Gozo
Otras ausencias
Te quedas y que te vas…
en el ya no estas y sigues…
tú ya te fuiste…
las ausencias que dejas en las paredes de esta habitación…
la música que persiste en el audio con tu voz.
La ventana que alumbra
Aun de noche
Aun de día
Aun nada
Las cortinas que te cubren
La desnudez de tus sombras
El equilibrio de la cordura
El desequilibrio de mi voz…
Los poemas inconclusos
sobre la mesa
las tazas que marcan tus labios
el aíre que no circula
los silencios rotos por palabras inexistentes
nuevamente la ausencia
nuevamente el calor aplastante
el desierto sin arena
el mar sólido
los libros que se apilan bajo la mesa
las estanterías vacías de recuerdos
el frío infernal
el infierno del frío
nuevamente tu ausencia
nuevamente sin alma
nuevamente
ante el rompe olas
los árboles que no dan sombras
las calles cortadas
el equilibrio de la nada…
Aun sentado, te observo sin estar
Desde el vuelo ya lejano
de otras ausencias
Juan Manuel Álvarez Romero© Málaga2013-06-13
La colmena humana
DEEP INTO THE FOREST
Voces de mujer
Las voces del ruido, las voces del viento//
La música del alma// el silencio absoluto// el grito.
Las palabras que no se olvidan
Los sueños// suenan
Donde queda; se percibe// ahuyenta, atrae //
Gritos, voces, palabras
Las voces del silencio// las voces del viento//suenan… //… suenan
GOTA.-
Solo a veces
http://www.youtube.com/watch?v=_QvUniNN6X8&feature=share
A veces no sé donde quedan los anhelos;
otras no sé donde la libertad…
a veces la realidad se confunde con los sueños,
a veces… sólo a veces…
pero es sólo a veces; sólo a veces
y cuando ocurre, a veces, parece que ya no existes
que ya no eres, que ya no respiras…
en esos a veces, te das cuenta que sin el amor nada tiene sentido
y retomas el vuelo, el vuelo que a veces, nos hace libres para siempre
y ya no hay más “a veces” que nos hagan dejar de creer…
desde ese vuelo mágico, nunca dejas de soñar
Juan Manuel Álvarez Romero©2013
Algún día…
Algún día…
He caminado por la orilla de un río y, observado las luciérnagas, en la otra orilla, en un bosque tan alto como el cielo… y bajo un cielo que se despedía del día…
… mientras el sol caía, miré como se coordinaban lentamente, las luciérnagas, en un lenguaje que desconocía, y que intuyo ahora, y que a la vez, me sigue fascinando…
Comienzan a emitir su luz, de una en una, de dos en dos, de tres en tres… y así
hasta llegar a emitir una sola luz, en un parpadeo milenario, de miles y miles de ellas… nunca vi tantas… ninguna se perdía o variaba el ritmo de sus luces… me pareció alucinante …
Me senté cerca de un viejo pescador, que también las miraba junto a la orilla… y le pregunté por ellas, y él con mirada confusa, pero a la vez sabia… me contestó, que las observaba desde pequeño, siempre venia a pescar al mismo lugar… y solo, se quedaba observándolas, tarde tras tarde, hasta que el cielo se oscurecía, y el bosque quedaba totalmente alumbrado, en un espectáculo sinfónico maravilloso de luces y de color… incluso imaginaba su música… con un lenguaje particular… místico, incluso quántico …
Me dijo que él le hizo la misma pregunta a su padre, y su padre a su abuelo y, así una generación tras otra de pescadores, en aquél río … y todos decían lo mismo, que su luz, sus luces, eran tan antigua como la tierra… que eran el reflejo del mundo y de la humanidad, aunque siempre, hay algunas que brillen más que otras, aún así, todas emiten su luz, y no dejan de alumbrar …
y cuando esto ocurre, entre los hombres y el mundo , la vida resplandece…
como lo hacen ellas…
Luego me tarareó una letra…
Algún día, la luz se detendrá en forma de luna,
y la luna quedará colgada del cielo, como una lámpara maravillosa…
Y cuando la luna quede colgada, en forma de lámpara maravillosa,
las estrellas y el universo se confabularan para nuestro encuentro…
El mar será de cristal, para que podamos caminar sobre él…
la tierra, será tan fértil, que todo será de un verde eterno…
el cielo será nuestra casa…
las luciérnagas nos alumbrarán los caminos
Y cuando esto ocurra, abriremos nuestras alas, y volaremos;
volaremos sobre las montañas, entre valles, sobre ríos, y ciudades del pasado
Y ya no habrá que volver… a ningún lugar,
porque el lugar, seremos nosotros.
Juan Manuel Álvarez Romero©2013-05-09
Algún día
Algún día la luz se detendrá en forma de luna,
y la luna quedará colgada del cielo, como una lámpara maravillosa…
cuando la luna quede colgada en forma de lámpara maravillosa,
las estrellas se confabularan para nuestro encuentro…
el mar será de cristal, para que podamos caminar sobre él…
la tierra será tan fértil, que todo será de un verde eterno…
el cielo será nuestra casa…
las luciérnagas nos alumbrarán los caminos
Y cuando esto ocurra, abriremos nuestras alas y volaremos
sobre las montañas más hermosas, jamás soñadas
Y ya no habrá que volver… a ningún lugar,
porque el lugar, seremos nosotros dos.
