que así, quede en un sólido cristal de colores.
2012 Juan Manuel Álvarez Romero














“Yo creo que hay que escribir cuando no damos más, cuando nos desespera eso que tenemos adentro y no sabemos lo que es, cuando la existencia se nos hace insoportable”
 Ernesto Sábato.
El culto al egoísmo, la motivación subyacente, el yo, tú, mío tuyo… 
Hoy miré la prensa diaria para ver que ocurría en el mundo,  después de casi quince días sin saber nada de él, solo el mundo de mi escritorio, mis duendes corriendo sobre la mesa, en las sombras…  Pero debo decir que al abrir la prensa, el impacto fue terrible. como poner la tv y escuchar las noticias… si te dejas llevar la vida se termina…
Estos pensamientos del primer momento, después del impacto, me llevaron a analizarme como, como escritor, como pintor y el mensaje estaba claro, todo lo que se hace es poco, si te despistas un poco descubres que te quedas atrás, que no vives en lo que ocurre día a día en el mundo. “Sí, se que alguien me dirá que sea más egoísta y que mire por mi, que no piense tanto en el mundo”  sé,  pero no puedo mirar a otro lado.
Los políticos están en propaganda electoral y debaten y debaten, mientras los problemas verdaderos crecen, el hambre continua,  y los pobres son cada vez más pobres… la conclusión siempre es la misma, el miedo… la mentira.
Al final los duendes caminan sobre todas las mesas, sobre todo las de los políticos, que solo miran su futuro como tal, imaginan su vida de falsas promesas, su chofer, sus amantes, su casas y, en como seguir mintiendo; ellos, los políticos, no saben que están manejados por el sistema y si lo saben miran para otro lado. Sus duendes los del sistema, están amaestrados para este fin, controlar el poder político y social “los duendes de la mentira” recorren mesas de despachos unas tras otras, creando una mentira tras otra… incluso en las mesas de los responsables de noticieros llegan muchos de estos duendes, diría que a casi todas.
La creatividad  llega a los rincones más insospechados, aliándose con aquellos que les den vía ancha; si lo analizamos bien, la mentira está dentro del arte como elemento creativo y, en manos indebidas crea miedo, desolación, pobreza, angustias. Es utilizada comúnmente como maestra de discursos políticos y propagandísticos. En el mundo del consumo está en todos los carteles y, en todos sus productos…
La creatividad aliada a la mentira es el arma más mortífera de todos los tiempos de la humanidad, utilizada desde tiempos inmemoriales, incluso antes del lenguaje y, como método de supervivencia es fundamental, de ahí el invento de la tortura.
Hoy veo cada vez más claro que somos engullidos aunque no se quiera, en toda esta idea falsa de vivir paralelo a todo, una vez entramos ya casi nunca se vuelve a salir como persona, como ser humano, me refiero a entrar en la red que marca y echa el sistema al individuo; el consumo, fomentar el individualismo, creando ese apego a aquello que le da sombra y, que una vez en esa sombra ya nada es importante, nada; generando el conformismo social. Pocos, y digo pocos son aquellos que dejan un pie al sol y otro en la sombra y, muchos menos, por no decir ninguno, prefieren quedarse al sol, ni siquiera los que dicen políticamente estar comprometidos con alguna causa.
Es duro el camino bajo el sol, es el drama de muchos continentes, países y comunidades enteras que viven bajo el duende de la mentira, bajo el duende sol, bajo el duende miedo, el duende hambre, el duende soledad y el duende miseria.
Las otras miserias humanas son muy peligrosas; estas otras están allí donde menos se pueden imaginar, da igual si quien las porta es rico o pobre, eso es lo de menos. Atacan desde cualquier bando.
El sentimiento humano es algo maravilloso, único, gentil, honesto, sublime cuando se encuentra, cuando no existe el duende de la mentira, del miedo… cuando las condiciones son buenas y, no se mezclan los intereses personales ni sociales.
Encontrar este estado, este lugar donde no existe la creatividad negativa es la tarea de toda una vida, de un camino entre sol y sombras que muchos seguimos en el empeño, sin buscar condiciones, pero que cada vez se vende más caro.
La solidaridad es algo que se va diluyendo lentamente en la cultura social, colectiva… el yo impera desde la escuela.  Cada vez son menos los que se sienten y son solidarios, por ello crecen hongos como la violencia de género etc.
Ya nadie cree en nadie, el duende de la mentira a llegado a ser parte de la sociedad, parte del día a día, a logrado que se mienta para todo, para buscar trabajo, para vender, para conquistar, para inventarse uno mismo en una sociedad en la que la persona está cada vez más sola, y en la que se debe reinventar en cada paso.
Mantenerse integro en esta sociedad es algo que a duras pena podemos llevar los que cargamos con ese peso, ser honesto, decir la verdad, ser uno mismo sin perjudicar a nadie se convierte en una tarea que cuesta mucho mantener… cada día más. Decir y mantener la verdad es algo que también es un arte, es creativa la verdad, sí, se debe reinventar a cada paso, porque la mentira busca continuamente el antídoto a la verdad y al final andamos reinventando continuamente tanto la verdad como la mentira; vivimos en una arquitectura que se a forjado sobre cimientos muy profundos construidos de escombros de viejos edificios difíciles de reconstruir. En estos escombros encontramos los desechos de edificios que se construyeron con materiales varios, políticos, sociales, mentiras, promesas, verdades. etc.… muy pocos están construidos con un solo elemento, la verdad.
¿Que nos ocurre? ¿Por qué dejamos que nos separen individualmente, cuando sabemos que como colectivo somos más y más poderosos que la gran mentira, el sistema?
Vuelvo a mi escritorio, a mis duendes, ellos me entienden como persona. Mantengo un pie fuera, porque creo que es fundamental, demos gracia a que estamos en otro lugar, que las victimas de la guerra no están entre nuestros seres queridos; me quedo en la reflexión de sentirme más humano cada día, de sentirme humano en su más amplio significado, sin sombras que no me dejen ver y en no dejar que nada impida que lo siga siendo. Esperando que no salgan más listas de victimas en ninguna parte del mundo porque eso significaría que no las hay.
 Juan Mnauel Álvarez Romero®2012

