Categoría: Sin categoría
Inexorablemente.- La conciencia.-
Como quisiera que no existieran las fronteras que hoy rigen el mundo, en silencio, sin darnos la oportunidad de poder elegir libremente. Como quisiera que la libertad fuera como esta música, que por unos instantes me hacen volar como esa hoja que cae en otoño, segura de haber cumplido con su objetivo como ser. Como quisiera saber la forma de borrar tantos horrores quebrantados en nombre de la paz, de la libertad… como quisiera saberme en un mundo honesto, unido y libre…sin mentiras, sin manipuladores. Como quisiera que la palabra libertad tuviese su verdadero significado.
Ser
Foto de Arturo Carrasco Ruiz
LetrasTRL/ nº 48/2012/ julio/
Improntas.‐
Ser, al fin y al cabo no es todo lo que importa… es lo que dejas como ser, lo que te queda de lo percibido, en este
intercambio nos hacemos y, hacemos que todo se convierta en un sólido cristal de colores.
Sentado, o de pie, —“no recuerdo bien”—, ante aquella inmensa montaña, blanca, impresionantemente alta. Mientras,
permanezco en el valle, rodeado de olivos, de granados y de un sol maravilloso.
Un camino de Ɵerra pasa cerca, el sonido de los grillos es permanente, las horas desaparecen como por arte de magia.
Las palabras se hacen senƟr en mi interior, buscando las claves de esta belleza que sube desde el valle al cielo.
Queda cerca el cielo; más incluso que de la Ɵerra, los pies se elevan, la sensación de aíre entra en mí, esto a su vez hace
que respire al fin el aíre de la montaña… sumido en esta contemplación, me asombro, alzo una voz que solo yo escucho,
no hay nadie. Ahí abajo, en el valle, solo veo siluetas difusas de árboles, alguna casa, algún coche que pasa —sin pararse—
, quizás por casualidad. Nada queda en este lugar, solo silencios.
Ahora, aquí, ante esta ventana de luz opaca… que emite una luz permanente que atrae, atrapa, absorbe, hipnoƟza… en
ella permanezco como flotando en el espacio Ɵempo… las ideas siguen avanzando, pero no quedan escritas… —no sé que
me pasa—, desde aquí, la vida se ve de forma diferente a como la veo ahí abajo.
Esta luz cegadora sigue atrapando, —no solo a mí—, nadie permanece fuera, todos quedan dentro de casas iluminadas
tras esta luz… los libros desaparecen, las imágenes milenarias de las paredes se convierten en pixes… —las cuevas son
museos, los museos son virtuales—. Desde aquí veo mi silueta dibujada a contra luz, mirándome en la luz cegadora,
opaca; la niebla aparece fuera, en este nuevo día, no hay sol, la luz surge, pero desde pantallas, cuadradas, rectangulares,
ovales…
Al bajar y tocar la Ɵerra, me siento, y observo que las paredes me hablan, me cuentan aquello que no vi. Una luz de sol
que llega desde la ventana, me alumbra el escritorio y, trae el destello de los días.
Las letras están gastadas, — pienso— ¡debo buscar otro teclado!. Las letras son imaginarias, o pertenecen a la memoria
intuiƟva de escribir, de recordar, salen en un sin fin de expresiones, con o sin senƟdos. Cuando vuelvo a la lectura de lo
escrito, me veo en las paredes silenciosas, mudas, pero llenas de recuerdos y sensaciones que quieren estar presente en
lo que sale a través de los dedos. Atrás dejé cientos de lienzos inconclusos, de páginas pendientes, sin terminar, de
vivencias que dejé pasar por el mero hecho de estar ante el papel en blanco, o de un lienzo al que nunca le veo el final…
—Los vacíos de voces que dejé atrás, llegan en forma de silencios—.
Aún así surgen las ideas, de forma abstracta o figuraƟvas, concisas. Es como cuando te dejas llevar por un mero placer, al
que dejo fluir en palabras escritas; estas me guían en un recorrido sin fin. Otras busco una palabra, y comienzo a imaginar
su vida, su historia, —me dejo llevar por ella—; ella me lleva por senderos, me abre puertas a la imaginación. Las
palabras me suben al cielo, a las nubes, al igual que las letras imaginarias de mi teclado, borradas ya de tanto pasar mis
dedos sobre ellas, en ocasiones para escribir y en otras por el mero hecho de senƟrlas… mientras, pienso.
Del papel surgen sensaciones espontáneas, de viajes, de rincones comunes o simplemente recuerdos, de llegadas y
parƟdas… de encuentros y desencuentros, de él salen las primeras ideas, de palabras que después se convierten en
historias, cuentos, poemas…
Con el papel es diferente, surgen figuras, dibujos, colores, vida… es un contacto vital con la materia, con la esencia
misma… su olor, su blancura infinita… del boli, el olor a Ɵnta… del lápiz, el olor a cedro… estos se mezclan con el lugar
donde estés y, de eso salen otras historias, otros apuntes diferentes… es como viajar en el Ɵempo. —Como cuando jugaba
con los lapiceros en las tardes después de clase—. Es un momento inƟmo, reconfortante, iluminado por el niño que
quedó dentro; pero también tesƟgo de lo que haces, en el momento mismo de transcribir las palabras que te salen ante
una puesta de sol, una idea, una reflexión… es el tesƟgo de tú Ɵempo, de las horas, de los días, de una existencia, de una
vida…
En ocasiones deseo fundirme en su piel, converƟrme en esa materia blanca y hacer que mis dedos se fundan a él a través
de un sin fin de palabras… sin final, atrapado en las letras, las palabras… en las sensaciones, en lo que he vivido, y hacer
que así, quede en un sólido cristal de colores.
Relato
LetrasTRL/ nº 48/2012/ julio/
Improntas.‐
Ser, al fin y al cabo no es todo lo que importa… es lo que dejas como ser, lo que te queda de lo percibido, en este
intercambio nos hacemos y, hacemos que todo se convierta en un sólido cristal de colores.
Sentado, o de pie, —“no recuerdo bien”—, ante aquella inmensa montaña, blanca, impresionantemente alta y mientras,
permanezco en el valle rodeado de olivos, de granados y de un sol maravilloso.
Un camino de Ɵerra pasa cerca, el sonido de los grillos es permanente, las horas desaparecen como por arte de magia.
Las palabras se hacen senƟr en mi interior, buscando las claves de esta belleza que sube desde el valle al cielo.
Queda cerca el cielo; más incluso que de la Ɵerra, los pies se elevan, la sensación de aíre entra en mí, esto a su vez hace
que respire al fin el aíre de la montaña… sumido en esta contemplación, me asombro, alzo una voz que solo yo escucho,
no hay nadie. Ahí abajo, en el valle, solo veo siluetas difusas de árboles, alguna casa, algún coche que pasa —sin pararse—
, quizás por casualidad. Nada queda en este lugar, solo silencios.
Ahora, aquí, ante esta ventana de luz opaca… que emite una luz permanente que atrae, atrapa, absorbe, hipnoƟza… en
ella permanezco como flotando en el espacio Ɵempo… las ideas siguen avanzando, pero no quedan escritas… —no sé que
me pasa—, desde aquí, la vida se ve de forma diferente a como la veo ahí abajo.
Esta luz cegadora sigue atrapando, —no solo a mí—, nadie permanece fuera, todos quedan dentro de casas iluminadas
tras esta luz… los libros desaparecen, las imágenes milenarias de las paredes se convierten en pixes… —las cuevas son
museos, los museos son virtuales—. Desde aquí veo mi silueta dibujada a contra luz, mirándome en la luz cegadora,
opaca; la niebla aparece fuera, en este nuevo día, no hay sol, la luz surge, pero desde pantallas, cuadradas, rectangulares,
ovales…
Al bajar y tocar la Ɵerra, me siento, y observo que las paredes me hablan, me cuentan aquello que no vi. Una luz de sol
que llega desde la ventana, me alumbra el escritorio y, trae el destello de los días.
Las letras están gastadas, — pienso— ¡debo buscar otro teclado!. Las letras son imaginarias, o pertenecen a la memoria
intuiƟva de escribir, de recordar, salen en un sin fin de expresiones, con o sin senƟdos. Cuando vuelvo a la lectura de lo
escrito, me veo en las paredes silenciosas, mudas, pero llenas de recuerdos y sensaciones que quieren estar presente en
lo que sale a través de los dedos. Atrás dejé cientos de lienzos inconclusos, de páginas pendientes, sin terminar, de
vivencias que dejé pasar por el mero hecho de estar ante el papel en blanco, o de un lienzo al que nunca le veo el final…
—Los vacíos de voces que dejé atrás, llegan en forma de silencios—.
Aún así surgen las ideas, de forma abstracta o figuraƟvas, concisas. Es como cuando te dejas llevar por un mero placer, al
que dejo fluir en palabras escritas; estas me guían en un recorrido sin fin. Otras busco una palabra, y comienzo a imaginar
su vida, su historia, —me dejo llevar por ella—; ella me lleva por senderos, me abre puertas a la imaginación. Las
palabras me suben al cielo, a las nubes, al igual que las letras imaginarias de mi teclado, borradas ya de tanto pasar mis
dedos sobre ellas, en ocasiones para escribir y en otras por el mero hecho de senƟrlas… mientras, pienso.
Del papel surgen sensaciones espontáneas, de viajes, de rincones comunes o simplemente recuerdos, de llegadas y
parƟdas… de encuentros y desencuentros, de él salen las primeras ideas, de palabras que después se convierten en
historias, cuentos, poemas…
Con el papel es diferente, surgen figuras, dibujos, colores, vida… es un contacto vital con la materia, con la esencia
misma… su olor, su blancura infinita… del boli, el olor a Ɵnta… del lápiz, el olor a cedro… estos se mezclan con el lugar
donde estés y, de eso salen otras historias, otros apuntes diferentes… es como viajar en el Ɵempo. —Como cuando jugaba
con los lapiceros en las tardes después de clase—. Es un momento inƟmo, reconfortante, iluminado por el niño que
quedó dentro; pero también tesƟgo de lo que haces, en el momento mismo de transcribir las palabras que te salen ante
una puesta de sol, una idea, una reflexión… es el tesƟgo de tú Ɵempo, de las horas, de los días, de una existencia, de una
vida…
En ocasiones deseo fundirme en su piel, converƟrme en esa materia blanca y hacer que mis dedos se fundan a él a través
de un sin fin de palabras… sin final, atrapado en las letras, las palabras… en las sensaciones, en lo que he vivido, y hacer
que así, quede en un sólido cristal de colores.