Juan Manuel Álvarez Romero©2013-05-09
Atrapado
La mirada
La mirada que se cruza en nuestros caminos, y nos avisa de que no hay un mañana, para otra mirada más.
Al destino…
Horas
Como pájaro de papel.-
Hoy como siempre el paseo se queda en un sueño, y los sueños siguen su camino. Porque son los únicos que no se deben cambiar, son los que nos salvan, nos hacen sentir que seguimos en el camino… vivos… hoy más que ningún día del año, se siente el impulso de seguir caminando, de no mirar hacia atrás, hoy como siempre nada es igual.
Las horas
Alas hasta el alba
sentir
25-3-2011 JOSÉ LUIS RUBIO
Nómada Relato “Ilumina tú parte”

Relato “Ilumina tú parte”
Pese a tantas y tantas desgracias como hemos heredado es preciso reconocer que se nos ha legado una libertad espiritual suma. A nosotros corresponde utilizarla sabiamente, reducir la imaginación a la esclavitud en virtud de aquello que con grosero criterio se denomina felicidad, es despojar a cuanto uno encuentra en los más hondo de si mismo del derecho a la justicia, a permitirse llegar a saber de sí y de cuanto rodea eso que puede llegar a ser….
André Bretón “Primer Manifiesto Surrealista”
En las calles, resurgen las cenizas de las que un día forme parte, tarde o temprano uno vuelve a reconstruirse, a crecer y seguir viviendo… la monotonía a veces hace que el horizonte se aleje y se difumine en sueños perpetuos que no parecen llegar nunca… aunque están ahí… tan cerca y tan lejos a la vez…
En nuestros recuerdos están aquellos que nos dejaron su impronta, su sabiduría, amor y vida… En nuestra mente liquida resurgen las palabras sólidas de las personas que amamos y amaremos siempre…En nuestros ideales, principios, conciencia, aparecen también las huella de lo inesperado… insólito, o perdido para siempre, y recuperado en nuestros corazones…
Lo que ocurre cuando dejas el camino, no es otra cosa que el vació y la incertidumbre de no encontrar las huellas de vuelta a la encrucijada…
Emigrar, salir en estampida, o hacerme un proyecto donde la meta sea la huida, ¿pero hacia donde?… siempre hacia lo desconocido.
El suelo de la calle refleja los viejos neones de la vieja alameda; muchos rotos, incoloros por el desgaste del tiempo, existen huellas del tiempo en algunas fachadas de los edificios, o al menos de tiempos en los que la vida era distinta a los de hoy… ―quizás, no estoy seguro― pero a lo lejos veo siluetas conocidas, quizás huidizas a la realidad o quizás lejanas en el tiempo, me parecieron fantasmas del ayer junto con sombras que no dejan ver bien la luz del día que se aproxima… mi huida es sin duda hacia la luz, hacia la luz que desprenda una línea divisoria que ayude en verdad a la huida definitiva de este mundo surrealista… de falsos prejuicios, destrucción de principios, de dignidades humanas, de vidas corridas por ideales ajenos hasta entonces por ellos mismos.
En la calle donde habito, surgen huellas del pasado que ya no recordaba, en la calle donde habito resurgen huellas que me hicieron olvidar quien soy…
Se comienza a caminar solo, y termina con cientos de almas humanas… otras continuas solo, con esos proyectos que nos hacen seguir sin abandonar lo que nos hizo comenzar, a veces se difuminan en confusas ideas que nos desvían… y me pregunto por qué caminamos en zigzag y no en línea recta, como sería lo lógico… ¿o quizás sea yo el que no encuentra esa línea divisoria entre el cielo y la tierra?
Es complejo ponerle nombre a las luces y sombras que resurgen del pasado con nuevas lentes, nuevas palabras ya olvidadas, como realidad, ficción… sentido, vida, libertad… aunque la palabra libertad nunca llegó a ser, solo es una utopía colectiva y que solo la conseguimos individualmente y en muy pocas ocasiones… es posible siempre que no se mezclen los extremismos… nada es bueno desde los extremos, la historia no lo ha demostrado mil veces…
¿Se puede vivir entre la realidad y la ficción sin pecar de realista, o viceversa? Me lo pregunto cada mañana mientras busco al ave fénix entre las nubes, entre las sombras que me impiden levantarme de la cama y salir fuera y ver la realidad, no mía, pero como si lo fuera, cuando arrastro mi cuerpo fuera, transito por calles, paso por coches aparcados durante semanas en el mismo lugar, las cosas se repiten diariamente… las mismas caras que se cruzan en mi camino, los mismos camareros que me saludan al pasar, y para cambiar la rutina algunas veces me paro a tomar algún café… después camino al mercado… no sé si decir que son las mismas frutas de la semana pasada, las mismas verduras con algunas manchas que anuncian que han estado guardada en cámaras… las mismas ancianas que compran solo para el día; y así tener el mismo motivo para salir a la calle, día tras día, aunque solo sea por unas horas, al encuentro de alimentos, de palabras amables, de sonrisas de complicidad entre ellas. Intercambio saludos para así sentirme vivo por unos instantes, intercambiar palabras con los tenderos, palabras que salen espontáneamente, por no ser tan serio… y que ellos agradecen como lo agradezco yo, palabras, a veces con sentimientos y otras por instinto de cordialidad… ¡buenos días!… ¿cómo va todo?… ¿quien ganó ayer el partido?