Edgar Borges presentará su literatura en Venezuela.
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El escritor caraqueño, residenciado en España, dice que el mundo padece una «sobredosis de realidad».

Ediciones En Huida

Después de cinco años, el autor residenciado en España realizará dos presentaciones en su país natal. Su nueva novela, «El hombre no mediático que leía a Peter Handke», será el centro de dos Foros. El sábado 14 de julio en la II Feria del Libro de Maracaibo, y el martes 17 en la librería Alejandría de Caracas. Con un Foro similar se encuentra recorriendo diversas ciudades españolas. El autor señala que «la ocasión será propicia para compartir su ficción con el pueblo venezolano, pues el país, al igual que el resto del planeta, con la fuerte diatriba política y económica, padece una sobredosis de realidad. Situación que amenaza con secuestrarnos la imaginación que es la vía con la cual cada ser humano confronta su noción de realidad».

(Barcelona, España). En los últimos cinco años, desde que fijara residencia en España, Edgar Borges (Caracas, 1966) ha desarrollado un importante trabajo literario que se podría resumir en libros, premios y elogios de la crítica. ¿Quién mató a mi madre? (Finalista del III Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches, Madrid, 2008); ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe? (Edición bilingüe, español−inglés, 2009); La contemplación (I Premio Internacional de Novela «Albert Camus» 2010); Crónicas de bar (2011) y El hombre no mediático que leía a Peter Handke (Beca de Residencia Centro de Arte La Rectoría, Barcelona, 2012). Varios de los relatos del venezolano han sido incluidos en antologías publicadas en México (Microdosis, Ciudad de México, 2011); Italia (Buena Letra, Roma 2012) y en estudios realizados en diversas universidades de Estados Unidos. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano y al portugués. La narrativa de Edgar Borges ha originado críticas favorables de escritores como Antonio Gómez Rufo; Enrique Vila−Matas; Andreu Martín; Sandra Santana; Vicente Luis Mora y Vicente Huici, entre otros. En este tiempo, el venezolano ha prologado los libros de varios autores de las nuevas generaciones de las letras de España (Javier Farto, Salvador Moreno Valencia, Juan Manuel Álvarez Romero y Fausto Antonio Ramírez, entre otros). Como conferencista, el autor caraqueño se ha presentado en diversas ciudades de Europa, haciendo uso de una estilo interpretativo en el cual el conferencista se enfrenta a su otro yo como si del debate de dos opiniones de tratara.

