
Creamos nuestros propios pensamientos para marcar esa diferencia…
entre el símbolo y la palabra
nuestros propios paisajes…
entre el sueño y la realidad
nuestras geografías
nuestra naturaleza interna…
para no terminar perteneciendo.
En Galicia ©2016

Creamos nuestros propios pensamientos para marcar esa diferencia…
entre el símbolo y la palabra
nuestros propios paisajes…
entre el sueño y la realidad
nuestras geografías
nuestra naturaleza interna…
para no terminar perteneciendo.
En Galicia ©2016
No más
Las palabras que dejas en tus silencios
Los silencios que dejas vacíos
Los que rompes con lo que dejas de hacer
Lo que dejas de hacer por buscar los sueños
Pero en todo lo que dejas y haces
en todo lo que sueñas y buscas
en todo lo que deseas y transitas
Está lo que no buscas y encuentras
No más…
En cada esquina te encuentras
en cada plaza gritas
En cada estación te modificas
en cada silencio pronuncias
en cada palabra perduras
No más…
que los silencios que gritas.
Juan Manuel Alvarez Romero, Mané En Málaga ©2013
(…) Es un lugar donde los pensamientos se unen
al silencio más absoluto
es más
el silencio deja de existir
las voces del pasado vuelven
suenan como antaño
y no dejan gritar al futuro(…)
– © Juan Manuel Álvarez Romero.-

Los recuerdos nos dejan parados
siempre presentes, como en un espejo…
un día nos hacen caminar y después nos retienen en algún lugar…
lleva su tiempo, para retomar el vuelo de la memoria…
y al final siempre quedamos en ellos
de una forma u otra somos siempre parte del instante
del espejo
allá donde vayamos les perteneceremos
los nuestros y el de los otros…
memoria olvidada…
borrados…
escritos a veces
cantados
o
en el tiempo del silencio.
– © Juan Manuel Álvarez Romero.-

Solo los que saben del código
Solo los que no temen al tiempo
Los que encuentran las palabras
Los que tienen deseos
los que saben de la libertad
Los que libran batallas perdidas
Los que no necesitan alas
para volar
Solo los que han conocido a los dioses
Solo los que aman
Miraran al mar sin olvidar.
Mijas 2013.- © Juan Manuel Álvarez Romero.-

Sin el movimiento los caminos se desvanecen
… sin la acción
la existencia no permanece
sin las palabras
el silencio oscurece el horizonte

Foto: Disco Apulio
Canto al agua salada
al pez que salta
A la roca que me sostiene
al aire que me protege
A los brazos de la sirena
que me anhela
A la tierra lejana
a la orilla de tus brazos
Canto al mar
a la lluvia de agua dulce
de tú río
Marismas de pensamientos
en la noche de los tiempos.
Poemario “Human sea”
Poema del día.-Ares©2017-

FRONTERAS
La frontera es doble, ambigua. A veces es un puente para encontrar el otro lado; a veces una barrera para rechazarlo, para situar a todos los demás de la otra parte.
Claudio Magris
Existen sueños que nos sobrevuelan y traen lluvias de sueños, anhelados y conspiraciones de nuestros deseos presentes y soñados, convertidos en utopías propias de horizontes. Siempre tenemos esos maravillosos sueños de generar aquellos que no se cumplieron o quedaron pendientes.
Palabras dichas con el alma y llevadas por el aíre hasta los confines de los océanos más profundos.
Surgen muros y fronteras allí donde antes sólo existía cielo, nubes, aíre, palabras; estas, las palabras, encuentran su lugar liberando fronteras, en aquello que deseamos desfronterizar en nuestras mentes y nuestras vidas, darles alas a aquellos para que encuentren su lugar en nuestras vidas y en la de los demás. Desfronterizar las palabras, las ideas, los pensamientos para que anden libres, crucen desiertos, ciudades y muros.
Para que encuentren su lugar allí, en nuestros propios horizontes en formas indefinidas y donde la creatividad humana crezca, evolucione libre y sin límites. En las palabras sin fronteras podemos existir, coexistir, habitar mundos mágicos, encontrar lugares transformados en universos infinitos, sin límites, en supernovas sonoras que rodean a la humanidad en sueños de esperanzas y realidades, de libertad, de paz, encuentros y desenlaces de infiernos.
Ellas nos acompañan en nuestros silencios, ausencias, días, noches, paseos y deseos; en nuestros paisajes y ciudades, en nuestros caminos y búsquedas, nuestros desiertos y deseos de ríos allí donde solo queda desiertos.
Como nómadas cruzamos por ellas, las fronteras, sin arraigo, abriéndolas sin intenciones de quedarnos, de dejarlas fuera de nuestras vidas. Las cruzamos fortaleciéndonos sin olvidar nuestros anhelos, dejando parte del alma en cada una de ellas y poder así derribar los muros que limitan los horizontes propios. Ahí, tan solo alzando la vista encontramos horizontes rotos por sueños franqueados por fronteras cerradas.
En el rostro de los otros vemos también que nada nos pertenece, que nada queda, y que todo es efímero y transitorio. Aún sabiendo que la intransigencia pertenece a nuestro volátil mundo, donde no debemos rendirnos y seguir en el empeño de reconstruir aquellos que nos derriban. Transitamos a diario por puentes que pasan de un lado a otro, sobre delirios de realidades, de incertidumbres, de soledades, lenguas, culturas, miedos… las fronteras tanto reales como ficticias nos acompañan siendo nómadas o siendo parte delirante de otro. Para liberarnos de estas, y adentrarnos en un mundo de pensamientos que fluyan libres. Buscar en nuestra tierra, o en las que quedaron tras un océano de poder y reencontrarlas libres en nuestros propios pensamientos. En las fronteras que nos encierran en mundos grises, creados por el fantasma de la manipulación, y por nosotros mismos cegados por un consumismo que nos envuelven en prisiones invisibles, puestas ahí adrede y nos liquidamos si permanecemos mucho en ellas.
En el rostro de los otros vemos, todo aquello que no nos hacen sentir libres del todo, de realidades opuestas a las nuestras, circunstancias y motivos muy alejadas de las palabras que nos acompañan en la búsqueda de la paz.
En los desiertos solo existen silencios y delirios de oasis, pero también un horizonte claro, un paisaje a llenar de sueños y realidades sin fronteras, tan solo la que divide el cielo con la tierra, y la tierra con el infierno. Fronteras todas ellas creadas por nuestras propias mentes, y el maldito poder, que se oculta tras las bambalinas de la globalización. Las fronteras siempre pueden ser franqueadas, la palabra. Nuestros pensamientos no tienen fronteras… son libres, todos lo somos, todos vivimos y tenemos derecho a la vida, y a defenderla, como todo aquello creado para nuestra supervivencia, nuestras constituciones, derechos y democracias, ignoradas y en fase de desmoronamiento.
Debemos creer en la humanidad, sabiendo que no es solo una palabra, ni una frontera.
Juan Manuel Álvarez Romero © sede creativa