De regreso a casa la parada en el estanco, un paquete de cigarrillos algunos días, otros un mechero por no andar pidiendo fuego… otras una parada en otro bar para leer la prensa mientras me tomo mi segundo y último café del día… pero antes de entrar está la señora que me pide todos los días un vaso de agua mientras me cuenta que espera que abra el dentista a las cinco y media, ─¡señora son las nueve de la mañana!─… y así a diario, y no solo a mí, sino a todo aquel que entre… ─la señora de la barra se lamenta por la cantidad de vasos que la anciana se lleva después a casa─.
Después intercambiar algunas palabras con algún conocido sobre la política, esto me recuerda a Aristóteles, otras sobre el tiempo, sobre mis hijos o los de otro… ─interesante─… otra señora al salir me pide un poema… los que saben que escribo me preguntan a diario por mi nuevo libro… pero los esquivo, cambio de acera. No hay nada más torturador que te lo pregunten a diario… ¿no saben que escribir es algo que surge, fluye… uno no busca escribir un libro todos los días… porque sencillamente no salen por arte de magia, salen cuando uno menos se lo espera… de mil trozos, de mil ideas guardadas en carpetas, de una mirada… uno escribe y escribe… cosas que la mayoría de la veces no sirven para nada… me cabreo y cambio de pensamientos… busco pensamientos continuamente, en páginas de libros, en fachadas, en los rostros que se cruzan conmigo.
Los libros últimamente los leo desde la mitad, y voy de delante atrás, o viceversa… otras me zampo documentales tan largos que me olvido del tiempo… otras me voy a la biblioteca a mirar lomos de libros y alguna vez que otra saco alguno y me lo bebo. Creo que mi vida es un caos, ¡un puro caos!… no encuentro ese equilibrio perfecto que se encuentra cuando encuentras la historia a contar… cuando no tienes noción de lo que ocurre a tu alrededor. No escuchas nada, no ves nada, no sientes nada… si suena el teléfono, sencillamente no lo coges, si llaman a la puerta sencillamente no existes. En esos momentos te olvidas si saliste a la calle a buscar comida, a leer la prensa, a saludar al tendero o al camarero del bar de la esquina.
En fin, no era esto lo que estaba contando… me desespera que me pregunten, que me persigan, digo o pienso… me gusta el silencio, la soledad… la tranquilidad. Quiero irme de este país, este barrio, de este mundo si fuese posible… huir donde nadie te pregunte, nadie sepa quién eres, nadie mire como compras, caminas, miras… donde nadie necesite de mi presencia…pero eso solo es cuando estoy así… Después viene el deseo de no estar solo, la necesidad imperiosa de salir a buscar y sentir la vida a mí alrededor… buscar los saludos cordiales de cada día, de cada mañana, de leer la prensa, de escuchar música, de ver los mismos coches en el mismo lugar… de perseguir sueños, de recordar y de sentir. De estar en el lugar que siempre soñaste y de algún modo, una vida sencilla… donde estés con la persona amada… donde puedas compartir tus deseos y pensamientos… donde lo que pienses si que importe. Donde lo que ames sea lo más importante, donde lo que vives te regenere… al menos cada mañana miro al cielo buscando al ave fénix para ver si trae las nuevas de un día diferente y por fin realmente-ficticio, he iluminado.
Ilumino mí parte, quizás para que otros no tropiecen en la misma rutina que yo cuando no veo al ave fénix.
http://www.alvaeno.com/LetrasTRLnoviembre2012.pdf
Lloro tus besos, busco tus manos
Recuerdo tus besos, siento
Huyo de mí, te busco en mí
Piso barro, hojas de otoño
Me mojo, son lágrimas
***
Sueño despierto, bajo a la tierra
Subo a las nubes, llueve sobre mojado
Despierto del ayer, encuentro tus cabellos
Caigo en el olvido, pero vivo el hoy
***
Las estrellas aparecen después de la nada
La luna ilumina mis duendes
La ventana mira al mar
Los días pasan, quedan las horas antes del alba
***
La barca espera en la orilla
El oleaje la aleja
Se pierde
Se busca
Desaparece
Reaparece el horizonte
***
Los símbolos me persiguen
Las luces iluminan la huida
Decido quedarme ante el mar
Vuelvo al mar
Me convierto en mar
Juan Manuel Álvarez Romero®2012
calle cortada
Juan Manuel Álvarez Romero ®2012
Nomadas
Los rostros.-
http://youtu.be/dFQLdDS3Klw
La mirada del otro
Los rostros.-
Los rostros caminan sin cuerpo, sin el cuerpo el rostro torna a ser él, a ser lo que verdaderamente representa; la humanidad.
Un rostro nos cuenta la verdad o la mentira, la duda o la pregunta… nos muestra la incógnita. Sus ejes simétricos o asimétricos, su belleza o su fealdad, nos muestra sus huellas de identidad con sus rasgos particulares. Su procedencia, su origen, su lugar, su rebeldía.
Los nuevos códigos se muestran tras rostros vacíos, sin gestos, rostros de otros, rostros de lejanías que viajan en metro o en autobuses… luces que simbolizan el tiempo… “variantes libres” sombras expuestas en humanos.