2012 Juan Manuel Álvarez Romero
El escritor caraqueño, residenciado en España, dice que el mundo padece una «sobredosis de realidad».
Ediciones En Huida
Después de cinco años, el autor residenciado en España realizará dos presentaciones en su país natal. Su nueva novela, «El hombre no mediático que leía a Peter Handke», será el centro de dos Foros. El sábado 14 de julio en la II Feria del Libro de Maracaibo, y el martes 17 en la librería Alejandría de Caracas. Con un Foro similar se encuentra recorriendo diversas ciudades españolas. El autor señala que «la ocasión será propicia para compartir su ficción con el pueblo venezolano, pues el país, al igual que el resto del planeta, con la fuerte diatriba política y económica, padece una sobredosis de realidad. Situación que amenaza con secuestrarnos la imaginación que es la vía con la cual cada ser humano confronta su noción de realidad».
(Barcelona, España). En los últimos cinco años, desde que fijara residencia en España, Edgar Borges (Caracas, 1966) ha desarrollado un importante trabajo literario que se podría resumir en libros, premios y elogios de la crítica. ¿Quién mató a mi madre? (Finalista del III Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches, Madrid, 2008); ¿Quién mató al doble de Edgar Allan Poe? (Edición bilingüe, español−inglés, 2009); La contemplación (I Premio Internacional de Novela «Albert Camus» 2010); Crónicas de bar (2011) y El hombre no mediático que leía a Peter Handke (Beca de Residencia Centro de Arte La Rectoría, Barcelona, 2012). Varios de los relatos del venezolano han sido incluidos en antologías publicadas en México (Microdosis, Ciudad de México, 2011); Italia (Buena Letra, Roma 2012) y en estudios realizados en diversas universidades de Estados Unidos. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano y al portugués. La narrativa de Edgar Borges ha originado críticas favorables de escritores como Antonio Gómez Rufo; Enrique Vila−Matas; Andreu Martín; Sandra Santana; Vicente Luis Mora y Vicente Huici, entre otros. En este tiempo, el venezolano ha prologado los libros de varios autores de las nuevas generaciones de las letras de España (Javier Farto, Salvador Moreno Valencia, Juan Manuel Álvarez Romero y Fausto Antonio Ramírez, entre otros). Como conferencista, el autor caraqueño se ha presentado en diversas ciudades de Europa, haciendo uso de una estilo interpretativo en el cual el conferencista se enfrenta a su otro yo como si del debate de dos opiniones de tratara.
El hombre no mediático que leía a Peter Handke llega a Venezuela con importantes elogios de la crítica de España. El escritor Salvador Moreno Valencia (Cádiz, 1961), quien se confiesa seguidor de la literatura del venezolano, señala que «el estilo de diario de El hombre no mediático me recuerda a Los detectives salvajes de Roberto Bolaño». Y se pregunta: «¿Estamos reflejados en este libro todos los que en solitario observamos ese mundo de los otros? ¿Estamos los que a modo de forenses diseccionamos el cuerpo de la soledad de los otros en posesión de la verdad?». Por su parte, el filósofo Ignacio Castro Rey (Santiago de Compostela, 1952) considera que «Esta obra transitará el camino de los clásicos». Y destaca la variedad de lecturas que ofrece la obra afirmando que «El proyecto de Edgar Borges, su investigación, como a Handke y a sus personajes, le obliga a estar en perpetuo movimiento, atravesando Puertas (así se llaman los capítulos), pasillos, umbrales, estancias. A veces el cansancio agudiza la percepción, la hace enfermiza y permite (en casa o en la calle) ver y oír otro sonido del mundo. Con frecuencia el libro toma la forma de un diario donde se anotan los segundos (7:32) precisamente porque el tiempo no pasa, o transcurre infinitamente lento en la espera de algo. Mientras tanto, nada parece ocurrir. ¿Qué ocurre cuando no pasa nada? ¿Qué es la vida cuando los segundos transcurren a cámara lenta y golpean las sienes? Esta es otra pregunta contemporánea que Edgar Borges modula en distintos registros».
Ahora, cinco años más tarde, el creador venezolano ofrecerá su literatura el sábado 14 de julio en la II Feria del Libro de Maracaibo, y el martes 17 en la librería Alejandría II del C.C. Paseo Las Mercedes, Caracas. Edgar Borges señala que «la ocasión es propicia para compartir su ficción con el pueblo venezolano, pues el país, al igual que el resto del planeta, con la fuerte diatriba política y económica, padece una sobredosis de realidad. Situación que amenaza con secuestrarnos la imaginación que es la vía con la cual cada ser humano confronta su noción de realidad».
Lo extraño
Nada queda en el mismo lugar, todo es movimiento, una espiral vital, existencial que nos envuelve en una humanidad cada vez más compleja y sin puntos de referencias.
La tranquilidad que nos envuelve
Las luces del alba que llegan sin avisar
Las ventanas que no cerramos
Las puertas que abrimos
Los muros que derribamos
Donde quedamos
Donde vamos
Desde el lugar que nos sosiega
EN ESTE BLOG TENGO MUCHAS MÁS ENTRADAS
Mis Obras
Juan Manuel Álvarez Romero © 2012 escritor
Recorridos Nómada.- Junto esta ventana, veo las luces en la calle que anuncian fiestas. Más allá de esas luces veo edificios iluminados, que anuncian vida en su interior. Sobre el asfalto otras luces indican movimiento, búsquedas, direcciones. Las aceras iluminadas a su vez por escaparates, iluminan rostros. Las polillas se suicidan bajo las luces de las farolas. Todo se mueve bajo las luces. Pero en otro lugar, alguien sin luz, observa las estrellas y la luna. Sin añorar las falsas luces. Sólo luces de luciérnagas. Sólo, bajo el manto estelar. Sólo rostros iluminados por la luz blanca de la luna. Sólo bajo la fiesta de las luces del alba. Juan Manuel Álvarez Romero © 2011
Sublunar.-

Sublunar.-
Sublunar; significa debajo de la luna, viene de una antigua creencia en la que se divide el cosmos superior, regido por leyes inmutables, y la tierra, mugrienta, inferior, caótica y voluble.
Hoy me siento en los recuerdos y pensamientos; en qué parte del cerebro los alojamos, como son físicamente. Los veo como coleccionables que acumulamos en nuestra biblioteca interna; los planificamos y pensamos, los transformamos y damos formas de ideas, organizamos ahí dentro, creamos, para que de algún modo nadie pueda modificarlos y así generar nuestros propios pensamientos.
M e gusta pensar que son como los manuscritos medievales, creados y construidos minuciosamente, con múltiples colores, con gruesos papeles y cubiertas de piel.
En esa biblioteca de pensamientos y recuerdos, que organizamos en nuestras estanterías internas y que abrimos al público orgulloso de ellos, que mimamos con todo nuestro esmero y alimentamos siempre que podemos con otros nuevos, coloreándolos y dibujando de mil formas diferentes, creando.
También los he imaginado como los dibujos y grabados de Escher, en escaleras infinitas, estancias imaginarias, secuencias repetidas de figuras que recorren pasillos y palacios en medio de ciudades góticas.
Los imagino en forma de naturaleza, en formas de viajes exóticos, de quánticas infinitas, de besos, abrazos…
Los imagino también en blanco y negro, formando planos mágicos y maravillosos sin necesidad de color, tan solo el puro recuerdo o pensamiento, tal cual sale, llega, se abre.
Existen “los otros” pensamientos externos que distorsionan estos manuscritos, entran intrusos “como los virus de ordenador” que no cuidan de estos sueños, imponiendo y anulando la entrada para que otros no puedan ni siquiera vislumbrarlos. Pero para eso creamos nuestros propios pensamientos, para marcar esa diferencia… nuestros propios paisajes, nuestras geografías, nuestra naturaleza interna…
Como Escher, creamos nuestros propios efectos visuales, espacios, palacios, castillos, y fortalezas hechas de nuestro tiempo y vida.
Me gusta imaginarlos también en forma de dibujos infantiles, otras como ideas, como un Velazquez también, pero por regla general nunca desfigurado, al menos para mí…
Aristóteles se interesó por el motor que se mueve así mismo, “el alma”, pero creo que es mejor llamarle “pensamiento”, en ellos estamos a diario, los modelamos, le damos formas y componemos su entorno para que todo este caos que reina a nuestro alrededor, llamado tierra, mundo, humanidad, que se empeñan en desfigurar, desvincularnos de la realidad, tapando de mil formas diferentes aquello que nos da color, borrando nuestras raíces, convirtiéndonos en lobos, dragones, depredadores de nosotros mismos.
Nos pasamos la vida protegiendo esta biblioteca de la mejor forma posible, la entrada a nuestros sueños y pensamientos llenos de colores y matices, miniaturas de nuestras vidas, nuestro ser interno, y de esta locura existencial que nos imponen y que debemos defender imperiosamente si no queremos que la quemen como las maravillosas bibliotecas del pasado en nombre del poder…
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011
Añoranzas
Entre el ayer y el hoy, sólo queda una sombra entre líneas/ Líneas divisorias de aíre y sombras, un ayer/ Entre lo que queda y lo que se fue, sólo nostalgias/ Recuerdo y añoranzas al mar
Por: Juan Manuel Álvarez Romero*
Entre bloques de piedras, calles cerradas
Calles sin luces, calles desiertas, sombras
Aparecen destellos de voces que me asombran por sus propios recuerdos
Incluidos los míos, que resurgen de aquellos que un día me hicieron soñar
De sonidos, música y voces que surgen de puertas, ventanas, bares y antros
***
Las luces de farolas, autos y almas sin rostros
Incluida mi alma que sueña con destellos de luna
Con destellos de sol…
Con cielos descubiertos, sin nubes que oculten al alba
***
La blancura de la nieve, de las nubes bajas que cubren el horizonte
Horizontes invisibles, bajo valles de bosques milenarios
La niebla matinal, trae tras sí al sol
Con él, el día, y tras él, la luna
Entre calles cerradas y entre bloques de piedras
***
Entre el ayer y el hoy, sólo queda una sombra entre líneas
Líneas divisorias de aíre y sombras, un ayer
Entre lo que queda y lo que se fue, sólo nostalgias
Recuerdo y añoranzas al mar
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011
Nómadas
Nómadas
Como quisiera que no existieran las fronteras que hoy rigen el mundo, en silencio, sin darnos la oportunidad de poder elegir libremente. Como quisiera que la libertad fuera como esta música, que por unos instantes me hacen volar como esa hoja que cae en otoño, segura de haber cumplido con su objetivo como ser. Como quisiera saber la forma de borrar tantos horrores quebrantados en nombre de la paz, de la libertad… como quisiera saberme en un mundo honesto, unido y libre…sin mentiras, sin manipuladores. Como quisiera que la palabra libertad tuviese su verdadero significado.