El hombre no mediático que leía a Peter Handke llega a Venezuela con importantes elogios de la crítica de España. El escritor Salvador Moreno Valencia (Cádiz, 1961), quien se confiesa seguidor de la literatura del venezolano, señala que «el estilo de diario de El hombre no mediático me recuerda a Los detectives salvajes de Roberto Bolaño». Y se pregunta: «¿Estamos reflejados en este libro todos los que en solitario observamos ese mundo de los otros? ¿Estamos los que a modo de forenses diseccionamos el cuerpo de la soledad de los otros en posesión de la verdad?». Por su parte, el filósofo Ignacio Castro Rey (Santiago de Compostela, 1952) considera que «Esta obra transitará el camino de los clásicos». Y destaca la variedad de lecturas que ofrece la obra afirmando que «El proyecto de Edgar Borges, su investigación, como a Handke y a sus personajes, le obliga a estar en perpetuo movimiento, atravesando Puertas (así se llaman los capítulos), pasillos, umbrales, estancias. A veces el cansancio agudiza la percepción, la hace enfermiza y permite (en casa o en la calle) ver y oír otro sonido del mundo. Con frecuencia el libro toma la forma de un diario donde se anotan los segundos (7:32) precisamente porque el tiempo no pasa, o transcurre infinitamente lento en la espera de algo. Mientras tanto, nada parece ocurrir. ¿Qué ocurre cuando no pasa nada? ¿Qué es la vida cuando los segundos transcurren a cámara lenta y golpean las sienes? Esta es otra pregunta contemporánea que Edgar Borges modula en distintos registros».

Ahora, cinco años más tarde, el creador venezolano ofrecerá su literatura el sábado 14 de julio en la II Feria del Libro de Maracaibo, y el martes 17 en la librería Alejandría II del C.C. Paseo Las Mercedes, Caracas. Edgar Borges señala que «la ocasión es propicia para compartir su ficción con el pueblo venezolano, pues el país, al igual que el resto del planeta, con la fuerte diatriba política y económica, padece una sobredosis de realidad. Situación que amenaza con secuestrarnos la imaginación que es la vía con la cual cada ser humano confronta su noción de realidad».

Simbolismo, realidad y ficción.-

Simbolismo, realidad y ficción.-
El hombre no mediático que leía a Peter Handke, De Edgar Borges.

El paso de la tierra al cielo se efectúa por la puerta del sol, que simboliza la salida del cosmos, más allá de la condición individual. 
Chevalier-Gheerbrandt, 