Fórmulas semióticas en ejes diferenciales que no lingüísticos… palabras vivas, poemas con ojos, poemas visuales, sentidos líquidos de pensamientos. Huellas de sentido onírico, místicos a veces, otros repletos de metáforas. Maquinas de rostridad, constructoras de sueños y esperanzas.
Un rostro cualquiera nos lleva a otros mundos, otras vidas; nos enamora, nos tonifica, nos seducen, nos alegran o entristecen.
Un rostro puede ser producto de consumo, de belleza, de camino, de juegos sexuales, de deseos… curiosidad, despecho, ironía, éxtasis. Forma parte de la Desterritorialización, de la antropología social, de la historia, de los miedos, de las soledades, de misterios y dudas, del egoísmo del yo, tu, mío.
El rostro es la imagen de la belleza, del amor, de la paz, del deseo mas profundo… no solo habla, comunica, piensa… no es una mascara con decoraciones que mistifican sus mensajes. Es humano, es ser, es el.
El rostro es parte de la literatura, de la arquitectura, del arte, forma parte de la humanidad, forma parte de la historia.
(“No es animal, pero tampoco humano… Gilles Deluze”)
El rostro que reconozco como parte de mi identidad, me envuelve en una vida, en un misterio, en una duda, en mis soledades más íntimas, en mis deseos más profundos. El rostro que cambia mi vida es el más bello, es el más sentido y vivido, el más sexual, el mas amado… no hay otro, no hay otra forma de verlo, de sentirlo, de desearlo… el rostro que me seduce para siempre es el más hermoso… me saca de mis silencios, de mis sombras… me saca de lo que no quiero… de la oscuridad… me lleva lejos, cambiamos de continentes, de planetas… el rostro que amo es el rostro de la humanidad, de la libertad, del aíre, del mar…
El rostro eres tú, yo, él, ella, ellas, ellos, nosotros la humanidad… con sus voces, sus palabras, y con una voz propia, ¡basta!
El rostro que me sé, solo busca la verdad, el rostro que deseo, solo sabe de belleza, el rostro que persigo, es mágico, maravilloso…es el alma, es su esencia vital, es el rostro que sigo esperando para compartir mi soledad.
El rostro que sigo esperando me libera, me transforma, me aleja de las sombras… el rostros que espero eres tú.
Juan Manuel Álvarez Romero.- escritor y pintor – 19- 8-2012http://www.alvaeno.com/letrasTRL.htm
Disfrutar del camino se sale del tiempo…
A pesar de todo
Aullar…
Inexorablemente.- La conciencia.-
Como quisiera que no existieran las fronteras que hoy rigen el mundo, en silencio, sin darnos la oportunidad de poder elegir libremente. Como quisiera que la libertad fuera como esta música, que por unos instantes me hacen volar como esa hoja que cae en otoño, segura de haber cumplido con su objetivo como ser. Como quisiera saber la forma de borrar tantos horrores quebrantados en nombre de la paz, de la libertad… como quisiera saberme en un mundo honesto, unido y libre…sin mentiras, sin manipuladores. Como quisiera que la palabra libertad tuviese su verdadero significado.
Ser
Foto de Arturo Carrasco Ruiz
LetrasTRL/ nº 48/2012/ julio/
Improntas.‐
Ser, al fin y al cabo no es todo lo que importa… es lo que dejas como ser, lo que te queda de lo percibido, en este
intercambio nos hacemos y, hacemos que todo se convierta en un sólido cristal de colores.
Sentado, o de pie, —“no recuerdo bien”—, ante aquella inmensa montaña, blanca, impresionantemente alta. Mientras,
permanezco en el valle, rodeado de olivos, de granados y de un sol maravilloso.
Un camino de Ɵerra pasa cerca, el sonido de los grillos es permanente, las horas desaparecen como por arte de magia.
Las palabras se hacen senƟr en mi interior, buscando las claves de esta belleza que sube desde el valle al cielo.
Queda cerca el cielo; más incluso que de la Ɵerra, los pies se elevan, la sensación de aíre entra en mí, esto a su vez hace
que respire al fin el aíre de la montaña… sumido en esta contemplación, me asombro, alzo una voz que solo yo escucho,
no hay nadie. Ahí abajo, en el valle, solo veo siluetas difusas de árboles, alguna casa, algún coche que pasa —sin pararse—
, quizás por casualidad. Nada queda en este lugar, solo silencios.
Ahora, aquí, ante esta ventana de luz opaca… que emite una luz permanente que atrae, atrapa, absorbe, hipnoƟza… en
ella permanezco como flotando en el espacio Ɵempo… las ideas siguen avanzando, pero no quedan escritas… —no sé que
me pasa—, desde aquí, la vida se ve de forma diferente a como la veo ahí abajo.
Esta luz cegadora sigue atrapando, —no solo a mí—, nadie permanece fuera, todos quedan dentro de casas iluminadas
tras esta luz… los libros desaparecen, las imágenes milenarias de las paredes se convierten en pixes… —las cuevas son
museos, los museos son virtuales—. Desde aquí veo mi silueta dibujada a contra luz, mirándome en la luz cegadora,
opaca; la niebla aparece fuera, en este nuevo día, no hay sol, la luz surge, pero desde pantallas, cuadradas, rectangulares,
ovales…
Al bajar y tocar la Ɵerra, me siento, y observo que las paredes me hablan, me cuentan aquello que no vi. Una luz de sol
que llega desde la ventana, me alumbra el escritorio y, trae el destello de los días.