Juan Manuel Álvarez Romero © 2011
No uso reloj
Creencias
DIARIO DE LA TRIBU
Creencias
Roma, cuando quería dormir al pueblo en un duerme vela, creaba juegos y peleas de gladiadores en los anfiteatros.
Hace dos domingo compré el periódico, ja! No suelo hacerlo ya… pero ese en particular me llamó la atención, en la portada como la noticia destacada,—la llegada del papa—, en la foto se podía ver una concentración humana inmensa, bajo ella decía —cientos de miles de peregrinos de todo el mundo se concentran ante el papa Benedicto XVI que proclama al matrimonio y la vida sacerdotal—. Al menos era el mensaje que venía dispuesto a dar, pero una tormenta de verano ja! Le interrumpió, pobre hombre. Después se fue a una reunión con las monjas, y depuse con Rajoy… hablar de valores y principios… mientras que su visita les costó a los ciudadanos más que si hubiesen creado viviendas en las zonas donde existe chabolismo, llevado agua corriente y luz.
—Pero claro, eso no—. La FCC construye un altar que solo en materiales y esfuerzo humano hubieran construido un colegio.
Mientras esto ocurría, en otros lugares miles de personas se morían de hambre, —y se mueren aún—, en las calles de Israel se debatían por salir de la opresión. En Chile se enfrentaban en las calles los estudiantes con las fuerzas de seguridad por tener una educación digna… etc.
No quiero entrar en más detalles, porque me preocupa más el saber que los intereses humanos no están en la tierra. Que las movilizaciones emergen de creencias que cierran y no abren a la consciencia humana. Que un partido de fútbol o la llegada de un líder espiritual movilizan más que la pérdida de los valores socioculturales de nuestras vidas, nuestro futuro y el de nuestros descendientes. Me preocupa el crecimiento de un ideal conservador que está surgiendo de un miedo impuesto por los errores de un mal gobierno dirigido por el poder financiero global, que está movilizando la economía a su antojo y llevándosela a otros lugares, impidiendo el desarrollo, el empleo y el bienestar social, a nivel mundial. Olvidándose por completo de los valores humanos.
Me preocupa el retroceso, la vuelta a los mismos errores cometidos una y otra vez a lo largo de la historia. Me preocupa el determinismo social a una postura cerrada, porque este no lleva a nada bueno. Me preocupa el miedo que están transmitiendo los mismos líderes en su papel de victimas, mientras llenan sus bolsillos para su próxima jubilación. Me preocupa que se crea que están tristes y con miedo, al menos es la imagen que nos quieren transmitir.
En esta representación teatral de todos los líderes del mundo, nos estamos jugando como humanidad nuestro futuro como sociedad, nuestros derechos, nuestras libertades y lo terrible no es que sean nuestras, estamos jugando con el futuro de la futura humanidad.
Creo que es hora de que todos nos despertemos, de que salgamos de este callejón de falsas realidades. No porque viene un líder espiritual a decir que el matrimonio es la salvación, que la vida en un convento es la más sana para salvar al mundo… un líder que solo pide que se le rece, y que se llore por el mundo, que defiende a los lideres políticos que viene siguiendo su doctrina del llorar, del dar lastima… de que hacen lo que pueden, mientras venden nuestros intereses y compran los suyos.
Esta semana hemos visto como nuestros lideres políticos se unen con la excusa de que es lo mejor que podían hacer, con la cabeza gacha, y la sonrisa de foto, mientras el fondo monetario internacional se frota las manos.
Creo que los valores son otros, la vida, el ser humano, erradicar el hambre, parar las guerras… dejarnos de diferencias y crear un mundo donde no existan las desigualdades. Defender lo que nos están quitando, creer y crear nuestros propios horizontes como ciudadanos, y salir de una vez de este miedo inducido que está terminando con todo lo conseguido con esfuerzo y sangre.
Juan Manuel Álvarez Romero 2011
LUNES
Cuando todos duermen en paz, con sus pensamientos en blanco, algo ocurre sin duda en otra parte.
Por: Juan Manuel Álvarez Romero*
Hoy paseaba tranquilo, por unas de las calles donde el jazz está en todos los antros que te encuentras y, por un rayo de suerte escuché un saxofón conocido ¡el mismísimo —Coleman Haswins— ¡tocando en un suburbio tan oscuro y apestoso como aquel y en una ciudad como la mía! —donde nada ocurre—, a no ser que tú lo provoques o lo busques…
No podía creerlo!!, busqué en los bolsillos, saqué un cigarrillo y, algo de dinero, entré, me senté y, pedí unos de esos whiskys que saben a rallos, me dejé llevar por aquella música, sin prisas.
! Dios! que virtuosismo, que placer, que lujo dios mío! no paraba de decirme a mi mismo, no podía estar ocurriéndome aquello, busqué un asiento mas cómodo, y lo encontré junto a una rubia, fantástica y simpática, sin más, con ella, tan rápido como un rayo y que el diablo me lleve, no podía dejar pasar por alto todo aquel momento tan especial.
Ella y yo hablamos poco, no podías perderte aquel acontecimiento, la música, fluía y fluía, sin cesar, el bajista era alucinante, y el batería para que hablar, pero el señor Coleman, ¡era el señor Coleman!.
La rubia, —se llamaba Alicia—, ¡dios, Alicia, no paraba de mirarme!.
El whisky garrafón no cesó de llegar sin pedirlo, para colmo, Alicia en los descansos, me comía a besos ¡y yo ya tenía un pedo de mil demonios!…
No paraba de pensar entre aquel humo… el olor humano, por no llamarlo, sudor y tabaco y otras cosas más, en que los dioses del Olimpo me habían bendecido aquella noche.
No sabía quien pedía el whisky, pero el caso que siempre tenía uno o dos vasos de aquello en la mesa, deseaba el descanso del grupo para salir fuera a tomar aíre, pero ya comenzaba a estar demasiado trompa para morrear con Alicia.
El murmullo comenzó a molestarme, hasta el punto de darme todo vueltas y más vueltas.
Coleman estaba inspirado de veras, no paraba de realizar escalas imposibles, bajaba y subía de agudos, bajos, altos como un dios, con notas imposibles. No, no podía creerme todo aquello.
De pronto el bar se me puso de sombrero, la vejiga estaba a punto de estallar, o me movía o estropeaba todo el plan, le guiñe el ojo a Alicia y, con un gestos le dije que iba al servicio.
Al llegar al Waters, tuve que entrar de puntillas, ¡que asco por los cielos! ¡Waters y todo lo demás rebosaba dios sabe!, —me salieron tres arcadas y solté todo el whisky que había bebido—, de lejos disparé un chorro de pis que no logré acertar en el aquel agujero mugriento, no, no sigo describiéndolo, “no merece la pena”, pensé que jamás volvería por aquel lugar.
Necesitaba agua, así que como pude llegué al mostrador y pedí dos whiskys más con mucho hielo y una jarra de agua. Cuando logré llegar a la mesa donde estaba Alicia me la encontré morreando con el señor Coleman.
! No me deprimí, no! pues tenia un pedo de mil demonios, me tomé los dos whiskys de un trago y después la jarra de agua helada.
Pregunté si se debía algo, —el camarero me dijo que el señor Coleman me había invitado—. De lejos vi como me levantaba la mano con un vaso de whisky y con la otra mano le cogía el culo a Alicia. No sabia si acercarme o saludar con la cabeza, como al final hice y, me marché.
Al bajarme de la cama, me puse las babuchas de osito, me fui al baño, hice mi enjuague bucal, lavado de cara, me vestí y me marché al trabajo —como todos los lunes—.
Juan Manuel Álvarez Romero© 2009
Sin titulo
Nos movemos en un entorno hecho a nuestra medida, después de generaciones y generaciones imponiendo un ritmo de vida que olvida de donde procedemos, la naturaleza. Hemos construido un mundo que cubre todas las necesidades. Pero hemos creado otras que requieren diferentes formas y que sin duda están ahogando ya, lo poco que queda del autentico ser humano.
Por: Juan Manuel Álvarez Romero*
El ser humano en su tendencia a pensar a muy corto plazo se ha ido desvinculando con el medio, en cubrir sus necesidades inmediatas, mientras ha ido creciendo como comunidad, como tribu. “Ha ido olvidándose de si mismo” somos parte de la naturaleza, de un organismo vivo que respira y evoluciona, o al menos antes de que llegáramos con más y más necesidades, coexistíamos.
Existen cientos de especies que conviven entre nosotros y que evolucionan a niveles menos agresivos que el nuestro y, sin duda de forma más organizada y que en su día aprendimos de la observación de éstas para evolucionar. Somos observadores, creativos y sofisticados artesanos. Tan solo teníamos que observar para buscar soluciones. Imitamos a la naturaleza en todos sus aspectos… pero hemos llegado a usarla de tal modo que nos quedaremos sin ella.
Sin duda era mejor cuando éramos tribus aisladas unas de otras y nos buscábamos la vida sin problemas, de una forma inteligente, sin molestar, sin destruir.
Me pregunto donde ha quedado aquel ser humano, aquel pensamiento sencillo, que solo tenía lo justo para estar en paz tanto consigo mismo como con los demás miembros de las demás comunidades, en el que cada individuo aportaba algo sin esperar nada a cambio, tan solo lo necesario para subsistir.
El resultado de todas las necesidades que se han ido creando es que no hemos parado de cometer errores en el campo de la planificación de los recursos, de los que dependemos. Por ellos hemos generado algo muy sencillo, guerras. Acudimos a lo más sencillo, la agresividad y, con ellas destruir lo que nos queda.
Destruimos el buen reparto de los recursos naturales por el hecho de haber generado antes fronteras que nos separen. Creadas ideas separatistas, creencias, ídolos, religiones, políticas. Y todo por tener la mejor parte de la tierra y las mejores reservas. “El que más reserva tiene es el que mejor sobrevivirá”. Individualmente lo hacemos así, como ser humano, el más fuerte es el que más posibilidades tiene de sobrevivir, mejor descendencia genética dejará. En fin… creo que hoy por hoy esta idea y tal como evoluciona la humanidad deberíamos cambiarla, porque solo está generando caos, miedo, hambre, destrucción, separaciones, tanto territoriales como socioculturales.