Nos embarcamos en mundos paralelos, en mundos sumidos de soledades, unas creativas y otras existenciales, en las que poco a poco pasamos de la realidad a la ficción, o viceversa. Nos involucramos con lo externo, pero sobre todo en lo interno, donde solemos pasar el mayor tiempo de nuestra existencia. El sacarle partido, buscarle sentido y encontrar la libertad en estas soledades  sin llegar al aislamiento en las que nos pasamos otra gran parte de nuestra existencia.
En otras ocasiones como las que encontramos en la novela de Edgar Borges “El hombre no mediático que leía a Peter Handke”, es una de esas ocasiones de soledades, por la que transitan personas tan especiales como sus dos hijas, Miranda y Camila  y su compañera Nathali, cómplices las tres del aislamiento creativo de Edgar, el protagonista, convirtiendo ese aislamiento,  “sin alejarse del apartamento donde convive casi invisible, ausente, creándose un mundo personal insólito, surrealista a veces y otras al borde de la locura, pero curioso para los suyos que lo observan y admiran, transmitiéndole su solidaridad en su mundo solitario, aislado, en un apartamento donde las sombras se cruzan una con otras, donde la respiración de todos suena tras las puertas tan solo con quererlas oír; aun así, Edgar ―el protagonista― desaparece de la realidad para sumergirse en una investigación que le lleva a otros mundo, lugares, personas, dudas de constantes peguntas y hallazgos en el mundo de Peter Handke, en un viaje onírico y metafórico al mundo, desde su escritorio, y un armario repleto de la bibliografía sobre Peter Handke, apuntes, notas, informes y recortes de prensa; como un buen detective,  desde donde se redescubre a sí mismo desde las puertas que se abren y se cierran tras él, caminando como un fantasma por el pasillo de los dormitorios, que se convierten en escenas de abismos, ciudades, calles, paisajes, mientra busca algo que beber en la cocina, soñando, reviviendo, tras las ventanas que se abren al exterior, al mundo que decide dejar en este autismo voluntario, pero que a la vez lo reconoce como parte de su pasado, y se descubre como un tiempo vivido en su niñez.
Transita por treinta y dos puertas, treinta y dos ya es un numero, y como numero ―“mágico”―  las puertas representa una escenografía mediática, simbólica, que lo lleva al avance de la investigación una tras otra ―“como las puertas de Aristofanes donde las puertas y la casa forman una utopia en sus escenografías y sus obras”―.
Podríamos hablar de una obsesión, pero también de una constante entre el día a día de un escritor, un periodista y un ser humano en busca de respuestas dentro de una  investigación, ―y como investigación ―, sin descanso, sin horarios, sin comunicación con lo externo, sin mundos que le impida concluirla… así es la vida de la literatura, de la creación, después la culminación… como un orgasmo vital y existencial.

En el libro de las puertas «mitología egipcia» se describe el viaje del sol Ra, del rey identificado con el sol, o del rey junto a Ra por el inframundo. La concepción del inframundo de los egipcios incluye numerosas puertas que aquellos deben atravesar durante su viaje nocturno hasta renacer con el amaneceren este caso es el protagonista quien va surcando, atravesando estos mundos, puertas imaginarias que se transforman en pasos importantes en el transcurso  de sus hallazgos, sus descubrimientos sobre el mundo de Peter Handke ― , ― el protagonista Edgar ― como Ulises en su largo viaje, e imparable viaje hasta su regreso con  Penélope, “― Nathali, Miranda y Camila ―” pero también al descubrimiento del segundo protagonista del libro ―Peter Handke―. 
El reloj  simboliza el tiempo ausente de la realidad, donde la mirada se desvanece no en la pared, si no en el péndulo que marca el movimiento y el proceso de los pensamientos que buscan contactos momentáneos con la realidad que le rodea.
Como maestro que seguirá siendo siempre, como también amigo y persona, Edgar a sabido llevarme de nuevo, después de quien mató a mi madre, la contemplación, crónicas de bar, a mundos donde la imaginación aplasta al poder, a ese poder que aplasta todo atisbo de creatividad en estos tiempos en los que es tan importante no dejar que esta, ― La creatividad, con mayúsculas ―,  muera, que se alce en novelas como esta, y que ayuden a demostrar que la literatura está viva y en buenas manos, como las de Edgar Borges.
La palabra sigue en evolución. 