Las letras están gastadas, — pienso— ¡debo buscar otro teclado!. Las letras son imaginarias, o pertenecen a la memoria
intuiƟva de escribir, de recordar, salen en un sin fin de expresiones, con o sin senƟdos. Cuando vuelvo a la lectura de lo
escrito, me veo en las paredes silenciosas, mudas, pero llenas de recuerdos y sensaciones que quieren estar presente en
lo que sale a través de los dedos. Atrás dejé cientos de lienzos inconclusos, de páginas pendientes, sin terminar, de
vivencias que dejé pasar por el mero hecho de estar ante el papel en blanco, o de un lienzo al que nunca le veo el final…
—Los vacíos de voces que dejé atrás, llegan en forma de silencios—.
Aún así surgen las ideas, de forma abstracta o figuraƟvas, concisas. Es como cuando te dejas llevar por un mero placer, al
que dejo fluir en palabras escritas; estas me guían en un recorrido sin fin. Otras busco una palabra, y comienzo a imaginar
su vida, su historia, —me dejo llevar por ella—; ella me lleva por senderos, me abre puertas a la imaginación. Las
palabras me suben al cielo, a las nubes, al igual que las letras imaginarias de mi teclado, borradas ya de tanto pasar mis
dedos sobre ellas, en ocasiones para escribir y en otras por el mero hecho de senƟrlas… mientras, pienso.
Del papel surgen sensaciones espontáneas, de viajes, de rincones comunes o simplemente recuerdos, de llegadas y
parƟdas… de encuentros y desencuentros, de él salen las primeras ideas, de palabras que después se convierten en
historias, cuentos, poemas…
Con el papel es diferente, surgen figuras, dibujos, colores, vida… es un contacto vital con la materia, con la esencia
misma… su olor, su blancura infinita… del boli, el olor a Ɵnta… del lápiz, el olor a cedro… estos se mezclan con el lugar
donde estés y, de eso salen otras historias, otros apuntes diferentes… es como viajar en el Ɵempo. —Como cuando jugaba
con los lapiceros en las tardes después de clase—. Es un momento inƟmo, reconfortante, iluminado por el niño que
quedó dentro; pero también tesƟgo de lo que haces, en el momento mismo de transcribir las palabras que te salen ante
una puesta de sol, una idea, una reflexión… es el tesƟgo de tú Ɵempo, de las horas, de los días, de una existencia, de una
vida…
En ocasiones deseo fundirme en su piel, converƟrme en esa materia blanca y hacer que mis dedos se fundan a él a través
de un sin fin de palabras… sin final, atrapado en las letras, las palabras… en las sensaciones, en lo que he vivido, y hacer
que así, quede en un sólido cristal de colores.
Relato
LetrasTRL/ nº 48/2012/ julio/
Improntas.‐
Ser, al fin y al cabo no es todo lo que importa… es lo que dejas como ser, lo que te queda de lo percibido, en este
intercambio nos hacemos y, hacemos que todo se convierta en un sólido cristal de colores.
Sentado, o de pie, —“no recuerdo bien”—, ante aquella inmensa montaña, blanca, impresionantemente alta y mientras,
permanezco en el valle rodeado de olivos, de granados y de un sol maravilloso.
Un camino de Ɵerra pasa cerca, el sonido de los grillos es permanente, las horas desaparecen como por arte de magia.
Las palabras se hacen senƟr en mi interior, buscando las claves de esta belleza que sube desde el valle al cielo.
Queda cerca el cielo; más incluso que de la Ɵerra, los pies se elevan, la sensación de aíre entra en mí, esto a su vez hace
que respire al fin el aíre de la montaña… sumido en esta contemplación, me asombro, alzo una voz que solo yo escucho,
no hay nadie. Ahí abajo, en el valle, solo veo siluetas difusas de árboles, alguna casa, algún coche que pasa —sin pararse—
, quizás por casualidad. Nada queda en este lugar, solo silencios.
Ahora, aquí, ante esta ventana de luz opaca… que emite una luz permanente que atrae, atrapa, absorbe, hipnoƟza… en
ella permanezco como flotando en el espacio Ɵempo… las ideas siguen avanzando, pero no quedan escritas… —no sé que
me pasa—, desde aquí, la vida se ve de forma diferente a como la veo ahí abajo.
Esta luz cegadora sigue atrapando, —no solo a mí—, nadie permanece fuera, todos quedan dentro de casas iluminadas
tras esta luz… los libros desaparecen, las imágenes milenarias de las paredes se convierten en pixes… —las cuevas son
museos, los museos son virtuales—. Desde aquí veo mi silueta dibujada a contra luz, mirándome en la luz cegadora,
opaca; la niebla aparece fuera, en este nuevo día, no hay sol, la luz surge, pero desde pantallas, cuadradas, rectangulares,
ovales…
Al bajar y tocar la Ɵerra, me siento, y observo que las paredes me hablan, me cuentan aquello que no vi. Una luz de sol
que llega desde la ventana, me alumbra el escritorio y, trae el destello de los días.