Actualmente somos el reflejo de un sistema que oculta, que borra, que oprime a través del miedo social. Esto por supuesto evita que miremos desde un punto de vista más optimista a un futuro y a un camino, a un sueño…un horizonte más definido.
De alguna forma debemos superar esto desde el compromiso, desde la idea de cambiar entre todos la forma de coexistir, convivir en colectivo y, desde luego no desde lo más próximo, nuestra pequeña comarca o país, sino desde un punto de vista global, más desde el conjunto de la humanidad que somos todos y, no pensar solo en la próxima generación.
Tenemos un conocimiento de nuestra procedencia, nuestra historia y por lo tanto de nuestros errores, de lo que estamos generando sobre el planeta y sobre el propio ser humano. Podemos dejar de destruir, porque sabemos lo que destruye y el como. Podemos aprender de lo malo, pues el mal también enseña…
Pero mientras el ser humano no se encuentre así mismo, no se mire desde fuera como en un espejo y piense en que el error es la consecuencia de si mismo, de sus hábitos sobre lo demás y, los demás, no podrá comenzar con un cambio a nivel global. Desde esa mirada, como humanidad no dividida del resto, la naturaleza, podría dirigirse a un horizonte definido y no indefinido como el actual.
En nosotros está el generar otras perspectivas, evitando que el sistema siga destruyendo, evitando ser el reflejo de este. Con nuestros actos y pensamientos propios podemos.
Nuestra consciencia es la única que tiene la capacidad de reaccionar, de reflexionar de buscarse…
Juan Manuel Álvarez Romero© 2011
Nómada
La mirada Oblicua
Las cenizas de Troya costaron siglos y muchos esfuerzos encontrarla, aún sacrificando restos de otras ciudades, pero se encontraron.
Por: Juan Manuel Álvarez Romero.-
La mirada Oblicua.-
En una humanidad, donde estamos abstraídos por un cambio socioeconómico a gran escala y sumidos en un miedo inducido, controlado, a nivel global; donde se está viendo claro que vivimos manipulados en todos los aspecto humanos, nos estamos olvidando del lugar de donde procedemos, la tierra; de nuestra cultura, de nuestras raíces, mitos, leyendas, sabiduría, conocimiento… de la naturaleza que es de donde procedemos; en ella debemos mirarnos, para recordarnos que todo lo demás ha sido creado por y a partir del miedo.
Para cuando el telón —negro— cerrado se abra y, cambie la escenografía, habremos perdido nuestros derechos como seres humanos, como trabajadores, personas, como también nuestra cultura y nuestras raíces. Nuestro planeta, que ya estaba bastante herido, imaginen que nos vamos ha encontrar cuando finalice el cambio escénico. No, no voy a decirlo, porque yo tampoco lo sé, pero es previsible.
La economía mundial se está estableciendo en países donde los costes de producción están por los suelos, esto significa que aún no aprendimos la lección, que prima el dinero y que el valor humano no se tiene en cuenta, pero desgraciadamente esto no importa, también se está olvidando que vivimos en un lugar muy frágil, y que en ese lugar llamado tierra vivimos y tenemos que vivir todos…
En los costes de producción está incluido destruir, destruir la naturaleza tiene al parecer un precio muy bajo para los que manejan la nueva y vieja “porque no cambia” globalización económica mundial, pero está claro que si el valor humano no lo tiene ¿porqué lo va a tener la naturaleza?—“Las riquezas naturales serán la maldición de la gente”— “profecía”. Quizás sea cierto, pero debemos creer que es el pasado y pensar más en la ciencia, en el futuro. Se investiga constantemente en nuevas formas de energías, sin duda es, a mi parecer la opción más importante a resolver para un futuro para todos “la humanidad”.
Los recursos naturales se agotan, y encontrar y aceptar las nuevas alternativas energéticas dependerá nuestro futuro.
Nos debatimos en la búsqueda de mejorar en todos los aspectos sociales, pero todos confluyen en la forma y en el modo de hacerlo, —las energías, nuestra dependencia a ellas—. Que son las que mueven el mundo, al ser humano.
La naturaleza está ya al límite de poder seguir abasteciéndonos. La economía global se sirve de ella y por ellas, entre todos destruimos las futuras, como también nuestro abastecimiento de agua dulce y aire.
Llegamos al siglo XXI con más dudas que respuestas, pero con propuestas en nuevas formas de energías, “que no dan aún con la solución óptima”; “la energía solar, eólicas, mareomotriz, undimotriz, etc…” —como también, y erróneamente enfocada —la nuclear—, “el sistema se encargó de ensuciar bien esta ultima, para que se borre de la mente la posibilidad de usarla de una forma segura y pacifica”— “¿y si los coches funcionasen con agua?”. Nos dirigimos a una remodelación social importante en todos los aspectos, y encontrar una buena forma de energía es fundamental. Cambiarían las formas de producción, de vivir. El consumismo tal como lo conocemos ahora no existiría, las necesidades cambiarían por completo; es una visión de un futuro que en realidad no está muy lejano, o al menos no debería estarlo porque nuestro futuro como humanidad, depende de las nuevas formas de energías que no sean las que ahora nos mueven; el carbón, el gas, el petróleo… son casi antigüedades pero que todas ellas han generado y generan, riquezas, poder, mafias, pobrezas, hambre y, guerras. No olvidemos que ya existieron guerras por el agua…
En esta solución, las energías, estaría la respuesta a casi todos los conflictos generados por las actuales, ¿se inventarían otros?, me refiero a las fronteras entre seres humanos y, territoriales. ¿Si dejáramos paulatinamente las energías que nos mueven ahora, se repartirían mejor las riquezas y sería todo más equitativo para todos, dejarían de existir las guerras, los monopolios de poder, la pobreza, la explotación de países en nombre del petróleo, el carbón, el gas etc…? Nos queda mucho camino por recorrer para hacerlo bien, pero si nos empeñamos podemos.
***
«Allí donde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida.» (M. Proust)
Todos sabemos cuales son las causas del declive social, «la pobreza, la discriminación, el fracaso de nuestro sistema educativo. No son nuestros genes los que las causan. Es nuestro sistema social…
Lyndon Johnson
Vemos en tres dimensiones del espacio; arriba y abajo, derecha e izquierda. Delante y detrás. Añadimos el tiempo, y tenemos la mezcla tetra dimensional a la que llamamos espacio tiempo. ¿Y me pregunto, en cual de las dimensiones estamos?
Comienza una escena del cambio escénico, hemos visto como se está cambiando las posiciones sociopolíticas desde el sistema, sin tapujos, sin miramientos sociales en nombre de un espectáculo llamado crisis.
Miro siempre desde un punto de vista global. Mirar dentro es ver solo parte de los hilos que maneja la maneta y crucetas de la marioneta de hilos —lo político— o tan solo a la marioneta de guante. Sin dejarnos ver más allá del espectáculo —los manipuladores—.
—Los espectáculos de sombras son aquellos que manipulan las marionetas a trasluz de unas linternas, sobre una pantalla de papel o tela traslucida, pero en estos puedo ver a los manipuladores que dan vida a estas—.
Como espectador me encuentro en una posición que me hace participe del mismo espectáculo, sin posibilidad de cambiar de asiento; la única opción es salirme de él o verlo hasta el final, aunque no me guste.
Mantener la mente del colectivo ocupada, de una forma discreta, o masivamente, en todos los aspectos posibles, es la mejor forma, mientras ellos —los manipuladores— desmontan el sistema sociocultural, —derechos y libertades—. Para cuando esta fiebre pase, la escenografía social habrá desaparecido por completo y nos veremos en una sociedad de tan solo dos dimensiones, a la derecha o a la izquierda, sin un lado medio, sin la infraestructura social construida desde hace ya mucho y a base de esfuerzos, sangre, sueños.
¿Las libertades dejaran de tener un sentido universal, y serán otras las palabras que defina al ser humano? ¿O ya las libertades dejaron de tener ese sentido universal por el que fueron creadas, sin llegar nunca a su plenitud, fue un sueño, se luchó tanto por ellas para al final no alcanzarlas nunca, donde están, donde quedaron? ¿Llegamos alguna vez a disfrutar de ellas? Que yo sepa, nunca se erradicó el hambre, las guerras no cesaron, la corrupción la violencia, siguen tras lo que llamamos libertad.
Sin un cambio de conceptos sociales reales, a nivel global, de economía, energías, respeto por la vida, la salud, la educación. Sin las fronteras separatistas de ideologías, de poder, no se podrá avanzar en lo que se llegó a llamar —derechos humanos, constitución, libertad—.
—Siempre debemos creer que si es posible—.
Juan Manuel Álvarez Romero ©
Lugares
DIARIO DE LA TRIBU Ríos
DIARIO DE LA TRIBU
Ríos
El ser humano aún es una teoría para sí mismo. Mientras esto ocurra, mientras no se encuentre, se reencuentre a sí mismo, no hallará un horizonte donde poder poner su mirada y caminar hacia él.
Por: Juan Manuel Álvarez Romero
En las horas más lejanas del día me siento como volar entre palabras y voces que no me llegan del todo, pero que sin duda salen en un sin fin de significados que debo descifrar.
En otras, las palabras, imágenes, signos que se fueron quedando en la memoria colectiva… mezclas indescifrables que en la mayoría de las veces surgen de dos ríos que no terminan de confluir en uno solo.
Existen voces que llegan sin sonidos, sin formas, sin contener palabras con sentidos. Emiten mensajes solo intuidos por las formas o recuerdos.
Confluir y fluir, encontrarnos en los mensajes llenos de códigos complejos que a su vez pueden ser creadores de encuentros, sensaciones que nos evocan momentos únicos y con ellos poder unificar un pensamiento. Un pensamiento que mire hacia adelante, que se expanda y vuelva a generar humanidad allí donde ya se perdió.
Me siento ante un horizonte posible, miro a la gente pasar. Me observo en ellos como en un espejo y, creo que me puedo identificar en muchos pensamientos. Todos vienen de algún lugar, todos van con prisas, no tienen tiempo de sentarse. Pero participo en la corriente humana que baja por la calle como un río, solo me paré a mirarles. Mirarme desde fuera, entre ellos, desde la mirada del otro y, poder confluir en una idea en común que nos indique el camino de regreso a casa, a las creencias, a los lugares de donde procedemos, y poder volver a generar un horizonte claro.