Juan Manuel Álvarez Romero. Escritor  2012-06-19

Lo extraño


Nada queda en el mismo lugar, todo es movimiento, una espiral vital, existencial que nos envuelve en una humanidad cada vez más compleja y sin puntos de referencias.
El descreimiento es el telón que no deja ver; una vez abierto nos sorprende con puestas en escenas alucinantes. La conquista de nuevos espacios está expuesta a movimientos que surgen en cada representación.
Los dioses gustan de generar conflictos, guerras, fabricar armas, destruir vidas. Mover el capital y con el, al ser humano. Ser persona hoy en día es algo que cuesta, pero es cuestión de supervivencia. Aparte de ser vital para todos. Como también cosa de todos. La naturaleza humana tiene sus cosas buenas y otras malas, luchamos en una constante continua de transformación. Una especie de Dr Jekyll and Mr Hyde “como decía Cortaza cuando se refería a si deberíamos estar en este lugar, o fuera con otras persona o en otras cosas”.
 Lo extraño
La realidad diaria, la fábrica de monstruos sociales privilegia las impunidades…
Desapareciendo  el pasado del ser humano y sus raíces.
Volvemos a una edad media que genera solo terror, monstruos que salen de las paredes, ― Antes, en forma de esculturas, ahora con carteles de políticos ávidos de poder, ― que fomentan la xenofobia, el racismo, la separación de los seres humanos, empleando todas sus artimañas y creando más fronteras sociales,  “marginales y privilegiados”… un sistema que engulle… aplasta, deshumaniza a la sociedad, al colectivo humano en todas sus variantes.
Como en la edad media, resurgen aquellos que miran al cielo buscando las respuestas… poniéndole velas a santos en las iglesias para que la desdicha no caiga en su casa y marginando al que se quedó sin nada, convirtiéndolo en parte no deseada de la sociedad. Creando una oscura noche de inseguridad.
Inventarnos para lidiar con la fragilidad de la experiencia, de la búsqueda de horizontes y de nuevos objetivos posible  de posibilidades. Sin caos, sin temor, ni amenazas de los poderes que lo deforman todo.
En lo extraño, solemos perdernos en un principio, después paralizarnos… es el método empleado a través de los medios, herramienta fundamental para la paralización social en un principio, después a devastar sin dilaciones…
El miedo;  ha pertenecido al ser humano desde tiempos inmemoriales… pero siempre se ha superado de alguna forma… siempre desde la unión, y no desde el individualismo.  
La razón se ha convertido en un estado de locura que nos lleva a momentos ya repetidos en la historia y que no debemos dejar que vuelva a ocurrir… ya pasamos por ello, y no fue agradable, tampoco debemos dejarnos llevar por la violencia… el caos… la inseguridad… porque todo eso ya lo hemos vivido de alguna forma y sabemos que no es la solución…
La realidad, forma parte de nuestras ficciones, análisis y reflexiones diarias sobre los pozos que surgen de las ideas de otros, nosotros somos un reflejo de lo extraño, y de la razón, por eso es fundamental mantener nuestro propio pensamiento, nuestras ideas, nuestros sueños.
El escepticismo es otra variante de lo extraño, de lo opuesto,  si dejamos de creer dejamos de soñar, tampoco es cuestión de creerse todo, pero si perdemos el don de creer dejamos que los sueños se evaporen…
Juan Manuel Álvarez Romero.- Escritor


Nómadas
Desde el lugar que nos sosiega
Desde el lugar que nos sosiega 
La tranquilidad que nos envuelve
Las luces del alba que llegan sin avisar
Las ventanas que no cerramos 
Las puertas que abrimos 
Los muros que derribamos 
Donde quedamos 
Donde vamos
Desde el lugar que nos sosiega 
                      ***
Que ocurre con los días que no lleno
Que ocurre con aquello que no dije
Con aquello que debí vivir y no lo hice
Con las estrellas que no vi
Con las lunas que no toqué
Con los soles que dejé pasar
                    ***
Que ocurre con los besos que di
Con los que no
Con los que soñé
Con los que deseé
Con las lágrimas que solté
Con el cielo que amé
                   ***
Que ocurre con lo que dejé
Con lo que di
Con lo que no di
Con el pensamiento que abandoné
Con las noches que esperé
Con el alba que despedí
                 ***
Donde el sosiego
La calma
La tranquilidad
Los días
Las noches
Donde la puerta que no cerré
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011