Las letras están gastadas, — pienso— ¡debo buscar otro teclado!. Las letras son imaginarias, o pertenecen a la memoria
intuiƟva de escribir, de recordar, salen en un sin fin de expresiones, con o sin senƟdos. Cuando vuelvo a la lectura de lo
escrito, me veo en las paredes silenciosas, mudas, pero llenas de recuerdos y sensaciones que quieren estar presente en
lo que sale a través de los dedos. Atrás dejé cientos de lienzos inconclusos, de páginas pendientes, sin terminar, de
vivencias que dejé pasar por el mero hecho de estar ante el papel en blanco, o de un lienzo al que nunca le veo el final…
—Los vacíos de voces que dejé atrás, llegan en forma de silencios—.
Aún así surgen las ideas, de forma abstracta o figuraƟvas, concisas. Es como cuando te dejas llevar por un mero placer, al
que dejo fluir en palabras escritas; estas me guían en un recorrido sin fin. Otras busco una palabra, y comienzo a imaginar
su vida, su historia, —me dejo llevar por ella—; ella me lleva por senderos, me abre puertas a la imaginación. Las
palabras me suben al cielo, a las nubes, al igual que las letras imaginarias de mi teclado, borradas ya de tanto pasar mis
dedos sobre ellas, en ocasiones para escribir y en otras por el mero hecho de senƟrlas… mientras, pienso.
Del papel surgen sensaciones espontáneas, de viajes, de rincones comunes o simplemente recuerdos, de llegadas y
parƟdas… de encuentros y desencuentros, de él salen las primeras ideas, de palabras que después se convierten en
historias, cuentos, poemas…
Con el papel es diferente, surgen figuras, dibujos, colores, vida… es un contacto vital con la materia, con la esencia
misma… su olor, su blancura infinita… del boli, el olor a Ɵnta… del lápiz, el olor a cedro… estos se mezclan con el lugar
donde estés y, de eso salen otras historias, otros apuntes diferentes… es como viajar en el Ɵempo. —Como cuando jugaba
con los lapiceros en las tardes después de clase—. Es un momento inƟmo, reconfortante, iluminado por el niño que
quedó dentro; pero también tesƟgo de lo que haces, en el momento mismo de transcribir las palabras que te salen ante
una puesta de sol, una idea, una reflexión… es el tesƟgo de tú Ɵempo, de las horas, de los días, de una existencia, de una
vida…
En ocasiones deseo fundirme en su piel, converƟrme en esa materia blanca y hacer que mis dedos se fundan a él a través
de un sin fin de palabras… sin final, atrapado en las letras, las palabras… en las sensaciones, en lo que he vivido, y hacer
que así, quede en un sólido cristal de colores.
2012 Juan Manuel Álvarez Romero
El escritor caraqueño, residenciado en España, dice que el mundo padece una «sobredosis de realidad».
Ediciones En Huida
Después de cinco años, el autor residenciado en España realizará dos presentaciones en su país natal. Su nueva novela, «El hombre no mediático que leía a Peter Handke», será el centro de dos Foros. El sábado 14 de julio en la II Feria del Libro de Maracaibo, y el martes 17 en la librería Alejandría de Caracas. Con un Foro similar se encuentra recorriendo diversas ciudades españolas. El autor señala que «la ocasión será propicia para compartir su ficción con el pueblo venezolano, pues el país, al igual que el resto del planeta, con la fuerte diatriba política y económica, padece una sobredosis de realidad. Situación que amenaza con secuestrarnos la imaginación que es la vía con la cual cada ser humano confronta su noción de realidad».
(Barcelona, España). En los últimos cinco años, desde que fijara residencia en España, Edgar Borges (Caracas, 1966) ha desarrollado un importante trabajo literario que se podría resumir en libros, premios y elogios de la crítica. ¿Quién mató a mi madre? (Finalista del III Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches, Madrid, 2008); ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe? (Edición bilingüe, español−inglés, 2009); La contemplación (I Premio Internacional de Novela «Albert Camus» 2010); Crónicas de bar (2011) y El hombre no mediático que leía a Peter Handke (Beca de Residencia Centro de Arte La Rectoría, Barcelona, 2012). Varios de los relatos del venezolano han sido incluidos en antologías publicadas en México (Microdosis, Ciudad de México, 2011); Italia (Buena Letra, Roma 2012) y en estudios realizados en diversas universidades de Estados Unidos. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano y al portugués. La narrativa de Edgar Borges ha originado críticas favorables de escritores como Antonio Gómez Rufo; Enrique Vila−Matas; Andreu Martín; Sandra Santana; Vicente Luis Mora y Vicente Huici, entre otros. En este tiempo, el venezolano ha prologado los libros de varios autores de las nuevas generaciones de las letras de España (Javier Farto, Salvador Moreno Valencia, Juan Manuel Álvarez Romero y Fausto Antonio Ramírez, entre otros). Como conferencista, el autor caraqueño se ha presentado en diversas ciudades de Europa, haciendo uso de una estilo interpretativo en el cual el conferencista se enfrenta a su otro yo como si del debate de dos opiniones de tratara.