Existen ríos humanos que caminan sin mirar nada en concreto, entrando en mundos complejos de símbolos que comunican continuamente mensajes sin descifrar y que nuestro subconsciente se encarga de traducirnos sin una consciencia clara, definida. Abstracta a su vez y creada a través de milenios de evolución del miedo, en un lenguaje interno que no es innato, no es natural. Como tampoco la forma en que fue grabado en nosotros y a su vez también borrar todo indicio del verdadero ser humano. Sí, somos intuitivos, creativos por naturaleza, y esa es la herramienta que usa nuestra consciencia no adquirida para encontrar respuestas a tantos mensajes incoherentes en su mayoría grabados a fuego y sangre.
Me sumerjo en un río que me inunda de energía, de vida, de sensaciones maravillosas que confluyen en una sola consciencia, una idea común y con una gran fuerza vital. Concluyo en la idea de que existen dos ríos que no termina de confluir, de unirse en algún punto de su recorrido. De cada uno de ellos surgen brazos que riegan sus propios cultivos, sociales, culturales. Otros en cambio, impiden que los nuevos brotes de pensamientos tomen forma de árboles profundicen sus raíces, den sus frutos y con ellos sus semillas, y con ello poder expandirse.
Desde la cima de los pensamientos viene un nuevo río que crece porque el deshielo generado por el calentamiento global de estos, viene con toda su fuerza, al punto que se desbordará sin duda. Cuando esto ocurra, unos de los dos ríos quedará sepultado por el que más fuerza traiga y espero que no sea una catástrofe. Que por el contrario, se convierta en algo mágico, maravilloso y regenerador para el ser humano…
Lobo hombre en Paris
Foto con móvil. A Javier en el bar de Lola, Conil de la frontera
Calle Ficción. Una revista… Otros espacios
http://www.calle-ficcion.debatepress.com
Ante la audiencia me expreso libremente, vuelo como un pájaro, me siento yo, aunque no tenga audiencia ni alas.
Por: Juan Manuel Álvarez Romero.
Viajamos libremente desde que nacemos, soñamos que volamos y, recorremos los caminos más hermosos. Pero también podemos sentir todo lo contrario a lo largo de nuestro viaje, todo depende del camino que escojamos en la encrucijada.
Como un trovador vamos contando nuestras vidas, al menos a todo aquel que quiera escucharla. Nuestros sueños, nuestras metas, forman parte de nosotros, de lo que somos y llegamos a construir a partir de ellos. En el camino vamos buscando un lugar donde pararnos y poder construir nuestros propios sueños; aunque innatamente seamos nómadas. Trovadores de nuestras vidas o de otras que anhelamos, perdimos, amamos y soñamos como parte de nosotros, todo esto junto conforma nuestra alma, nuestra esencia vital.
Pero bueno, muchos hemos elegido un camino distinto, un camino que nos llena de deseos, sueños, metas que nos enmarca en unas casillas distintas por los demás del grupo, la tribu; convivimos. Entregamos nuestros mensajes, y en ello damos la vida, nos entregamos en el nombre de la belleza, de la vida y, la entregamos.
Nos toca las fatigas, el desencanto, la soledad, el no estar dentro de lo establecido, ser creativo no se lo deseo a nadie en esos momentos, aunque es recomendable saber de esa parte. También conocernos, saber que el artista no es aquél que nos muestran exactamente como alguien que está en una forma de vida fácil, sin duda no es así, nada es fácil, para nadie y, más cuando convivimos en un sistema de un consumismo extremo en el que la imagen del creador se vende como tal, como producto de consumo. “Enmarcado en el mismo consumismo y dentro de el agoniza”. No es así, al menos en la práctica.
El consumismo ha devaluado la imagen y el mensaje del creador, la magia, la belleza se convierte en un producto de consumible a gran escala, la verdadera transmisión del mensaje creativo se puso al servicio del sistema, y todo lo que nos queda del creador es una imagen romántica que ya es historia. El artista plástico, músico, escritor etc. sobrevive como puede dentro de una competencia feroz a la espera de ser reconocido o al menos que su mensaje llegue y, en la medida de lo posible sobrevive.
Son tiempos difíciles para todos, para toda una sociedad que se ve envuelta en una capa espesa llamada crisis. Los gobiernos lo primero que recortan es en cultura, cuando en realidad debería ser lo ultimo, parece que no se quiere que el ciudadano piense, sienta y comparta belleza, pensamientos que ayuden a comprender mejor lo que está ocurriendo, el miedo es el eje principal y, en ese miedo, vacío, se pretende que convivamos. En nosotros está el mostrar el alma de la sociedad, el desgaste social, la incertidumbre, el miedo, pero también en mostrar que la belleza está ahí, junto a nosotros, que la podemos tocar, sentir y expresar de la mejor forma posible… lo demás es puro consumismo.
Casi a la misma altura del sol
Retorno
Retornar, retornar desde las alturas y volver al principio vital, seguir subiendo de nuevo, y desde el mismo lugar donde lo dejamos. He ascendido al cielo, al cielo más azul que jamás soñé y desde allí he visto la tierra, el agua, el aíre, el horizonte.
Por: Juan Manuel Álvarez Romero (debatepress).-
Pero retorno, tengo que retornar… nada se queda en el mismo lugar, todo es movimiento, una espiral vital, existencial que nos envuelve en una humanidad cada vez más compleja y sin puntos de referencias. Miro a mí alrededor y donde antes existían ríos, ahora solo veo desiertos. Como ser, como persona, tengo que creer para poder seguir con una mirada optimista, porque de lo contrario pecaría de lo que veo y, no me gusta. La frialdad, el consumismo desmesurado en todos los sentidos, las guerras, la soledad entran en este consumo, no lo olvidemos; veo una soledad existencial que deja vacío al más enérgico, al más vital, intento por todos los medios ser critico para salvarme de ella, ser lo más creativo posible para poder demostrar y mostrar que ser, ser persona, ser humano es una tarea que merece la pena… no nos dejemos manipular, seamos nosotros mismos, intentemos no ser un producto de consumo. En esta tarea me empeño y prosigo. Aunque existen días como el de hoy, como el de ayer, o antes de ayer, que agotan al más enérgico de los humanos. Esto ocurre cuando me pongo en la mirada del otro, cuando abro la prensa que ya casi no leo. Y siento esa inmensa soledad de vacío que impera en la humanidad.
Todos somos creativo por naturaleza, sin la creatividad nos abríamos quedado en el primer intento de sobrevivir, utilicémosla de la mejor forma posible, para mejorarnos como personas, como humanos.
En nuestra memoria retornamos, en ella tenemos los puntos de referencias para todo aquello que no debemos volver hacer. De lo bello se aprende, del mal también, debemos proseguir, porque el telón que hoy existe se abrirá próximamente y no sabemos que escenografía nos están montando.
Hay una zona de misterio, una incógnita, | que a veces sólo se despeja cincuenta años después. | Lamentablemente, para ese entonces | no me van a poder mandar un telegrama con el resultado.
Mario Benedetti
Juan Manuel Álvarez Romero, entre Conil y Sevilla: El Puerto de Santa María.
«…quería hablar de Juan Manuel, un artista con una sensibilidad a flor de piel, con una visión del mundo especial y espacial, es escultor, pintor y escritor, al menos que yo sepa; un creador nato que nos muestra en su libro, en su obra lo que lleva dentro.»
Por: Salvador Moreno Valencia*
Ya nos habíamos conocido en Sevilla en la feria del libro de 2010, fue en la presentación de la novela La contemplación de Edgar Borges, acudió con su familia, y cruzamos algunas palabras mientras tomábamos una caña junto a insignes poetas y escritores como Paco Vélez, y Pedro Luis Lérida. Edgar Borges nos había encandilado con su platica en la presentación de sus libro, pero también animó el fuego Paco Vélez que fue el que nos pusiera en antecedentes sobre Edgar, yo ya lo había conocido, pero quién mejor que Vélez para hablarnos de La contemplación.
No voy a hablar de éstos, sino del primero al que hace alusión este Conocí a… Juan Manuel Álvarez, así que tras aquel fugaz encuentro quedamos en volvernos a ver en otra ocasión. Pasado el tiempo seguimos el contacto vía cibernética y fuimos alimentando el fuego de la amistad. Como yo iba a pasar por Cádiz para presentar mi novela Santa Compaña, se lo comuniqué, sabiendo ya que Juan Manuel andaba por Conil viviendo-un nuevo rumbo había tomado su vida-, y dejando atrás parte de su tiempo en Sevilla, estaba instalándose en ese pueblo que mira al océano, ese gran océano que vio partir las naves rumbo a un nuevo mundo al que tanto le debemos por herencia de los usurpadores.
Decía que como sabía que Juan Manuel estaba en Conil lo invité a venir a la presentación que mejor le viniera en Cádiz, en El Puerto, o en Sanlúcar de Barrameda. Y a él le vino mejor El Puerto, y allí hicimos intercambio de libros, él me entregó El hijo de las costureras y yo el entregué la novela motivo de la presentación y excusa para reunir a unos cuantos amigos que tengo en El Puerto como son Carmelo Ciria, que se encargó de organizar el acto, Verónica Pedemonte que hizo las veces de madrina del que suscribe, Juan Gallardo, y otros que fueron convocados por ellos, así que en un local Pub estilo inglés se hicieron la presentación de mi novela y el intercambio de libros entre Juan Manuel y yo.
Juan Manuel hizo algunas fotografías del acto y del recorrido que hicimos guiados por dos magníficos guías: Verónica y su marido Juan, autor de la escultura homenaje a los salineros y de otras como la de la mujer en el antiguo presidio de El Puerto, el penal que sale en mi novela Pasos Largos, el último bandolero. ¡Ay penal de El Puerto, penal de El Puerto de Santa María!
Dicen que una reseña, una crítica, o un análisis se dice más del autor de estos que de los reseñados, criticados o analizados, yo ya he dicho suficiente sobre mí, quería hablar de Juan Manuel, un artista con una sensibilidad a flor de piel, con una visión del mundo especial y espacial, es escultor, pintor y escritor, al menos que yo sepa; un creador nato que nos muestra en su libro, en su obra lo que lleva dentro. Así que aquel intercambio de libros me llevó a conocer más profundamente a un hombre como Juan Manuel y además a los que ya he citado, de los que espero poder escribir algún día una breve nota como esta que le dedico al autor de El hijo de las costureras para felicitarlo por su libro que muestra la madera de escritor con la que está hecho, y que augura un buen futuro a su literatura.
alvaeno@alvaeno.com
* Salvador Moreno Valencia ( Setenil de Las Bodegas, Cádiz. España, 1961). Escribe novela, poesía en verso libre, relatos, cuentos, artículos de opinión, ensayos y realiza entrevistas: más de treinta entrevistas a escritores, políticos, cantantes, y poetas. En septiembre de 2010, firmó contrato de edición con OnLine Studio Productions de Panamá, con la novela Hilos rotos para una marioneta y con Casa Eolo Editorial, Huesca, España, con la novela Santa Compaña. Actualmente es director de la Revista Literaria Letras: http://www.alvaeno.com/letras.htm y del periódico Belianís, información general y cultural,
EL ESPEJO
PENSAMIENTOS
http://www.calle-ficcion.debatepress
Sentado ante la mesa del café, surge alguna imagen, movimiento o palabra; como en un lienzo blanco del cual surgen mil ideas abstractas que se conjugan en un sin fin de metáforas, cuentos, leyendas o misterios reales.