REFLEXIONES…
A veces en los respiro nos olvidamos de los caminos… a veces en el camino nos olvidamos de respirar…  ¿como caminar sin respirar?  ¿Como respirar sin caminar?… a veces, en el propio olvido o en ambos casos, respirar y caminar, nos encontramos con las intransigencias que nos impiden ver con claridad aquello por lo que comenzamos… existen los horizontes, por los cuales comenzamos el camino…  y nuestras huellas quedan, con nuestros deseos y sueños…
Desterritorialización; palabra compleja pero real, somos ríos y ríos seguiremos siendo… somos aquello que soñamos, y en eso debemos seguir, una cosa es desfronterizar y otra es expropiar… la palabra como base de entendimiento, de evolución… de conceptos evolutivos… de cimientos de futuro… la evolución como involución, la involución como evolución… la palabra como presente y futuro…  
Como sentarse, como mirar sin mirar, entrar sin puertas, salir con ella cerrada; como dejarla abierta, sin tener que cerrar antes… como dejarla cerrada sin tener que abrirla… a veces… nos quedamos tan perplejos ante el espejo, que no vemos su marco… y esos marcos, siempre limitan, nos limitan, nos encierran… como volar sin lanzarnos al vacío, como aterrizar sin llevar paracaídas… 
Desde algún lugar, un espacio, un tiempo indefinido… desde las horas aún perdidas en otras horas que nos absorben, en aquello que nos desvincula de la realidades, que nos atrapa en injusticias… que nos sumergen en delirios que atropellan todo aquello que nos desvincula y vincula a la vez, en el día a día… en lo blanco o en lo negro… pero que en definitiva forma parte del hoy ya pasado… para poder comenzar otro distinto, con nuevos sueños, realidades, esperas y encuentros con lo más importante, nuestra propia existencia…
La existencia es parte de vivir, sin tener que despedirse del ayer… de encontrarnos frente a frente con nosotros mismo cada mañana y salir a respirar el aíre que nos ofrece la vida…


Juan Manuel Álvarez Romero © 2012 escritor
Nómadas.- FRONTERAS La frontera es doble, ambigua. A veces es un puente para encontrar el otro lado; a veces una barrera para rechazarlo, para situar a todos los demás de la otra parte. Claudio Magris Existen sueños que nos sobrevuelan y traen lluvias de sueños, anhelados y conspiraciones de nuestros deseos presentes y soñados, convertidos en utopías propias de horizontes. Siempre tenemos esos maravillosos sueños de generar aquellos que no se cumplieron o quedaron pendientes. Palabras dichas con el alma y llevadas por el aíre hasta los confines de los océanos más profundos. Y Surgen muros, y fronteras, allí donde antes sólo existía cielo, nubes, aíre, palabras… estas, las palabras, encuentran su lugar liberando fronteras, en aquello que deseamos desfronterizar en nuestras mentes y nuestras vidas, y darles alas a aquellos para que encuentren su lugar en nuestras vidas y en la de los demás. Desfronterizar las palabras, las ideas, los pensamientos, para que anden libres, crucen desiertos, ciudades y, muros. Encuentren su lugar allí, en nuestros propios horizontes, en formas indefinidas y donde la creatividad humana crezca, y evolucione libre y, sin límites. En las palabras sin fronteras, podemos existir, coexistir, habitar mundos mágicos, encontrar lugares transformados en universos infinitos, sin límites, en supernovas sonoras que rodean a la humanidad en sueños de esperanzas y realidades, de libertad, de paz, encuentros, y desenlaces de infiernos. Ellas nos acompañan en nuestros silencios, ausencias, días, noches, paseos y deseos; en nuestros paisajes y ciudades, en nuestros caminos y búsquedas, nuestros desiertos y deseos de ríos allí donde solo queda arena. Como nómadas cruzamos por ellas, las fronteras, sin arraigo, abriéndolas sin intenciones de quedarnos, de dejarlas fuera de nuestras vidas. Las cruzamos fortaleciéndonos sin olvidar nuestros anhelos, dejando parte del alma en cada una de ellas y poder así derribar los muros que nos limitan los horizontes propios, ahí, tan solo alzando la vista encontramos horizontes rotos por sueños franqueados por fronteras cerradas. En el rostro de los otros vemos también que nada nos pertenece, que nada queda, y que todo es efímero y transitorio. Aún sabiendo que la intransigencia pertenece a nuestro volátil mundo, no debemos rendirnos, y seguir en el empeño de construir aquello que nos derriban. Transitamos a diario por puentes que pasan de un lado a otro, sobre delirios de realidades, de incertidumbres, de soledades, lenguas, culturas, miedos… las fronteras tanto reales como ficticias nos acompañan siendo nómadas o siendo parte delirante de otro. Para liberarnos de aquellas, y adentrarnos en un mundo de pensamientos que fluyan libres. Buscar en nuestra tierra, o en aquellas que quedaron tras un océano de poder y reencontrarlas en nuestros propios pensamientos. En las fronteras que nos encierran en mundos grises, creados por el fantasma de la manipulación, y por nosotros mismos cegados por un consumismo que nos envuelven en prisiones invisibles, pero puestas ahí adrede y nos liquidamos si permanecemos mucho en ellas. Pero en el rostro de los otros vemos, todo aquello que no nos hacen sentir libres del todo, de realidades opuestas a las nuestras, circunstancias y motivos muy alejadas de las palabras que nos acompañan en la búsqueda de la paz. En los desiertos solo existen silencios y delirios de oasis, pero también un horizonte claro, un paisaje a llenar de sueños y realidades sin fronteras, tan solo la que divide el cielo con la tierra, y la tierra con el infierno. Fronteras todas ellas creadas por nuestras propias mentes, y el maldito poder, que se oculta tras las bambalinas de la globalización. Las fronteras siempre pueden ser franqueadas, la palabra, nuestros pensamientos no tienen fronteras… son libres, todos lo somos, todos vivimos y tenemos derecho a la vida, y a defenderla, como todo aquello creado para nuestra supervivencia, nuestras constituciones, derechos y democracias, ignoradas y en fase de desmoronamiento. Debemos creer en la humanidad, sabiendo que no es solo una palabra, ni una frontera. Juan Manuel Álvarez Romero © 2012-01-29 El duro mediodía de las grandes arenas ha llegado; el mundo está desnudo, Ancho, estéril y limpio hasta las ultimas fronteras de arenales Pablo Neruda
Juan Manuel Álvarez Romero © 2012 escritor