El hombre no mediático que leía a Peter Handke llega a Venezuela con importantes elogios de la crítica de España. El escritor Salvador Moreno Valencia (Cádiz, 1961), quien se confiesa seguidor de la literatura del venezolano, señala que «el estilo de diario de El hombre no mediático me recuerda a Los detectives salvajes de Roberto Bolaño». Y se pregunta: «¿Estamos reflejados en este libro todos los que en solitario observamos ese mundo de los otros? ¿Estamos los que a modo de forenses diseccionamos el cuerpo de la soledad de los otros en posesión de la verdad?». Por su parte, el filósofo Ignacio Castro Rey (Santiago de Compostela, 1952) considera que «Esta obra transitará el camino de los clásicos». Y destaca la variedad de lecturas que ofrece la obra afirmando que «El proyecto de Edgar Borges, su investigación, como a Handke y a sus personajes, le obliga a estar en perpetuo movimiento, atravesando Puertas (así se llaman los capítulos), pasillos, umbrales, estancias. A veces el cansancio agudiza la percepción, la hace enfermiza y permite (en casa o en la calle) ver y oír otro sonido del mundo. Con frecuencia el libro toma la forma de un diario donde se anotan los segundos (7:32) precisamente porque el tiempo no pasa, o transcurre infinitamente lento en la espera de algo. Mientras tanto, nada parece ocurrir. ¿Qué ocurre cuando no pasa nada? ¿Qué es la vida cuando los segundos transcurren a cámara lenta y golpean las sienes? Esta es otra pregunta contemporánea que Edgar Borges modula en distintos registros».
Ahora, cinco años más tarde, el creador venezolano ofrecerá su literatura el sábado 14 de julio en la II Feria del Libro de Maracaibo, y el martes 17 en la librería Alejandría II del C.C. Paseo Las Mercedes, Caracas. Edgar Borges señala que «la ocasión es propicia para compartir su ficción con el pueblo venezolano, pues el país, al igual que el resto del planeta, con la fuerte diatriba política y económica, padece una sobredosis de realidad. Situación que amenaza con secuestrarnos la imaginación que es la vía con la cual cada ser humano confronta su noción de realidad».
Simbolismo, realidad y ficción.-
El paso de la tierra al cielo se efectúa por la puerta del sol, que simboliza la salida del cosmos, más allá de la condición individual.
Chevalier-Gheerbrandt,
En el libro de las puertas «mitología egipcia» se describe el viaje del sol Ra, del rey identificado con el sol, o del rey junto a Ra por el inframundo. La concepción del inframundo de los egipcios incluye numerosas puertas que aquellos deben atravesar durante su viaje nocturno hasta renacer con el amanecer, en este caso es el protagonista quien va surcando, atravesando estos mundos, puertas imaginarias que se transforman en pasos importantes en el transcurso de sus hallazgos, sus descubrimientos sobre el mundo de Peter Handke ― , ― el protagonista Edgar ― como Ulises en su largo viaje, e imparable viaje hasta su regreso con Penélope, “― Nathali, Miranda y Camila ―” pero también al descubrimiento del segundo protagonista del libro ―Peter Handke―.
El reloj simboliza el tiempo ausente de la realidad, donde la mirada se desvanece no en la pared, si no en el péndulo que marca el movimiento y el proceso de los pensamientos que buscan contactos momentáneos con la realidad que le rodea.
Como maestro que seguirá siendo siempre, como también amigo y persona, Edgar a sabido llevarme de nuevo, después de quien mató a mi madre, la contemplación, crónicas de bar, a mundos donde la imaginación aplasta al poder, a ese poder que aplasta todo atisbo de creatividad en estos tiempos en los que es tan importante no dejar que esta, ― La creatividad, con mayúsculas ―, muera, que se alce en novelas como esta, y que ayuden a demostrar que la literatura está viva y en buenas manos, como las de Edgar Borges.
La palabra sigue en evolución.
Juan Manuel Álvarez Romero. Escritor 2012-06-19
Lo extraño
Nada queda en el mismo lugar, todo es movimiento, una espiral vital, existencial que nos envuelve en una humanidad cada vez más compleja y sin puntos de referencias.
La tranquilidad que nos envuelve
Las luces del alba que llegan sin avisar
Las ventanas que no cerramos
Las puertas que abrimos
Los muros que derribamos
Donde quedamos
Donde vamos
Desde el lugar que nos sosiega
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Juan Manuel Álvarez Romero © 2012 escritor
Mis Obras
Juan Manuel Álvarez Romero © 2012 escritor
Recorridos Nómada.- Junto esta ventana, veo las luces en la calle que anuncian fiestas. Más allá de esas luces veo edificios iluminados, que anuncian vida en su interior. Sobre el asfalto otras luces indican movimiento, búsquedas, direcciones. Las aceras iluminadas a su vez por escaparates, iluminan rostros. Las polillas se suicidan bajo las luces de las farolas. Todo se mueve bajo las luces. Pero en otro lugar, alguien sin luz, observa las estrellas y la luna. Sin añorar las falsas luces. Sólo luces de luciérnagas. Sólo, bajo el manto estelar. Sólo rostros iluminados por la luz blanca de la luna. Sólo bajo la fiesta de las luces del alba. Juan Manuel Álvarez Romero © 2011
Sublunar.-

Sublunar.-
Sublunar; significa debajo de la luna, viene de una antigua creencia en la que se divide el cosmos superior, regido por leyes inmutables, y la tierra, mugrienta, inferior, caótica y voluble.