Por: Juan Manuel Álvarez Romero*
La mirada se pierde tras la sombra del toldo, junto al mar y la arena bajo mis pies; el café deja de humear y sin saber exactamente donde dirigir mi atención, los pensamientos no paran en un sin sentido, al menos hasta que les encuentre donde asentarlos; los ojos no dejan de examinar lo que me rodea y, sin embrago mi cuerpo se siente relajado, tranquilo y distante de todo, sobre la arena, junto al sonido constante de las olas, la mesa con mantel de plástico y el café.
El periódico que solté al llegar junto a los cigarrillos y un libro de Onetti “Cuando ya no importa”, me avisa de que otros momentos se están moviendo en otros lugares, complejos, confusos, con verdades o sin ellas las palabras rellenan las páginas del diario. En este caso no leo metáforas, ni cuentos, solo posibles realidades que nos conciernen a todos, nos involucran a todos a seguir caminos que aunque no queramos nos obligan a seguir de algún modo, y los que no, deberían involucrarnos. Me repito una frase que se convierte en mi dogma, “La mejor forma de ir contra el sistema es tener nuestros propios pensamientos”
Mis pensamientos siguen su periplo por el lugar, cabalgan entre las utopías y las mesas del café, con mi ojo, el de la nuca, persigo otras voces que hablan de cosas más normales que las que suelen pasar por mi cabeza en estos momentos, hablan del amor, hablan de sueños, de verdades y de cómo conseguir deseos; loterías, quinielas, vacaciones, sol, playa, también de la fiesta la noche anterior. Un grupo de jóvenes cuentan el número de novios que han tenido, otros, los caballos de potencia de sus coches…
Mis ojos frontales buscan algo en que asentarse, quizás para buscar algún pensamiento concreto, algo más complejo para analizar ¿o quizás debería dejarme fluir? No todo tiene que ser analizable, ni complejo; le doy un sorbo al café, después me acerco un cigarrillo a los labios, ¡aquí se puede fumar!
El sol busca esconderse tras la línea del horizonte, con una paleta de colores que me sorprende cada día, rojos, naranjas, violetas, amarillos… quizás el sol hoy se marche sin respuestas, o con las necesarias para poder descansar. Creo que a mi, aun me queda proseguir buscando en los pensamientos alguna pregunta o respuesta, aunque estos, los pensamientos, nunca nos abandonan y mostrándose de múltiples formas, significados, causas y efectos, simples o complejos, alegres o tristes, siempre están ahí, como el atardecer que nunca es igual.
De regreso a la mesa termino con mi café ya frío; observo que el cigarrillo se consumió entero en el cenicero dejando su forma definida en las cenizas y recordándome que el tiempo también pasa. La mirada se dirige entonces a la muñeca derecha buscando las agujas del reloj, el cuerpo reacciona al estimulo de sentir que el tiempo voló, la mano izquierda se dirige a recoger el libro de Onetti que ni siquiera pude abrir, la mano derecha atrapa el paquete de cigarrillos y el diario, la izquierda busca en el bolsillo alguna moneda para dejar en la mesa. Con la mirada busco al camarero y le indico que me marcho… Ahora creo que encontré nuevos pensamientos… distintos, pero pensamientos.
Imagen titulada «Ante la mesa del café». Autor: Juan Manuel Álvarez Romero.
http://www.calle-ficcion.debatepress.com/?p=verNoticia&idNoticia=12756&idCategoria=1
DIARIO DE LA TRIBU La palabra sigue evolucionando
La mente humana es y ha sido motivo de estudios constantes a lo largo de la historia, encierra tantos secretos y tantos conocimientos por explorar que seducen al menos erudito. También fue y ha sido un motivo muy importante para que los sistemas, tanto sociales como políticos la estudien con mucho interés; estudiarla para prevenir el movimiento de la tribu, de la sociedad, de la colectividad en su propio beneficio. Ya sabemos todos que generó y genera.
Por: Juan Manuel Álvarez Romero (debatepress).-
Las aves migran guiadas por el instinto y su orientación a través de las estrellas, los murciélagos se orientan por los sonidos, las manadas de leones y lobos se organizan y atacan en grupos, las hormigas planifican batallas y tienen la capacidad de cultivar, los seres humanos expresan sus pensamientos y sentimientos a través de las palabras.
Somos parte de un circuito de neurotransmisores entrelazados con neuronas y células y, cada una de ellas con una programación especifica, esto, desde un punto de vista científico hace que sea imposible saber donde están o de donde proviene nuestras ideas, nuestros pensamientos, pero si tenemos una conciencia clara y por ello deducimos y analizamos sus procedencias.
Sin duda, formamos parte de los animales descritos. Podemos ser depredadores que trabajan en grupos, podemos ser hormigas que planifican como cultivar y prevenir con ello la escasez de alimentos. Podemos ser parte de cualquiera de los millones de animalitos que viven en el planeta y, cada uno de ellos con programas cognitivos diferentes. Tenemos claro que todo es un proceso evolutivo de aprendizaje, de adaptación y supervivencia, pero que a su vez genera dependencias, y eso ayuda a quien quiere controlar y controla al colectivo humano.
Aprendimos primero a comunicarnos con signos y después con sonidos para posteriormente comunicarnos con la palabra… la palabra como mensaje, como pacificadora y reconstructora nos sirve en los procesos sociales, anulando la violencia, promoviendo proyectos sociales. Quiero decir con esto, que la figura del político fijo se podría ir al traste, no es valida, no soluciona lo que el colectivo necesita, al menos tal y como lo conocemos hasta hoy, podriamos darle la vuelta.
En otros procesos sociales, en otros lugares y tiempo, la figura del «único»o estamentos politicos se cambia en cortos periodos de tiempo, al igual que los grupos que se designen para evitar de esta forma la corrupción, el desinterés, las filtraciones, la mentira… regenerar continuamente y trabajar entre todos evitaria que el sistema controle, maneje y aniquile.
La conciencia tal y como la conocemos, es colectiva y esto es lo maravilloso, el poder de esta es capaz de planificar un sistema complejo de civilización que llamamos sociedad, tribu, colectivo, humanidad.
El hecho de pertenecer a la humanidad nos hace tener conciencia de lo que somos tanto individualmente como en colectivo, el compartir y organizarnos nos hace ser solidarios, la falta de un individuo es importante, cada uno aporta su trabajo, cada uno tiene su especialidad, todos somos importante en la colectividad.
Pero vuelvo a decir que formamos parte de un proceso evolutivo lento, de adaptación al medio, y esto lleva su tiempo; la palabra sigue evolucionando.
2011© Juan Manuel Álvarez Romero –
LA MIRADA DEL OTRO
LA MIRADA DEL OTRO
Semana del 20
Escuchando a John Coltrane
MI LUGAR NO ESTÁ AQUÍ EN EL CIELO, SÉ QUE NO PUEDO QUEDARME EN EL CIELO… PERO SI QUE PUEDO VOLAR, SOÑAR, CAMINAR… VOLAR NO ES SOLO PARA PÁJAROS.
En la cordura está la locura, no cabe duda, uno está cuerdo hasta que la mirada del otro le dice que no lo está, o la cuestita, en ese momento comienza un conflicto interno complejo para el uno y para el otro, reclamante de cordura.
La lógica y la verdad van unidas, las respuestas son otra cosa… siempre se deben cuestionar, nunca vienen hechas…
En la memoria quedan esos silencios que nunca fueron sonidos, palabras; en ella quedan solo los recuerdos de aquello que pudo ser y no fue, que en realidad quedó en el alma y, en el corazón como algo real, pero que solo fue eso, un sueño maravilloso, hermoso.
Asumimos los hechos, pero muchas veces sin ver sus causas, los juzgamos en nuestra realidad, sin mirar sus efectos en los demás. ¿Como enfocar esos hechos sin dañar, sin molestar, sin herir? En el camino encontramos esas respuestas, pero casi siempre demasiado tarde, cuando el daño y la herida están hechos. Los sueños deben volver a retomar un nuevo vuelo.
Bajo este criterio que podría aplicárselo a todo en general, sentimental, amistad, laboral, existencial, etc. La mirada interna es continua, debe ser continua para mantener la lógica.
La sociedad es reflejo de nosotros mismo y, además con efecto rebote. Nos partimos el alma diariamente por ser felices y hacer feliz a los demás; pero en ocasiones sin un límite coherente, y sin resultados, volvemos a casa tan solos como salimos de ella, “la felicidad dura una leve eternidad” y con las sombras de la incoherencia a nuestras espaldas.
Mil veces nos exponemos a perder nuestro corazón, muchos lo han perdido ya, otros intentan no perderlo del todo y los que aun lo tienen intacto suelen andar rechazados, solitarios y extraños. No sé, la fuerza del alma llama al otro alma, ese alma que llamamos consciencia, en la que entra la razón, la lógica y como no, las dudas (preguntas y respuestas) dudas a perder lo poco que puede quedar de las dos partes, el alma y consciencia “llamémosle también razón y, lógica”.
La inconsciencia de nuestras acciones daña al alma de los demás, “a la del resto de la comunidad”, incluso la nuestra, en un desgaste lento, casi imperceptible, pero muy eficaz, mortal a largo plazo y, que nos debate en determinaciones drásticas en las que debemos mostrarnos sin alma para defendernos de ello.
La moral, otra parte que nos desbloquea cuando la percibimos inmoral, cuando vemos que no existe, cuando cierta moral apaga la voz del corazón, cuando las razones se interponen entre nuestro corazón y la lógica.
En la mirada del otro veo todas estas preguntas, creer o no creer, esa es la cuestión. La razón de ser, la fortaleza en sentirse, la moral de estar y, la necesidad de ser y de seguir creyendo en todo y, en los todos, sin esas creencias no podríamos vivir. En mi opinión es lo más importante, creer por encima de todo, creer es vivir. Pero en la mirada del otro persiste esa agónica duda. La insoportable levedad de la duda. En nuestro corazón está el ser más humano, en nuestros sueños está el corazón de serlo.