Recorridos Nómada.- Junto esta ventana, veo las luces en la calle que anuncian fiestas. Más allá de esas luces veo edificios iluminados, que anuncian vida en su interior. Sobre el asfalto otras luces indican movimiento, búsquedas, direcciones. Las aceras iluminadas a su vez por escaparates, iluminan rostros. Las polillas se suicidan bajo las luces de las farolas. Todo se mueve bajo las luces. Pero en otro lugar, alguien sin luz, observa las estrellas y la luna. Sin añorar las falsas luces. Sólo luces de luciérnagas. Sólo, bajo el manto estelar. Sólo rostros iluminados por la luz blanca de la luna. Sólo bajo la fiesta de las luces del alba. Juan Manuel Álvarez Romero © 2011

Sublunar.-

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Sublunar.-

Sublunar; significa debajo de la luna, viene de una antigua creencia en la que se divide el cosmos superior, regido por leyes inmutables, y la tierra, mugrienta, inferior, caótica y voluble.

Hoy me siento en los recuerdos y pensamientos; en qué parte del cerebro los alojamos, como son físicamente. Los veo como coleccionables que acumulamos en nuestra biblioteca interna; los planificamos y pensamos, los transformamos y damos formas de ideas, organizamos ahí dentro, creamos, para que de algún modo nadie pueda modificarlos y así generar nuestros propios pensamientos.

M e gusta pensar que son como los manuscritos medievales, creados y construidos minuciosamente, con múltiples colores, con gruesos papeles y cubiertas de piel.
En esa biblioteca de pensamientos y recuerdos, que organizamos en nuestras estanterías internas y que abrimos al público orgulloso de ellos, que mimamos con todo nuestro esmero y alimentamos siempre que podemos con otros nuevos, coloreándolos y dibujando de mil formas diferentes, creando.

También los he imaginado como los dibujos y grabados de Escher, en escaleras infinitas, estancias imaginarias, secuencias repetidas de figuras que recorren pasillos y palacios en medio de ciudades góticas.