Hoy me siento en los recuerdos y pensamientos; en qué parte del cerebro los alojamos, como son físicamente. Los veo como coleccionables que acumulamos en nuestra biblioteca interna; los planificamos y pensamos, los transformamos y damos formas de ideas, organizamos ahí dentro, creamos, para que de algún modo nadie pueda modificarlos y así generar nuestros propios pensamientos.
M e gusta pensar que son como los manuscritos medievales, creados y construidos minuciosamente, con múltiples colores, con gruesos papeles y cubiertas de piel.
En esa biblioteca de pensamientos y recuerdos, que organizamos en nuestras estanterías internas y que abrimos al público orgulloso de ellos, que mimamos con todo nuestro esmero y alimentamos siempre que podemos con otros nuevos, coloreándolos y dibujando de mil formas diferentes, creando.
También los he imaginado como los dibujos y grabados de Escher, en escaleras infinitas, estancias imaginarias, secuencias repetidas de figuras que recorren pasillos y palacios en medio de ciudades góticas.
Los imagino en forma de naturaleza, en formas de viajes exóticos, de quánticas infinitas, de besos, abrazos…
Los imagino también en blanco y negro, formando planos mágicos y maravillosos sin necesidad de color, tan solo el puro recuerdo o pensamiento, tal cual sale, llega, se abre.
Existen “los otros” pensamientos externos que distorsionan estos manuscritos, entran intrusos “como los virus de ordenador” que no cuidan de estos sueños, imponiendo y anulando la entrada para que otros no puedan ni siquiera vislumbrarlos. Pero para eso creamos nuestros propios pensamientos, para marcar esa diferencia… nuestros propios paisajes, nuestras geografías, nuestra naturaleza interna…
Como Escher, creamos nuestros propios efectos visuales, espacios, palacios, castillos, y fortalezas hechas de nuestro tiempo y vida.
Me gusta imaginarlos también en forma de dibujos infantiles, otras como ideas, como un Velazquez también, pero por regla general nunca desfigurado, al menos para mí…
Aristóteles se interesó por el motor que se mueve así mismo, “el alma”, pero creo que es mejor llamarle “pensamiento”, en ellos estamos a diario, los modelamos, le damos formas y componemos su entorno para que todo este caos que reina a nuestro alrededor, llamado tierra, mundo, humanidad, que se empeñan en desfigurar, desvincularnos de la realidad, tapando de mil formas diferentes aquello que nos da color, borrando nuestras raíces, convirtiéndonos en lobos, dragones, depredadores de nosotros mismos.
Nos pasamos la vida protegiendo esta biblioteca de la mejor forma posible, la entrada a nuestros sueños y pensamientos llenos de colores y matices, miniaturas de nuestras vidas, nuestro ser interno, y de esta locura existencial que nos imponen y que debemos defender imperiosamente si no queremos que la quemen como las maravillosas bibliotecas del pasado en nombre del poder…
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011
Eduardo Galeano
Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el conocimiento y la conducta de quien lo recibe; que nos ayuda para conocernos mejor para salvarnos juntos.
Eduardo Galeano
Todo depende del camino
Viajamos libremente desde que nacemos, soñamos que volamos y, recorremos los caminos más hermosos. Pero también podemos sentir todo lo contrario a lo largo de nuestro viaje, todo depende del camino que escojamos en la encrucijada.
En las noches más oscuras, recuerdo los perfumes de otros tiempos… y en esos recuerdos mi corazón late como en los días más luminosos…
Porque en esto y aquello nos vamos encontrando, en las flores, las nubes, en el cielo… en la tierra, en la miradas, en el alma…incluso en la miseria, el hambre, la guerra, la muerte; en todo nos encontramos y, aprendemos… incluso del mal.
Construir nuestro propio pensamiento como humanidad es una forma de luchar contra la manipulación y la realidad que nos muestran como única.
Juan Manuel Alvarez Romero
Añoranzas
Entre el ayer y el hoy, sólo queda una sombra entre líneas/ Líneas divisorias de aíre y sombras, un ayer/ Entre lo que queda y lo que se fue, sólo nostalgias/ Recuerdo y añoranzas al mar
Por: Juan Manuel Álvarez Romero*
Entre bloques de piedras, calles cerradas
Calles sin luces, calles desiertas, sombras
Aparecen destellos de voces que me asombran por sus propios recuerdos
Incluidos los míos, que resurgen de aquellos que un día me hicieron soñar
De sonidos, música y voces que surgen de puertas, ventanas, bares y antros
***
Las luces de farolas, autos y almas sin rostros
Incluida mi alma que sueña con destellos de luna
Con destellos de sol…
Con cielos descubiertos, sin nubes que oculten al alba
***
La blancura de la nieve, de las nubes bajas que cubren el horizonte
Horizontes invisibles, bajo valles de bosques milenarios
La niebla matinal, trae tras sí al sol
Con él, el día, y tras él, la luna
Entre calles cerradas y entre bloques de piedras
***
Entre el ayer y el hoy, sólo queda una sombra entre líneas
Líneas divisorias de aíre y sombras, un ayer
Entre lo que queda y lo que se fue, sólo nostalgias
Recuerdo y añoranzas al mar
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011





