2011© Juan Manuel Álvarez Romero
No conozco la razón, pero sí, me oriento entre ella y la lógica. Sé de la verdad, pero no entiendo su mensaje cuando me llega de mil formas diferentes.
Las palabras se equivocan tantas veces como la razón y la lógica.
Otras me siento perdido entre la locura y la búsqueda de lo que veo.
No entiendo las veces en las que te encuentras ante noticias que dejan perplejo, las bombas noticieras que me descolocan en una sin razón llena de paradojas como ¿es verdad lo que me dicen? ¿Es coherente? ¿Hay sentido?
Camino desolado ante las calles repletas de sombras expuestas a otras miradas perdidas.
El ritmo del movimiento deja mucho que desear, ya que no es otro que las luces de la mañana, después se desploma en forma de globo desinflado. Las horas, nunca cierran, siempre están abiertas.
La mirada del otro, dice que mañana será otro día, que hoy se terminó para un mortal como yo, ahora le toca a otro; yo he cumplido con el día.
La mirada del otro solo vende, intuye mi interior, me deja desnudo ante sus ojos, y saca de mi lo que necesita, después soy despojado como un rollo de papel higiénico ya en uso, dejé de ser útil; al menos por hoy.
Cuando aterrizo dentro de mi habitáculo, las luces de la angustia asoman bajo el sofá, las angustias de ayer, antes de ayer y así tadas las de la semana “Un día de estos debo hacer limpieza.
Una caja sobre la mesa me dice lo que ocurre fuera, fuera de todo mi mundo y a la vez dentro del que vivo, el global. Intento mirar hacia otro lado pero para eso debo desconectar también el sonido, ese sonido de palabras me llenan la cabeza de sin razones lógicas.
Los días se marchan, al igual que las personas llegadas la hora; te quedas solo en la barra del bar y ya eres mal visto. Si caminas solo también. Si intuyes eres extraño.
No sé, a veces… por donde caminar sin ser visto, sin ser comentado. ¿Como se puede?
¿Por que esa mirada del otro?
La mirada del otro marca el paso de todos, pero la mía no puede evitar mirar a los ojos del otro.
La quántica hace presencia y, me avisa de que ya debo ir a dormir, mañana me toca volver al mismo lugar.
***
EXISTEN MOMENTOS EN LOS QUE DE ALGÚN MODO MIRAMOS POR NUESTRO INTERIOR RECORRIENDO LUGARES YA OLVIDADOS, PERO GRABADOS EN LA MEMORIA Y NUESTRO ALMA… EN ESOS MOMENTOS NOS VEMOS Y, VEMOS REALMENTE EN LO QUE NOS CONVERTIMOS EN EL CAMINO, PARA BIEN O PARA MAL, SOMOS LO QUE SOMOS Y CONTINUAMOS EN ÉL TRANSFORMÁNDONOS EN CADA PASO.
Las obligaciones diarias nos envuelven en electos continuos de las horas, de momentos robados y dedicados en exclusivas a un mundo que nos vuelve monótonos.
Caminamos sin un rumbo posible a causa de la presión de las horas, de los minutos que se acumulan en desusos, en olvidados de una vida sin tiempo.
El tiempo dejó de tener la importancia que originariamente tenía, vivir. Pero claro, cada uno de nosotros tiene un concepto diferente de ese uso maravilloso de ser, de estar, de pertenecer a un ciclo natural ya en desuso. Cada uno de nosotros inventa su propio ritmo, adecuado a sus necesidades diarias compuestas de horas, minutos borrados, vacíos.
Nos llenamos de posibilidades de generar vida, de sentir el palpitar de esas horas que regalamos y que nunca nos pertenecieron.
Las palabras que nunca dije se acumulan en mis silencios y, estos se apelmazan en un sin fuerzas que a su vez genera una acumulación de energías explosivas al punto del peligro de explotar, de aniquilar cualquier sonido a razón, lógico… esperanza; y voy descubriendo que las palabras sin sonidos tienen toda la fuerza. Y las que las tienen suenan a vacío, sin ninguna energía. Ya nada suena a lleno.
Hoy vuelvo a sentir la mirada del otro en mi diario de silencios, en las sombras que me despiertan en plena madrugada avisándome que debo ciertas horas a alguien, que los minutos descansados no me sirvieron, al menos como yo pensaba.
Mañana está muy cerca y, en la calle ya suenan otros que como yo se encaminan a regalar sus horas. Otros en cambio, intentar regalarlas, pero que aunque quisieran, no les dejan… porque no todo el mundo tiene ese derecho y, su abatimiento es aun peor, porque están regalando sus horas de vida a una posibilidad, a una lógica, a una razón, a un derecho que no les llega; poder regalar sus horas a otros.
En este recorrido aun nocturno, observo a los que regresan en el reflejo de mi ventana, cansados, oprimidos, sin fuerzas. Pero con cierta sonrisa en los ojos de haber podido regalar sus horas.
Esta sonrisa en los ojos, siempre me procupó.
EXISTEN MOMENTOS EN LOS QUE DE ALGÚN MODO MIRAMOS POR NUESTRO INTERIOR RECORRIENDO LUGARES YA OLVIDADOS, GRABADOS EN LA MEMORIA DE NUESTRO ALMA… EN ESOS MOMENTOS NOS VEMOS Y, VEMOS REALMENTE EN LO QUE NOS CONVERTIMOS EN EL CAMINO, PARA BIEN O PARA MAL, SOMOS LO QUE SOMOS Y CONTINUAMOS EN ÉL, TRANSFORMÁNDONOS EN CADA PASO.
No conozco la razón, pero sí, me oriento entre ella y la lógica. Sé de la verdad, pero no entiendo su mensaje cuando me llega de mil formas diferentes.
En ir y venir de de los días, nos involucramos en un cordón ilógico lleno de sorpresas abstractas que si las miramos bien no es otra cosa que la monotonía diaria del ir y venir… la armonía de nuestras propias sombras son las que evitan la locura de perdernos en un bosque de hormigón, de escaleras sin fin, de horizontes ficticios, de escenografías sociales que nos muestran un mundo onírico sin aíre, sin respuestas, sin texturas, sin vida a la que agarrarse.
En un reflejo, veo que el cansancio viene en la mirada, en el cuerpo, en el alma. No hay una meta consagrada definida, no hay una solución al miedo de esto o nada.
Ese miedo nos envuelve en gotas espesas de soledades que penetran en la nuestra, concluyendo en una sombra densa que convierte nuestras vidas en puro espanto. El pan humea en algunas bolsas, pero en otras brilla por su ausencia.
Soñar con un mundo mejor no es malo, las utopías se crearon para soñar, ¿o tal vez somos producto de una de ellas? no sé. Caminamos dentro de una burbuja, o tal vez no percibimos cual es el sueño, o el sueño que nos tocó vivir. Quizás somos unos errantes; sin fronteras, sin vidas propias… pero eso no me preocupa, me preocupa más el saberme parte de algo que no es perceptible, la continua sospecha de estar dentro del miedo.
Las palabras que llegan, vienen vacías de sentido, inconclusas de significado, pues las palabras dejaron de tener sentido en el mismo momento en que se olvidaron de este. La verdad.
La verdad se ha convertido en una meta diaria, su búsqueda nos agota en infinitas puertas cerradas, que nunca se abren, aun golpeándolas con fuerza, aun empujando en grupo, aun sabiendo que la verdad es parte de una vida entera de búsqueda. Esto no nos quita el derecho de buscarla en un sistema que se desvanece a nuestros pies, ese deseo vital de sobrevivirla nos absorbe en gran parte del camino vital de nuestra existencia.
En cada vida humana, existe una necesidad innata de respuestas, sin tener clara cual es la pregunta. Muchos caminan con las respuestas a todo, pero totalmente desorientados, buscando las preguntas de sus respuestas, otros buscamos con preguntas que no tiene respuestas y, la mayoría buscan las dos cosas, pregunta y respuesta.
Me maravillo al ver que existen caminantes sin ninguna de las dos, sin preguntas, ni respuestas, porque realmente nacieron para vivir, vivir sin preocupaciones, sin motivos para ello, tan solo ser felices en un mundo que les ofrece de todo, sin esfuerzo. Sí, existen, doy fe de ello.
Para los que si nos tocó preguntar o responder, andamos ese camino de ir abriendo y cerrando puertas. En mi mirada busco respuesta, pero en la mirada del otro veo con tristeza que no tiene la pregunta, o viceversa.
Algo en mi interior me dice que somos nosotros quien debemos darle forma a todo; que debemos caminar sin tantas preguntas, sin tantas respuestas, pero otra parte de mi no deja de hacerse preguntas al igual de darse respuesta por el camino.
En la mirada del otro, en ocasiones percibo una franja en el horizonte que promete respuestas, y cuando esto ocurre, instintivamente me encamino hacia esa brecha de razón, lógica y esperanzas.
Juan Manuel Álvarez Romero© 2011 – Escritor y creativo multidisciplinar
RECORRIDOS.- III Narrativa
RECORRIDOS.- III
Narrativa
En las horas de mis juegos me cobijabas bajo tus sombras maternales, con tú sabiduría del tiempo sobre tus hombros me ocultabas del sol de agosto. Yo quería correr y saltar, quería abrazarte sobre la luz eterna del verano, sobre el estanque que tantas horas de juego y baños nos dio.
Ahora cumplo la edad del tiempo, cumplo con la misiva de aquel día en que prometí volver siempre al mismo lugar, ¿recuerdas?
Tus palabras maldijeron aquella promesa, lo dijiste entonces y lo dices ahora,
¡No jures lo que no puedas cumplir! -.Decías.-
¡Debes irte para no volver, no mires atrás, corre!
Nunca entendí tú empeño, para que yo no volviese a este lugar, después de tantas cosas bellas que me ofreció.
La bicicleta estaba toda estropeada, llena de parches, remiendos con alambres usados, pero era la mejor.
No tenía guardabarros, ni trasportín, ni ningún tipo de suplemento, solo lo elemental; la cadena, pedales, manillar y ruedas, ¿frenos? No!! Con la Zuela de los zapatos o, si era peligro eminente me tirabas, aun conservo una cicatriz en mi barbilla.
No sé cuantas manos tenía de pintura, ni por cuantos dueños había pasado, pero era parte de mí, un miembro más de mi cuerpo… una maravilla, corríamos por los caminos a toda velocidad como en un circuito de carreras, ¿recuerdas?