Los imagino en forma de naturaleza, en formas de viajes exóticos, de quánticas infinitas, de besos, abrazos…

Los imagino también en blanco y negro, formando planos mágicos y maravillosos sin necesidad de color, tan solo el puro recuerdo o pensamiento, tal cual sale, llega, se abre.

Existen “los otros” pensamientos externos que distorsionan estos manuscritos, entran intrusos “como los virus de ordenador” que no cuidan de estos sueños, imponiendo y anulando la entrada para que otros no puedan ni siquiera vislumbrarlos. Pero para eso creamos nuestros propios pensamientos, para marcar esa diferencia… nuestros propios paisajes, nuestras geografías, nuestra naturaleza interna…

Como Escher, creamos nuestros propios efectos visuales, espacios, palacios, castillos, y fortalezas hechas de nuestro tiempo y vida.

Me gusta imaginarlos también en forma de dibujos infantiles, otras como ideas, como un Velazquez también, pero por regla general nunca desfigurado, al menos para mí…

Aristóteles se interesó por el motor que se mueve así mismo, “el alma”, pero creo que es mejor llamarle “pensamiento”, en ellos estamos a diario, los modelamos, le damos formas y componemos su entorno para que todo este caos que reina a nuestro alrededor, llamado tierra, mundo, humanidad, que se empeñan en desfigurar, desvincularnos de la realidad, tapando de mil formas diferentes aquello que nos da color, borrando nuestras raíces, convirtiéndonos en lobos, dragones, depredadores de nosotros mismos.

Nos pasamos la vida protegiendo esta biblioteca de la mejor forma posible, la entrada a nuestros sueños y pensamientos llenos de colores y matices, miniaturas de nuestras vidas, nuestro ser interno, y de esta locura existencial que nos imponen y que debemos defender imperiosamente si no queremos que la quemen como las maravillosas bibliotecas del pasado en nombre del poder…
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011

Eduardo Galeano

Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el conocimiento y la conducta de quien lo recibe; que nos ayuda para conocernos mejor para salvarnos juntos.
Eduardo Galeano

Todo depende del camino

Viajamos libremente desde que nacemos, soñamos que volamos y, recorremos los caminos más hermosos. Pero también podemos sentir todo lo contrario a lo largo de nuestro viaje, todo depende del camino que escojamos en la encrucijada.

En las noches más oscuras, recuerdo los perfumes de otros tiempos… y en esos recuerdos mi corazón late como en los días más luminosos…

Porque en esto y aquello nos vamos encontrando, en las flores, las nubes, en el cielo… en la tierra, en la miradas, en el alma…incluso en la miseria, el hambre, la guerra, la muerte; en todo nos encontramos y, aprendemos… incluso del mal.

Construir nuestro propio pensamiento como humanidad es una forma de luchar contra la manipulación y la realidad que nos muestran como única.
Juan Manuel Alvarez Romero

Añoranzas

Entre el ayer y el hoy, sólo queda una sombra entre líneas/ Líneas divisorias de aíre y sombras, un ayer/ Entre lo que queda y lo que se fue, sólo nostalgias/ Recuerdo y añoranzas al mar

Por: Juan Manuel Álvarez Romero*

Entre bloques de piedras, calles cerradas
Calles sin luces, calles desiertas, sombras
Aparecen destellos de voces que me asombran por sus propios recuerdos
Incluidos los míos, que resurgen de aquellos que un día me hicieron soñar
De sonidos, música y voces que surgen de puertas, ventanas, bares y antros
***

Las luces de farolas, autos y almas sin rostros
Incluida mi alma que sueña con destellos de luna
Con destellos de sol…
Con cielos descubiertos, sin nubes que oculten al alba
***

La blancura de la nieve, de las nubes bajas que cubren el horizonte
Horizontes invisibles, bajo valles de bosques milenarios
La niebla matinal, trae tras sí al sol
Con él, el día, y tras él, la luna
Entre calles cerradas y entre bloques de piedras
***

Entre el ayer y el hoy, sólo queda una sombra entre líneas
Líneas divisorias de aíre y sombras, un ayer
Entre lo que queda y lo que se fue, sólo nostalgias
Recuerdo y añoranzas al mar

Juan Manuel Álvarez Romero © 2011