Como no recordar el canto de las golondrinas volando bajo para beber del agua de las albercas o fuentes; ¿cuantas palomos caídos de los nidos salvamos? ¿A cuanto de ellos criamos en casa, dándole garbanzos y haciéndolas correr por el pasillo a ver quien llegaba antes a coger su premio? Sí, después terminaban marchándose, en cuanto les crecía las alas lo suficiente para ello.
Recuerdo algunas rescatadas de las fuentes, pues por su suerte o mala fortuna el destino les hizo caer en ellas, amortiguando el golpe, pero alargando su agonía. Cruel, pero es así, ¡suerte que pasábamos por allí! Pero las que no, eran tiradas a un Arriate por algún jardinero, para festín de alguna tribu hambrienta de gatos. No, no eran crueles los jardineros, solo aceleraban su muerte, si no estaban ya ahogadas después de una noche entera intentando salir del agua sin suerte.
Recuerdo una tarde en que papa nos fabricó unas espadas de madera para jugar a caballeros; esto fue motivado por una obra de teatro que se representó en unos de los patios, creo que el de la montería, donde se representó a don Juan tenorio, desde luego no teníamos edad para ver esta obra, no por el contenido de ella, si no por las horas en que se representaban. Era hermoso ver el palacio iluminado por la noche, sentir el aroma de las flores mezcladas con el de sentirse parte de aquel momento, aquella hora prohibida para un niño de mi edad. Sentir el aíre, sentir la escena, los decorados, los actores, el vestuario, las espadas; los sonidos, las voces… el drama. Estos momentos marcan a cualquier niño, al menos en mí permanecen estos momentos….
Juan Manuel Álvarez Romero© 2011
“ENSAYO” LA CIUDAD EN LAS METÁFORAS DEL NUEVO DÍA “LA RECONSTRUCCIÓN”
Hubo quienes decían que el agua o el fuego constituyeron el motivo por el que se producía el agrupamiento en comunidades de los seres humanos. Pero nosotros, considerando la utilidad del techado y la pared y su carácter necesario” estamos fehacientemente convencidos de que estos factores tuvieron un mayor peso a la hora de reunir y mantener unidos a los seres humanos.
León Batista Alberti
Toda innovación “alteración de lo establecido” implica sin duda la existencia de algo establecido: tradiciones, convencionalismos, estéticas o formas de pensar.
Las ciudades son el reflejo de las sociedades, los países, los estados. Conformamos una base, unos cimientos que van fortaleciendo el gran edificio del capitalismo, el poder, el sistema; nunca debemos cansarnos de recordarnos que existen otras posibilidades para cambiar, para evitar los miedos impuestos, para mejorar notablemente las diferencias, difuminarlas entre si para que poco a poco vayamos viendo que la creatividad no es solo un proceso artístico; también es social, de la tribu, es cosa de todos, todos contribuimos a la creación de los estados. La palabra creación es más amplia de lo que solemos pensar.
La misma evolución va marcando las pautas de lo nuevo, la fuerza de creación o de destrucción está implícita en las nuevas formas, normas, secuelas de lo pasado o renovación de lo antiguo, esto todo como consecuencia de la perspectiva racionalista del siglo XIX y sus ciudades industriales, donde lo habitable, lo que constituía territorio e identidad se enlazaban a los proyectos sociales que contaban con distintas perspectivas de “lo moderno” según el lugar del mapa donde se estuviese establecido.
Y sin embargo todos nos hemos movido sin duda en una corriente de procesos socioculturales forzados, aun cuando los habitantes de las ciudades industriales del siglo XX irrumpían en las ciudades, tomándose los espacios, significando y delineando historias a través de sus calles, gestando así su mágica textualidad, la ciudad en si misma no dejó jamás de ser parte de un proyecto expansivo, productivo y tecnocrático que con la expansión de las lógicas de la expansión y producción del capitalismo ha ido engullendo también las formas significativas de habitación de los lugares.
Los espacios, reconstruidos y engalanados como piezas de museo recuerdan -claro- la pertenencia a legados culturales, pasados gloriosos en el arte, la filosofía, la literatura, pero que en muchos casos son tomados como centros de paso, donde se alimenta un alma inundada de posibilidades creativas que tiene un ancla a la cadena tecnológica que recuerda a diario que es ese el sentido del verdadero bienestar social, que fuera de las paredes de la comodidad del futuro y el mundo tal como se le habita no queda más que la reproducción incesante como camino al éxito. De esta forma los legados son eternos presentes que llenan las necesidades de sublimación y que evitan al mismo tiempo la generación de otras con iguales implicaciones sociales.
Y como no admirarlo y entenderlo si el mundo, ahora mutado en globo, no es solo planeta azul que vemos desde el espacio a través de la cámara satelital, el mundo-globo propio, el que adquiere la dimensión significante, se ha expandido y gracias a la masificación de todo-lo-que-se-produce la tecnología y su universo homogenizador nos permite una cotidianidad contenedora de -todo-lo-que-existe – así aparentemente se abre y se conecta todo al mundo-globo y, sin embargo es tan solo ante nuestros ojos en su imagen-objeto, si se ha logrado un engranaje necesario se podría quizás llegar a ir un poco mas allá del acto de visualizar y, se podría hasta a transitar por sus calles como un turista efímero que reconoce las maravillas de ese mundo exótico de lo diverso, mientras se abanica en un resort-habitación que es la reproducción completa del espacio seguro que contiene su mundo-conocido.
Pero el acto de habitar, territorializar, de inscribir el recorrido diario de una vida a través de plazas y calles, de la sorpresa de los encuentros y la gestación de historias propias y de actividades que permitan un fuera de juego de la avalancha de la tecnocracia, se hace cada vez más reducida y su permanencia ya es una doble apuesta a la sobrevivencia y a la resistencia contra la homogenización consumista y la locura de los endiosamientos de las identidades como producto de boutique, estas como tareas que exigen cada vez más un proceso reflexivo y regenerador que permita que lugares, saberes y, su contenido tomen fuerza en otra dirección que posibiliten su esencia pedagógica realmente en el margen de la cadena productiva.
Al tiempo de las reflexiones y las respectivas sombras generadas por todas las facetas del desencanto del planeta de no-habitación que nos va dejando esta lógica del orden global, donde salvo lo propio e individual ya nada puede ser gestor de felicidad y, la palabra “valor” se asimila a los espacios que habitamos, nuestras prácticas cotidianas sobre ellos únicamente son medidas en sus posibilidades comerciales.
A este tiempo que nos da bocanadas de intrascendencia compulsiva, entre lo desgastado y la basura toxica de un proyecto de lugar y de sociedad que se pretende estandarizada, vemos también las pulsiones de las resistencias desde los lugares donde el reconocimiento de lo humano es palpable y vivible, desde donde el miedo y la creación son herramientas fundamentales en los recorridos diarios, en lugares donde lo esencial no existe como teoría sino como practica, desde allí se están tejiendo mundos, aldeas más pequeña que pueden ser tejido también de eso que hemos denominado utopías de la tribu, desde muchas de estas experiencias y las de nuestra tarea diaria en el trabajo del volver a construir territorios y habitarlos de manera compartida es quizás lo que nos permita ¡quizás! otra vez gestar y dar cobijo a ese proceso de soñar en colectivo.
Las calles reflejan las sombras de los grandes bloques, cajas grises, los árboles son farolas con lunas coronándolas.
Existen calles sin salida, oscuras, llenas de basura donde también se perciben sombras humanas hacinadas bajo cajas de cartón, de donde emergen olores indescriptibles.
Justo dos calles más arriba, la luz lo ilumina todo, se perciben escaparates lujosos llenos de ropas, otros de comida y justo más allá se ve movimiento de humanos que entran y salen de un café tipo parisién. La música de jazz y las risas terminan por llenar el ambiente de una noche sin luz tan solo iluminadas por las falsas lunas.
Entre otras sombras se perciben unas más altas y oscuras, delgadas y sin rostros perceptibles que entran en cajas negras con ruedas, se mueven calle arriba y calle abajo, como vigilando que todo está en orden.
Desde mi posición, sentado en la rivera de un río y bajo un árbol, mi visión es general, puedo ver todo lo que ocurre en las dos calles, incluso ver pasar a los que no viven ellas, lo que me hace ser critico, observador y, me llegan preguntas como el porqué la luz no llega igual a todas partes, ¿porqué los olores y las risas deben ser diferentes? incluso porqué hay quien no vive ni quiere vivir en estas dos calles. Y me pregunto en que lugar camino o convivo yo en este entorno, en este mundo. ¿Cuantos lugares existen?
Juan Manuel Álvarez Romero© 2011 – Escritor y creativo multidisciplinar
Vanessa Torres Mayorga© 2011 – Antropóloga y escritora
RECORRIDOS
EN EL CAMINO
LA CIUDAD EN LAS METÁFORAS DEL NUEVO DÍA “ENSAYO”
OXIGENO
A ERNESTO SÁBATO Y UNA VIDA POR LA INTRANSIGENCIA
A ERNESTO SÁBATO
La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.
El artista debe ser mezcla de niño, hombre y mujer.
El proceso cultural es un proceso de domesticación que no puede llevarse a cabo sin rebeldía por parte de la naturaleza animal, ansiosa de libertad.
La vida es tan corta y el oficio de vivir tana dificil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.
ERNESTO SÁBATO DECÍA QUE PARA QUÉ SEGUIR ESCRIBIENDO, SI AL FINAL NO QUEDARÁ NADA… ¿Para qué tanto lío si hemos de morir y no quedará ni una línea, ni siquiera un verso sencillo?
2011© Juan Manuel Álvarez Romero http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.canal-literatura.com%2FBLOG%2F&h=a9ef5
LA AUSENCIA “A Gonzalo Rojas, para que no quede en el silencio y sus palabras queden en nuestros silencios”
CUANDO ME SIENTO ANTE TI
POR DIOS!
DEL CAMINO CREATIVO A VOLVER A HUMANIZARNOS
Pese a tantas y tantas desgracias como hemos heredado es preciso reconocer que se nos ha legado una libertad espiritual suma. A nosotros corresponde utilizarla sabiamente, reducir la imaginación a la esclavitud en virtud de aquello que con grosero criterio se denomina felicidad, es despojar a cuanto uno encuentra en los más hondo de si mismo del derecho a la justicia, a permitirse llegar a saber de si y de cuanto rodea eso que puede llegar a ser…. 







































